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EL ÁGORA

Sitio arqueológico de “Primer Orden”

El Sitio El Cambio está ubicado en el kilómetro 33 de la carretera que conduce hacia San Juan Opico (Quezaltepeque, La Libertad). Forma parte de los asentamientos prehispánicos del Valle de Zapotitán. A escasos minutos del lugar, está ubicado el sitio arqueológico Joya de Cerén, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1993.

Daniel Valencia / Foto: Edu Ponces
cartas@elfaro.net
Publicada el 05 de febrero - El Faro

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Una figura antropomórfica en una vitrina de la biblioteca del Departamento de Antropología de Concultura con las mismas características que la que fue encontrada en lo que será la zona comercial de la urbanización Brisas de San Andrés.

En el mapa de sitios arqueológicos de El Salvador, que señala más de 600 sitios en todo el país, “El Cambio” aparece en el correlativo número 208. “Pertenece a la cuenca alta y baja del río sucio” y su cuadrante es Quezaltepeque, La Libertad.

Marlon Escamilla, arqueólogo del Departamento de Arqueología de Concultura lo define como “uno de los sitios de mayor importancia del Valle de Zapotitán o San Andrés”.

La arqueóloga Marta González, en su investigación sobre el lugar, infiere que el sitio fue  probablemente ocupado desde el preclásico medio –para las sociedades prehispánicas- hasta el posclásico.

Los habitantes del sitio lo abandonaron hacia el año 260 d.c. “producto de la erupción del Ilopango, la cual devastó la zona y el sitio”, plantea la arqueóloga.

“Pero no fue abandono repentino. Tuvieron tiempo para llevarse sus pertenencias y dejar el cementerio”, dice, haciendo alusión al cementerio que descubrió bajo el subsuelo del “área comercial” de lo que se convertirá en la urbanización Brisas de San Andrés.

La Fundación Nacional de Arqueología (FUNDAR) plantea, en base a investigaciones previas, que desde el período Preclásico Medio (900-500 a.C.) el occidente del territorio de El Salvador hasta el sur de Guatemala constituía una importante región maya. “Las estelas mayas con fechas en Cuenta Larga más antiguas han sido encontradas en esta zona, y para el Preclásico Tardío (500 a.C. a 250 d.C.)”, reza un párrafo de una publicación en internet de la fundación.

Según esta publicación, en el occidente de El Salvador, el desarrollo de estos sitios está “particularmente” representado por la zona arqueológica de Chalchuapa.

“Chalchuapa es una de las comunidades continuamente ocupadas más antiguas de la América (y posiblemente es la más antigua). Las investigaciones indican que se remonta, sin brechas, hasta 1200 a.C. o más. Para el Preclásico Tardío, llegó a existir un centro grande conocido como El Trapiche/Casa Blanca, con evidencia de guerra (más de 30 sacrificados encontrados en un solo depósito) y una estela típicamente maya temprano”, señala.

Marta González descubrió en uno de los pozos del cementerio una muñeca con los brazos sobre el abdomen y la vulva pronunciada. Según la arqueóloga, estos rasgos son característicos de las figurillas de Chalchuapa.

“La estatuaria de El Cambio tiene grandes semejanzas con la de Casa Blanca, Chalchuapa”, apunta.

“Si esta es muy similar a la de Casa Blanca, podemos inferir que estos dos sitios, además de contemporáneos, tuvieron para el periodo preclásico vínculos muy fuertes, no sólo de intercambio comercial, sino de fuertes vínculos culturales”, agrega.

Ilopango los marcó
Marta González plantea en su estudio que la población de El Cambio abandonó el sitio hacia el 260 d.c. producto de la erupción del Ilopango. Esta erupción, sin embargo, para FUNDAR ocurrió “por 420 d.c.”.

Pese a la diferencia cronológica, ambos informes plantean que esa erupción interrumpió o terminó con asentamientos contemporáneos que salpicaban el centro y occidente del territorio de El Salvador. Para González, El Cambio fue uno de ellos. Ella infiere que la erupción a sus habitantes “a migrar hacia otras regiones hasta el momento desconocidas”.

FUNDAR plantea que la erupción arrojó enormes cantidades de fina ceniza blanca (la “tierra blanca joven”, o TBJ), con unos 50 metros junto al lago de Ilopango, y entre 5 y 20 en el área de San Salvador. En Chalchuapa, a unos 70 kilómetros de distancia, fueron depositados alrededor de 50 centímetros de TBJ.

“La arqueología indica que los habitantes de Chalchuapa pudieron aguantar la situación, pero gran parte del occidente de El Salvador quedó, como evocaba el Arqueólogo Stanley Boggs, como un desierto blanco. La erupción de Ilopango es considerada como una de las mayores que se han identificado a nivel mundial para los últimos 10,000 años”, expone FUNDAR.
100 años después de la erupción, se dio un movimiento colonizador en el valle.  “Fue en ese entonces, alrededor de 500 - 550 d.C., que se iban estableciendo unas 20 ó 30 comunidades en el valle de Zapotitán, incluyendo Joya de Cerén y San Andrés. Es interesante notar que restos de comunidades pre-Ilopango han sido encontrados debajo de ambos sitios”, apunta la fundación.

Joya de Cerén (declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1993), y San Andrés, son los vecinos arqueológicos de primer orden, según el mapa, más próximos a El Cambio (que tiene siete sitios arqueológicos de segundo orden en sus alrededores).
Entre las conclusiones sobre El Cambio hechas por González, se plantea que tuvo su máximo esplendor durante el preclásico tardío y el inicio del clásico temprano, “en que la producción agrícola logró un importante desarrollo y diversificación evidenciada en los surcos encontrados debajo de la erupción de Ilopango”.

Dada la gran cantidad de cerámica de intercambio encontrada en las excavaciones, la arqueóloga apunta que El Cambio tuvo una sociedad que logró un importante poder económico.

“Sin duda alguna, el sitio fue de gran importancia para la región durante el periodo preclásico tardío, por lo que resulta urgente la investigación de las áreas protegidas en el sitio que permitan completar el conocimiento de estas sociedades que se desarrollaron muy tempranamente en el territorio salvadoreño”, concluye.

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