San Salvador, 08 - 14 octubre de 2007
NOTICIAS
INTERNACIONALES
OPINIÓN
ENCUENTROS
EL ÁGORA
PLÁTICAS
CARTAS
ESPECIALES
EDICIÓN ANTERIOR
ARCHIVO
SUSCRIBIRSE
RSS EL FARO


Tecnología
Libros
Revistas
Computadoras
Salud
 

Plática con Ronald Morán

“Si no hiciera arte a lo mejor estaría vendiendo ideas”

Ronald Morán se declara neutral cuando se le pregunta por partidos políticos y por los bandos del pasado conflicto salvadoreño, pero su posición en términos artísticos no deja lugar a dudas: su guerra es contra la violencia. ¿Su arma? Un material blanco y afelpado con el que ha tapizado habitaciones enteras -con sus muebles de noche o enseres de cocina- y también barriles de gasolina en alusión directa al conflicto por el petróleo en Iraq.  

Con esta metáfora visual sobre la violencia que se esconde tras una tranquilidad aparente, Morán encontró un símbolo que encontró amplias resonancias al reflejar la dimensión internacional de uno de los principales problemas que nos aqueja como nación.

Ruth Grégori y Rosarlin Henández
Fotos: Luis Tovar

[email protected]
Publicada el 28 de mayo - El Faro

Enviar Imprimir

En tu currículum esta la Feria Art Basel (Miami, 2004) y ahora te preparas para la Bienal de Venecia (Italia,  2007), dos eventos de mayor prestigio a nivel mundial en el campo de las artes visuales. Sin duda participar en Venecia es uno de los acontecimientos más importantes de tu carrera.
Sí, es una invitación de las más importantes porque la trayectoria de la bienal es de 104 años y antes sólo habían participado salvadoreños que viven en Europa y que seleccionan casi de manera inmediata por cercanía o por contactos directos. Yo creo que esta es la primera vez que hacen una convocatoria, hasta cierto punto, no de una persona residente en otro lado sino en el país.

¿Con qué vas a participar?
Con la “Habitación infantil”, que estuvo en el Marte. El factor común es la influencia de la violencia desde la infancia, desde juguetes hasta vídeo juegos bélicos. Son símbolos que transmiten a la violencia: armas de diferentes tipos, desde dardos, armas de agua hasta imitaciones muy similares a las auténticas.

¿Violencia en una habitación infantil? ¿Por qué te interesó empezar a trabajar ese tema de esa forma?
Comenzó todo por la violencia en general y en todos sus géneros. Con esas piezas no solamente he tratado la violencia doméstica o infantil, sino también la violencia social. Me interesó la violencia en general y en esa forma tan sutil ha llegado a ser una burla a la doble moral que vive la sociedad. Aparentemente aquí todo está color de rosa, pero no, internamente en cada casa hay un conflicto y hay unas culturas que lo demuestran más que otras.

Y en este caso, la cultura salvadoreña, la cuestión de violencia intrafamiliar es como muy reservada, siempre hay un caos pero disimula como si aquí no pasa nada. Las mismas condiciones del país han llevado históricamente a esa actitud, a que muchas veces los habitantes expresen las cosas. Siento que esta pieza es el resultado de ese acabose, de no decir nada. Hay que hacer las cosas muy suaves, irónicamente, como para decir que hay un infierno adentro.

¿Qué experiencias de tu entorno inmediato te hacen tener la certeza que en esta sociedad hay doble moral? Porque tus instalaciones han sido bien exitosas
El éxito de estas piezas, en general, es porque no ha habido otros artistas que estén trabajando el tema de esta manera, con espacios intervenidos, con otro tipo de materiales, y de esta manera formal, resaltando la ironía al máximo.

Volviendo a la doble moral. Siento que la actitud del salvadoreño en especial, o centroamericana hasta cierto punto, es la misma retracción de que aquí nunca se está mal. Todas las personas te dicen estamos bien, desde el saludo hay una sobredosis de esperanza a pesar de todo y no es nada más que una manera de evasión. Eso siempre pone un velo, una máscara que te restringe.

¿Por qué ironizar forrando los objetos con un material que da la sensación de suavidad? Tu obra pudo reflejar la violencia de forma más bien explícita.  
Siento que es bien explicita, siento que hay un nivel de metáfora… cuando se decodifica es explicita y es por eso que es una metáfora de lo contrario, de la realidad dura y cruda. Mientras que en este caso se refuerza el sentimiento.

Mi pregunta más que nada iba en el sentido de qué es lo que provoca al artista, ¿qué lo lleva a concretizar una obra determinada?
Uno es el reflejo de donde vive, te hayas enfrentado a la violencia o no. Han sido varios factores los que sentía que estaban incidiendo para que trabajara una temática de esa naturaleza. Vivimos en un país meramente violento y creo que uno no puede hacerse del ojo pacho ante esta sociedad que esta convulsionándose constantemente. Todo está muy aplacado pero vos sabes que internamente es una efervescencia espantosa. Estas piezas son un reflejo de estadísticas, de las noticias diarias, de vivir en este país y en esta ciudad, de estar lidiando en carne viva con toda esta efervescencia.

¿Y cuál ha sido tu experiencia directa con la violencia aquí en el país?
Yo soy una generación de post guerra, yo vi la guerra, fui testigo de muchas cosas también. Tenía 20 años cuando se firmó la paz.

