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EL ÁGORA

El poema de la semana

Selección y comentario de Jorge Ávalos
[email protected]
Publicada el 29 de octubre de 2007 - El Faro

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Esperando a los bárbaros
Konstantino Kavafis

¿Qué esperamos agrupados en el foro?

     Hoy llegan los bárbaros.

¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?

     Porque hoy llegan los bárbaros.

¿Qué leyes votarán los senadores?

     Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.

¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado
en su alto trono, coronado y solemne?

     Porque hoy llegan los bárbaros.
     Nuestro emperador aguarda para recibir
     a su jefe. Al que hará entrega
     de un largo pergamino. En él
     escritas hay muchas dignidades y títulos.

¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten
sus rojas togas, de finos brocados;
y lucen brazaletes de amatistas,
y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?

¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados
en oro y plata, signos de poder?

     Porque hoy llegan los bárbaros;
     y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.

¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores
a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?

     Porque hoy llegan los bárbaros
     que odian la retórica y los largos discursos.

¿Por qué de pronto esa inquietud
y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.)
¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?

     Porque la noche cae y no llegan los bárbaros.
     Y gente venida desde la frontera
     afirma que ya no hay bárbaros.

¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueron una solución después de todo.


(Traducción de José María Álvarez)
* * *

Comentario

La poesía política es una invención de la democracia. En la antiguedad, el Estado tenía un poder absoluto y, casi sin excepción, éste estaba unido a la religión. Un faraón en el Antiguo Egipto, por ejemplo, era también un dios. Al ceder poder al ciudadano común, la Antigua Grecia abrió también un espacio a las voces críticas, al debate, a la participación política de todos aquellos que tenían condición de ciudadanos (las mujeres y los esclavos no lo eran). El ágora, el foro, los espacios públicos de encuentro para la oratoria y el diálogo eran también espacios para la poesía.

No es extraño, por lo tanto, que la poesía política moderna tome como modelos a los poetas griegos. La obra de Ernesto Cardenal y de muchos otros poetas nicaragüenses constituyen un ejemplo notable de esa asimilación profunda y coherente de la poesía griega. Aun así, es natural que algunas de las más interesantes variaciones de la expresión de lo político en la poesía se hallen en la poesía griega moderna: la extraordinaria tríada conformada por los poetas Giorgios Seferis, Odysseas Elytis y Yannis Ritsos lo demuestran.

Pero la renovación de la poesía griega moderna se inicia con Konstantino Kavafis, quien nació en Alejandría en 1863, la misma ciudad donde murió en 1933. Aunque fue conocido en vida como un gran poeta, la primera edición de su poesía recogida en un libro es póstuma, y data de 1935. En los versos de Kavafis, de clásica sobriedad, Grecia se reencontró a si misma. Una lectura atenta demuestra que bajo el terso lenguaje de sus versos palpita una fervorosa poética de la nostalgia y del deseo. Sin contradecir esa inclinación estilística y temperamental, Kavafis llega a la poesía política de forma natural por medio de uno de sus más memorables poemas: "Esperando a los bárbaros".

Una democracia mantiene un frágil balance entre la libertad ciudadana y el control estatal. "Esperando a los bárbaros" señala cómo la democracia puede ser secuestrada por el discurso del miedo. La invasión temida de los bárbaros ha paralizado los procesos democráticos. El pueblo se concentra a esperarlos, los legisladores suspenden el voto en la Asamblea y los comentadores políticos no tienen nuevas propuestas. El futuro ha sido robado por un nuevo tipo de tiranía: el miedo es el dictador.

Si la defensa de la libertad ciudadana conlleva una suspensión o una parálisis de los procesos democráticos que facilitan la existencia misma de esa libertad, una invasión de los bárbaros ya no es necesaria porque el miedo a la barbarie, la conformidad a ese permanente estado de emergencia sustituye a la democracia.

Para realizar su visión, Kavafis recurre a un estrategia discursiva que hace del diálogo el vehículo perfecto para capturar la ansiedad de un tiempo sin definición. Voces anónimas preguntan por los sucesos del presente. Piden claridad: "¿Qué esperamos agrupados en el foro? / Hoy llegan los bárbaros. / ¿Por qué inactivo está el Senado / e inmóviles los senadores no legislan? / Porque hoy llegan los bárbaros." Es un método simple, que debe su efectividad al ritmo predecible de las preguntas y sus respuestas correspondientes. Ese patrón es el que permite el suave pero desolador golpe del final: cuando el ciudadano deja de cuestionar el estado de las cosas y supone que la conformidad suscitada por el miedo a la barbarie era la respuesta.


Para leer más

Cien poemas de Konstantino Kavafis (o Constantino Cavafis)
http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/cavafis2.htm

El poema de la semana
http://elpoemadelasemana.blogspot.com/



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