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Asesor de Vielmann  tenía estructuras paralelas en El Salvador

Víctor Rivera, mejor conocido como “Zacarías”, investiga el asesinato de los diputados salvadoreños como asesor del ministro de Gobernación de Guatemala. Llegó a ese país en 1997 proveniente de El Salvador, en donde manejaba también una estructura paralela de inteligencia policial al servicio del entonces Viceministro de Seguridad, Hugo Barrera, y se fue producto del escándalo por el asesinato del joven Adriano Vilanova.  

Redacción El Faro
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Publicada el 09 de marzo - El Faro
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Ampliar imagen - Víctor Rivera (arriba hablando por teléfono) conversa con los policías detenidos por el homicidio de tres diputados salvadoreños y su conductor. Los policías fueron asesinados el 25 de febrero en la cárcel.

La fallida interpelación del miércoles pasado al ministro de Gobernación de Guatemala, Carlos Vielmann, iniciaba con cinco preguntas sobre un oscuro asesor venezolano asignado a su cartera de Estado: Víctor Rivera Azuejo, de 62 años, conocido en el argot policial como “Zacarías”.

Su nombre operativo en Guatemala es “Frank” y es señalado por varias fuentes como miembro de uno de los grupos de extermino que operan en el vecino país. Roxana Baldetti, jefa de bancada de Partido Patriota, aseguró el miércoles pasado que un vehículo asignado a este asesor, un Nissan Frontier placas 304CWY, ha sido utilizado en al menos dos casos de ejecuciones extrajudiciales y un secuestro. “Ese Frontier está demandado en dos casos sobre los escuadrones de la muerte. Lo dicen guatemaltecos que han sido víctimas de hombres con pasamontañas utilizando este vehículo”, dijo.

“Zacarías” es uno de los hombres más cercanos a Vielmann. Tanto que, en una fotografía a la que El Faro tuvo acceso, aparece platicando con los cuatro policías capturados por su participación en el asesinato de los tres diputados salvadoreños y el motorista. Se desconoce cuánto tiempo pasó reunido el veterano asesor de seguridad con los agentes que murieron a manos de un comando armado que entró al penal de máxima seguridad el domingo 25 de febrero. Pero la foto prueba su participación directa en las investigaciones del múltiple homicidio de los diputados salvadoreños. Su asignación oficial en el caso es desconocida.

“El asesor al que se refieren ha resuelto más de 500 casos de secuestro, más de 90 asaltos a bancos y unidades blindadas y ha sido más de 800 veces perito en los juzgados… están tratando de destruir una estructura que ha roto los esquemas de secuestro y asalto de bancos”, dijo Vielmann a los periodistas antes de ser interpelado por el congreso.

Algunas de las fuentes consultadas aseguran que el operativo ejecutado por el comando que ingresó a la prisión para matar a los policías se conoce como “las tres V”, por los nombres de los tres oficiales de seguridad (Víctor Soto, ex jefe de Investigación Policial, Víctor Rivera “Zacarías” y Víctor Rosales, director de centros Penales de Guatemala).  

“Nosotros tenemos información de cómo están estructurados y cómo están operando estos grupos”, dijo Otto Pérez Molina, un militar retirado que actualmente es candidato presidencial por el Partido Patriota. “Operando con la complacencia de las autoridades, bajo las órdenes un subdirector de la PNC y un alto asesor del ministro Vielmann”.

Para la elaboración del cuestionario de interpelación de Vielmann, el partido de Pérez le puso nombre a ese “asesor”: Víctor Rivera. Y ese hombre, venezolano y formado como investigador en la policía de ese país, llegó a Guatemala después de varios años de operaciones en El Salvador.

Rivera llegó a Ilopango en 1983 como parte de un acuerdo entre el gobierno de José Napoleón Duarte y el de Luis Herrera Campins, en una misión comandada por el Instituto Venezolano de Educación Popular (IVEPO), que se encargaba de labores propagandísticas para el gobierno del PDC. Según informes de inteligencia de la época, los venezolanos infiltraron  técnicos policiales en las estructuras clave del gobierno del entonces presidente Duarte. Así comenzó a organizarse el aparato de inteligencia de la aplanadora verde. “IVEPO sólo ponía el dinero que venía de Venezuela para la unidad de ‘Zacarías’, pero él básicamente actuaba por cuenta propia”, dice una fuente que trabajó cerca de él en esa época.

Otras fuentes ligan a “Zacarías” con la CIA, en la Operación Irán Contra que se administraba desde Ilopango, junto al cubano Luis Posada Carriles. “Él era un agente encubierto que tenían ellos (CIA), cuando estaban entrenando a los escuadrones de la muerte, el señor Rivera, Félix Rodríguez y Posada (Carriles)”, cuenta ahora el ex agente de la DEA, Celerino Castillo, quien aparece en una foto de su página web personal junto a George Bush, padre del actual gobernante de Estados Unidos.