¿Qué cosas recordás del periodo de la guerra que te marcaron?
Yo vivía en Chalchuapa, Santa Ana. Allí nací. A pesar que no fue una zona tan marcada por la guerra, de repente mis hermanos llegaban conmocionados porque habían visto cosas. Mi casa esta a dos cuadras del Tazumal y un día no pude salir, lo tenía prohibido por mi papá porque iban a inaugurar una calle y resulta que la forma de hacerlo fue poniendo doce muertos en fila sobre ella. Ese tipo de cosas son experiencias que te calan de por vida. Toda esa experiencia en su momento tiende a salir.

¿Cómo has interpretado la transformación de esa violencia que se dio en la guerra ahora en la post guerra?
De una manera bien irresponsable, demasiado que las cosas se den porque se tienen que dar. Yo no siento que haya habido una reinserción, una verdadera reconciliación ¿Qué hacías con dos bandos armados de repente desempleados? ¿Qué hacías con esa energía y con todo lo que le habían enseñado a matar? ¿Qué hacías con toda esa enseñanza? Ese de un momento a otro tenía que haber salido y es cuando comenzó la violencia, a eso agrégale que fueron desempleados. Aquí no hubo un proyecto que integrara a la paz, no siento que hubo algo realista.

Toda esa carga, esa energía negativa, esa enseñanza a la destrucción que se hizo, no hubo una forma de liberarla y mucho menos de reencontrarla en la sociedad. Nada. Vivimos a la deriva. No hubo conciencia que toda esa energía se iba a revertir.

Estas diciendo que la generación de la guerra, que no tuvo maneras de canalizar adecuadamente la guerra, ha producido fenómenos como el de las pandillas, que tú también has trabajado…
… Claro. Mira soy participe de eso, de hecho. Por suerte yo lo hago a través del arte. Pero mucha gente de mi misma edad toma cuchillos, armas y se tatúa.

¿Sentís que descargas a través del arte?
Siempre es una catarsis. Te sirve de esa válvula de escape hasta cierto punto para canalizar todo ese descontento social, todo ese sin sabor porque a los mejor vos en ese momento no tenías voz ni voto, pero ahora las cosas cambiaron. A lo mejor no es resentimiento pero, a las personas de estas generaciones que ya tenemos un poco más de años y hemos podido reflexionar al respecto, nos toca hablar.

¿Crees que la guerra no valió la pena?
Para nada. Si lo único que trajo es este momento actual de polarización y de ineptitud.

¿Pero era inevitable?
Si definitivamente aquí las cosas se resuelven a puños. Era inevitable porque no hay una actitud de diálogo a conciencia, aquí nadie quiere perder, aquí es ‘o te jodo o te jodes’, pero yo no me voy a joder y mucho menos por vos, es irracional.

¿Vos estudiaste en el CENAR?
Sí.

¿Y empezaste a estudiar durante los años de guerra?
Yo tenía muchos amigos que hacían pancartas y que me invitaban a participar. No eran todos pero muchos estaban entregados y ya no viven.

¿Nunca te dieron ganas de participar?
En ese sentido tenía una visión demasiado hedonista, estaba descontento con los dos bandos. Igual ahora estoy descontento pero sin esa mentalidad hedonista y no me preocupo porque no estoy casado ni con Dios ni con el diablo.

Del CENAR te fuiste a estudiar Diseño Gráfico en la Universidad Matías Delgado ¿La Universidad Nacional no era una opción?
Nunca fue una opción. Estudié Diseño Gráfico a falta de una escuela de artes que realmente me llenara.

¿Por qué?
Porque acababa de salir del CENAR, los mismos profesores del CENAR estaban en la Nacional, entonces era como reiterativo. Y a parte de eso, sabía que las ideologías estaban a flor de piel en cualquier bando y entre menos tuviera contacto con ellos era mejor. Siento que no las iba a poder soportar y decidí mejor por algo hasta cierto punto más neutral.

Y tampoco me interesaba hacer una carrera de dibujante, de pintor o de grabador. Desde muy chavo tenía claro que me interesaba más otros medios, saber de comunicaciones sobre todo como para entrar más rápido a conocer esos medios. Y no los medios tradicionales que ya había estudiado tres años, necesitaba tener conocimientos más refrescados. Tuve la dicha de tener una formación aceptable y claro tampoco me importaba un título. Yo estaba claro que no quería vivir en una publicidad aunque trabajé en mis inicios…

¿… No te interesaba un titulo universitario?
Y no lo tengo tampoco.

       
Enviar Imprimir  
 
 
Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en
El Faro
Google
Web www.elfaro.net
 
 
  + NOTICIAS
Rodrigo Baires Quezada
Lea también:
  Aciertos y desaciertos de tres años de gestión
Alexis Henríquez
Lea también:
 

Rodrigo Ávila, director de la PNC:
“En campaña me voy al carajo”

Edith Portillo
Sergio Arauz
Daniel Valencia

Plática con Ronald Morán

 
 
 
Escribir carta
Leer cartas enviadas
 

 

                                                     Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro
 

EL FARO.NET (Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador)
Dirección: Bulevar del Hipódromo, Edificio 237, Cuarta Planta,
Zona Rosa, Colonia San Benito, San Salvador, El Salvador.C.A.
Teléfono:(503) 22 45 64 69, Teléfono-Fax:(503) 22 98 04 80
Todos los Derechos Reservados. - Copyright©1998 - 2006
Fundado el 25 de Abril de 1998