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OPINION

Conversación Imaginada

Alberto Valiente Thoresen
[email protected]
Publicada el 14 de agosto - El Faro
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Este es el tipo de conversación que un micrófono encendido podría captar de las bocas de un líder cubano y un estadounidense durante una reunión internacional. El texto posee extractos editados del reporte al Presidente de los Estados Unidos de la “Comisión de Asistencia Para una Cuba Libre”, 2004; el libro, Ramonet, Ignacio, 2006, “Fidel Castro. Biografía a Dos Voces”, Barcelona: Editorial Debate; y la Constitución Política de la República de Cuba.

Estadounidense: El Hemisferio Occidental ha visto avances dramáticos en la institucionalización de la democracia y la promoción de economías de libre mercado. Cuba es la única de las naciones de América que es dictadura.
Cubano: De acuerdo al Artículo 1 de la Constitución Política, Cuba es un Estado socialista de trabajadores organizado como república unitaria y democrática. ¿Por qué nos llama una dictadura?
Estadounidense: Porque por más de cuatro décadas, su régimen ha impuesto sobre la gente cubana un sistema comunista de gobierno que sistemáticamente viola sus derechos humanos más fundamentales.

Cubano: Disculpe, pero La República de Cuba es por el momento un modelo de socialismo que garantiza a la gente cubana muchos más derechos que muchos otros estados que usted llama democráticos. El comunismo es un objetivo ideal a alcanzar en donde no habrá explotación entre las personas. Pero agradezco que usted ya considere que nuestro país sea comunista. El comunismo verdadero es incompatible con formas de organización que vayan en contra de la democracia. Sigo sin entender por qué nos llama dictadura.

Estadounidense: Es cuestión de terminología y no me refiero a lo que está escrito. Vamos a los sucesos: Ustedes han estado ininterrumpidamente en el poder por más de cuatro décadas. En este período se han llevado a cabo atropellos contra los derechos y libertades de la gente cubana. En 2003 solamente, su régimen sentenció a 75 activistas de derechos humanos, biblotecarios independientes, periodistas y promotores de la democracia hasta un promedio de 20 años de cárcel. Estos prisioneros de consciencia están sirviendo sus duras condenas bajo condiciones inhumanas e insalubres, adonde los servicios médicos son completamente inadecuados. En su país no hay libertad de expresión ni de prensa.

Cubano: Hay alternancia de poder en nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular elegida democráticamente. Cualquier líder puede ser reemplazado si la mayoría cubana lo desea. Nuestros procesos electorales, los derechos y libertades de la gente cubana, incluidos los infractores, están plasmados y se defienden en nuestra constitución política. Nuestra constitución no nos permite tratar a nadie inhumanamente o en condiciones insalubres. Por otro lado, si usted da a estos activistas el derecho de la contrarrevolución y de opinar libremente contra el socialismo, yo le respondo que no estamos a favor de ese tipo de libertad. Mientras nuestro país sea encerrado, amenazado y seamos víctimas de leyes injustas, nosotros no podemos dar esa libertad a los colaboradores de nuestros enemigos cuyo objetivo es destruir nuestro modelo. Esa falta de libertad es un mal necesario para defendernos, así como los países europeos prohiben el nazismo y su país lucha contra el terrorismo, nosotros prohibimos la contrarrevolución. La verdad, no sé por qué nos acusa. La contraparte de nuestros presos contrarrevolucionarios son los presos de hambre en el resto de Latinoamérica; esa gente que se vuelve delincuente porque no tiene otras alternativas para vivir en su sistema. O qué hay de los sospechosos de terrorismo que son encarcelados y se les niega derechos fundamentales como el habeas corpus. De ese tipo de presos no hay en mi país, excepto los que su gobierno tiene en Guantánamo. Con respecto a los medios libres, ¿quién tiene permiso de hablar o escribir? Y ¿de qué temas se habla o escribe? Se tratan los temas que quieren los propietarios de los periódicos, radios o de las televisiones. Usted me reclama libertad para expresarse, pero en realidad lo que usted defiende en resumen es el derecho de propiedad privada de los medios de divulgación masiva. En mi país, no existe la propiedad privada sobre los medios de divulgación masiva. Pero las organizaciones populares tienen sus propios medios: los trabajadores, sindicatos, estudiantes, campesinos, y hasta los militares. Y publican con mucha libertad.