La época de oro de Celerino fue durante la administración del embajador Edwin Corr, quien fungió de 1985 hasta 1988.  Los compañeros del ex agente de la DEA eran Janis Elmore, agente de la CIA entre 1986 y 1989; Don Richardson (oficial de asuntos políticos); Félix Vargas (Agente); los militares  James Steel y Alberto Adame; y Félix Rodríguez  (agente de la CIA que capturó al “Ché” Guevara y que trajo a Posada Carriles a El Salvador). El supervisor era Jack McCavett, quien aparece en los archivos de Inteligencia como jefe de operaciones en El Salvador.

Entre sus operativos más famosos de la época se cuentan las redadas contra secuestradores ligados a grupos de derecha, perpetradas en la colonia San Benito, y de las que ninguna autoridad tuvo conocimiento hasta que éstas concluyeron. “Ni siquiera el jefe de IVEPO, José Miguel Frittis, sabía de esos operativos”, dice una fuente que trabajó cerca del IVEPO en esa época.

En la entrevista más larga concedida a un medio, Víctor Rivera confirmó sus labores en ambos países al periódico Siglo XXI de Guatemala, en una publicación del 1 de agosto de 1997. “Trabajé de los años 1983 a 1987 (en El Salvador), en el manejo de asesoría para las estructuras de seguridad pública, y a partir de 1992 regresé nuevamente a un programa de asesoría de las estructuras de seguridad”, dijo. La ubicación y trabajo de Rivera entre 1987 y 1992 se desconocen.

Luego de la firma de los acuerdos de paz, Zacarías vuelve al país como asesor del Viceministerio de Seguridad Pública, para la construcción de la nueva PNC. Creó un grupo de inteligencia paralelo y sin reconocimiento formal, al servicio del Viceministro de Seguridad, Hugo Barrera. Tuvo su primera oficina en el Castillo de la Policía Nacional Civil.

Rivera encabezaba la Unidad de Análisis Policial, una estructura no oficial y paralela a la PNC, desde donde entrenó agentes de la policía en operaciones de inteligencia policial hasta 1996. También entrenó y asesoró agentes en la investigación de secuestros. Esta unidad estaba compuesta por ex integrantes de la UEA –Unidad Especial Antidrogas- de la antigua Policía Nacional cuya incorporación oficial a la nueva PNC fue objetada por ONUSAL, el FMLN y los organismos de derechos humanos.

Desde esa Unidad nació un grupo paralelo a la institución que investigaba a los policías de alto rango que provenían de las filas guerrilleras y a otros funcionarios del gobierno. Sus hombres tenían placas, equipo (armas, transmisores y vehículos) y en algunos casos hasta uniformes de la Policía Nacional Civil. “Daban seguimiento a funcionarios, tomaban fotos, hacían operaciones y entrenaban mucho”, cuenta una fuente que conoció de cerca la estructura y que asegura que, entre los funcionarios investigados por “Zacarías”, estaba el propio director de la PNC, Rodrigo Ávila.

“Aquí funcionó como un asesor, no tenía funciones operativas. No sé si las tiene en Guatemala del ministro de Seguridad Pública”, dice Rodrigo Ávila, el director de la Policía Nacional Civil, que lo conoció en su primera gestión (1994-1999). “No trabaja conmigo directamente ni me asesora a mí”.

De Guatemala a El Salvador

El asesinato de Adriano Vilanova, cometido el 2 de septiembre de 1995 en Panchimalco, puso a “Zacarías” al frente de una investigación más. Pero sus operativos para resolver el caso sembraron dudas de tal magnitud que terminaron provocando su salida del país. El venezolano habría tratado de convencer a la familia Vilanova de que su hijo habría muerto en un accidente de tránsito, aunque las investigaciones señalaban que un grupo de policías estaba involucrado en el crimen.

En la revista Proceso número 823, la madre de Vilanova, Rosalía Velver de Vilanova, dijo que “Zacarías” “quería información. Él estaba seguro de que yo sabía todo. Él lo que quería era conocer mi verdad, porque al principio dijo que sabía que la clave estaba en Panchimalco porque todo estaba tan claro como el agua. Posterior a eso hubo un cambio: empezó a coaccionar a la gente en el lugar de los hechos, donde apareció mi hijo muerto; empezó a coaccionar para que ellos cambiaran sus versiones, para que dijeran que no sabían que había un muerto cuando desde mucho antes ya lo habían detectado. Cuando yo me di cuenta de eso, consideré que no era confiable para nada; entonces yo le dije por teléfono que era un mentiroso y que no creía en sus patrañas”.

En el proceso sobre el caso Vilanova, el entonces fiscal general de la República, Manuel Córdova Castellanos, pidió una orden de captura contra “Zacarías”. El venezolano salió del país en ese momento.

El escándalo llevó a desaparecer la cuestionada Unidad de Análisis Policial y abrió una investigación que arrojó un informe de la Procuraduría de Derechos Humanos en la gestión de Victoria Marina de Avilés.

