A inicios de mes, en el parqueo de la UCA, los carros y los estudiantes que iban tarde a sus clases habían sido sustituidos por diversidad de personas recorriendo el lugar en busca de un trabajo o de un golpe de suerte, que les permitiera salir de las desalentadoras estadísticas de desempleo. El Faro entrevistó a 10 personas que, con la esperanza de hallar un trabajo, visitaron la octava feria del empleo en la Universidad Centroamericana. Desgraciadamente para sus expectativas, en promedio solo había un puesto por cada 20 personas que llegaron a solicitarlo.