Estadounidense: ¿Entonces usted equipara a un demócrata con un nazi o con un sospechoso de terrorismo? Esto es inaceptable. Usted también está en contra de las opiniones de las entidades privadas. Considera a estas últimas contrarrevolucionarias y por ende enemigas del socialismo y de lo que usted define como democracia. Sin embargo, me parece que los intereses y las opiniones de las personas naturales y jurídicas privadas son fundamentales para la promoción de la democracia, al menos de lo que yo entiendo como democracia. Por eso, no me convence la democracia que promueve su socialismo. Para mí es imperante establecer las instituciones centrales de una economía de mercado para poder desarrollar una verdadera democracia. Por ello, no puede haber reconciliación entre los Estados Unidos y Cuba hasta que se tomen pasos grandes que aseguren la libertad política y económica en la isla.

Cubano: Pero es que no veo por qué la libertad política tenga necesariamente que estar asociada a la libertad económica desenfrenada. Es necesario tener ciertas libertades económicas, siempre y cuando estas no sirvan para explotar a otros. Por ejemplo, libertad de poseer ingresos para vivir bien, ser propietario de un hogar y medios de trabajo personales o familiares. Pero en ciertas circunstancias, las libertades económicas solo sirven a los poderosos para aprovecharse de los débiles y coartar su libertad. Por ejemplo, cuando son dueños de los medios de producción y esto les permite comprar el trabajo de otros a un precio menor a todo el valor que generan. La democracia verdadera solo se consigue si se hacen sacrificios. Uno de estos sacrificios es esa libertad individual desenfrenada por la que usted aboga; esa libertad individual que pasa por encima de los derechos de otros.

Estadounidense: Es que esa libertad garantiza el mejor funcionamiento del Estado, y aunque parezca que atropella los derechos de otros es la que en realidad asegura que todos acaben mucho mejor que antes, porque aumenta la competencia, la productividad, en fin, hace a la sociedad más rica y dinámica. Además, esa libertad es un valor humano en sí mismo. Preferiría morir a tener que sacrificar mis derechos económicos y las posibilidades de poseer mi propio negocio de esa manera. Al final, tal sacrificio también afectaría mi libertad política y todos mis niveles de relación con los demás.

Cubano: Es exactamente ahí donde difiero. Al final, en la práctica del capitalismo son solo unos pocos y cada vez menos los que acaban teniendo ese derecho a poseer un negocio. El Estado funciona mejor si muchos de esos pocos sacrifican el derecho a ser propietario privado de medios de producción y comunicación. Esto es lo que garantiza una mejor libertad a las personas individuales al final, porque evita que las personas se exploten unas a otras. Puede que la falta de iniciativa privada haga que la productividad se desarrolle más despacio. Pero más que el desarrollo de valores materiales, mi sociedad desarrolla otros valores humanos, como la solidaridad, en oposición a su individualismo. También hemos sido exitosos desarrollando otras áreas humanas como el cuidado de otros, el arte, el deporte y la educación. Yo preferiría morir, a tener que vivir en un sistema sujeto a la incertidumbre y la falta de solidaridad, adonde mi verdadera libertad solo está garantizada por una cuestión de azar.

Estadounidense: Así que al menos queremos lo mismo: Libertad. Pero queremos libertades de diferentes tipos y creemos alcanzar la libertad individual con vías distintas en el ámbito de sociedad. Yo quiero libertad humana de los políticos tiranos. Para esto quiero evitar que se coarte la libertad al libre mercado, al activismo y a la opinión. Quiero una libertad como la que persiguieron mis ancestros al escapar de Europa. Mientras que usted quiere libertad de la gente trabajadora frente a lo que llama propietarios explotadores, como la que han perseguido habitantes de su isla por generaciones. Para esto quiere coartar el libre mercado, el activismo y la opinión.

Cubano: Así es. Pero estaba pensando. Si usted aceptara que todos los propietarios privados de medios de producción son en verdad políticos tiranos con sus trabajadores, estaríamos de acuerdo. En Europa, por mucho tiempo (en el feudalismo) los propietarios eran los mismos tiranos. En el capitalismo sigue siendo igual, solo que es un proceso más sutil y más complicado de entender. Por eso hay que cambiar al capitalismo.

Estadounidense: No estoy de acuerdo. El capitalismo es diferente que en el feudalismo. Yo creo que los propietarios y emprendedores privados son buenos para la sociedad. Solo el Estado democrático que permite libre mercado no es tirano como los aristócratas feudales.

Cubano: Mi Estado es democrático y permite libre mercado, pero solo en ciertas áreas fundamentales y en las que la gente no puede explotarse.

Estadounidense: No es suficiente. Es necesario libre mercado total.

Cubano: Creo que esto debe ser decidido por los ciudadanos cubanos. Encontraremos nuestra solución dependiendo de nuestras necesidades específicas.

Estadounidense: Permítale a su gente decidir pues.

Cubano: Entonces por favor, trate a Cuba y a los que se relacionan con Cuba con apertura, y no se involucre más de lo que le corresponde.

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