“En la investigación se han constatado, por otro lado, graves violaciones al principio de legalidad, relacionadas con la existencia de estructuras irregulares dentro de la PNC. Las investigaciones de esta Procuraduría en el presente caso, permitieron establecer la existencia de una oficina situada en la tercera planta del Edificio que alberga las oficinas de ACES (Automóvil Club de El Salvador, propiedad de Barrera), la cual dirige un asesor de nacionalidad extranjera conocido como ‘Zacarías’, de quien se tiene conocimiento laboraba con la extinta Unidad de Análisis de la Policía Nacional Civil. Tal persona, conocida como el ‘Licenciado Zacarías’, por tanto fue quien dirigió operativamente las investigaciones de la muerte del joven VILANOVA, lo cual constató nuestra institución”, dice el documento firmado por la ahora magistrada de la Corte Suprema, Victoria Marina de Avilés, en diciembre de 1996.

El asesinato del joven Vilanova también desató presiones de la comunidad internacional para investigar el funcionamiento de grupos paralelos a la Policía Nacional Civil. La Embajada de Estados Unidos presionó a las autoridades de la presidencia de Armando Calderón Sol para integrar a “Zacarías” y sus agentes a la institución policial.

El 8 de noviembre de 1997, el periódico Miami Herald publicó un artículo en el que narra el operativo para desmantelar la unidad de Zacarías: “Los inspectores enviados a cerrar la unidad encontraron 82 granadas y 40 detonadores de bomba en la oficina de un capitán. Él aseguró que las armas fueron capturadas en operativos, pero los inspectores dijeron que esos arsenales nunca fueron reportados oficialmente”, dice la nota. “Los periódicos salvadoreños reportaron después que la oficina estaba comandada de manera no oficial por un ex agente de la policía venezolana, Víctor Rivera, conocido como un experto en prevención e investigación de secuestros”.

Según declaraciones de Barrera a El Diario de Hoy (publicación de 17 de agosto de 1997), Zacarías ayudó a esclarecer los secuestros de varios empresarios. Según informes de Inteligencia, Rivera señaló como parte de la red de secuestros a un grupo de dirigentes de las FAL, brazo armado del partido comunista.

Los medios cuestionaron a Rivera sobre el asesinato de Vilanova:

-“La Prensa Gráfica: señor Rivera ¿Usted llegó a investigar el supuesto favor que pidió el ministro de Seguridad, Hugo Barrera, para dar un susto a Vilanova?”

-“Jamás en la vida tuve conocimiento, no oí, no escuché, ni me enteré que este caso se planteara ninguna relación con el Mayor D’Aubuisson, con su familia de él, ni nada de esa naturaleza. Es la primera noticia que tengo en ese sentido”.

Según la publicación del 19 de octubre de 1998 de La Prensa Gráfica, Hugo Barrera, entonces ministro de seguridad, le pidió que asesorara las investigaciones sólo después de la inhumación del cuerpo.

Luego del escándalo de Vilanova, el comisario “Zacarías” llegó a asesorar al gabinete de Seguridad del presidente guatemalteco Álvaro Arzú por recomendación de Hugo Barrera, según confirmó a El Faro un alto funcionario del gobierno salvadoreño de esa época. Pero se integró como asesor de la Cámara de Comercio.

Entre 1997 y 2000 Rivera estuvo viajando entre ambos países. En Guatemala diseñó la estructura organizativa de Seguridad Pública y en El Salvador trabajó con empresarios salvadoreños afectados por secuestros, como asesor del entonces director de la PNC, Mauricio Sandoval.

En Guatemala, en 1997, Rivera fue objeto de otro escándalo: un grupo de víctimas de secuestros lo acusó de mantener información sobre los plagios y no entregarla a las autoridades, lo que llevó a un cateo de sus oficinas en las que la Policía no encontró ningún documento.

Durante el gobierno de Alfonso Portillo, “Zacarías” siguió trabajando con empresarios en asesorías de seguridad. En esa época comenzó a acercarse a la PNC. “Con la llegada de Carlos Vielmann al ministerio de Gobernación (con el gobierno de Óscar Berger) encontró un espacio para hacer un personal de investigación y operativo bastante fuerte”, dice una fuente guatemalteca, que sirvió en el gabinete de Seguridad de Berger, consultada por El Faro.

Se le vio públicamente durante la investigación del asalto al aeropuerto La Aurora, en octubre de 2006, en la que él mismo se encargó de dar a conocer el caso resuelto por los cuatro policías que murieron hace dos semanas en la cárcel de El Boquerón, acusados de haber asesinado a los tres diputados salvadoreños.

Según fuentes de seguridad consultadas en Guatemala, el grupo de “Zacarías” estaba compuesto por cuatro jefes y un número desconocido de operativos. Paralelamente, desde la Policía Nacional Civil, otro grupo operaba extrajudicialmente. Uno de los jefes de este último grupo era Luis Herrera López, jefe de la Unidad contra el Crimen Organizado hasta el día de su captura, acusado del homicidio de los diputados salvadoreños. Herrera murió el 25 de febrero con los otros policías -también de esa unidad- detenidos en la cárcel de El Boquerón.

Víctor Rivera, el hombre que ha comandado estructuras paralelas en El Salvador y Guatemala, está ahora investigando el asesinato de los diputados salvadoreños, con el apoyo declarado públicamente del ministro de Gobernación de Guatemala, Carlos Vielmann.

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