San Salvador, 08 - 14 octubre de 2007
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Del "Love Parade" a la Feria Internacional de El Salvador: La euforia de la música electrónica

La música electrónica, que durante los últimos años ha causado furor y fiestas extremas en Berlín y otras grandes ciudades del mundo, aterriza en el escenario salvadoreño para capturar a miles de seguidores.

Texto y fotos de Lauri García Dueñas
cartas@elfaro.net

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En 1989 el mundo fue testigo de uno de los más grandes rompimientos de paradigmas. La guerra fría llegaba a su fin y el muro de Berlín se deshacía en pedazos. En julio de ese año, en el parque Tiergarten de la ciudad de Berlín, unos 150 fanáticos se reunieron en el primer "Love Parade": un evento por la tolerancia, el respeto y la amistad de los pueblos.

El desfile dedicado a la música "techno" o electrónica contó en esa ocasión con una carroza. En 1999, año del apogeo de la fiesta, un millón y medio de cuerpos semidesnudos se contonearon en Tierganten al son de los "beats" (golpes de música) de los mejores "disc jockeys" (DJ'S) del mundo. El desfile contó con 50 carrozas. Ahora el halo del "Love Parade" se reproduce alrededor del mundo.

El Salvador ha entrado en el escenario. Con miles de seguidores de la música electrónica, cada vez hay más conciertos y fiestas a las que asisten DJ's de talla internacional, como Tiesto, el mayor exponente a nivel mundial, y Ferry Corsten.

Diccionario electrónico:

Rave

Una fiesta "rave" es una reunión multitudinaria, en la que se programa música electrónica bailable, durante muchísimas horas.

Sets

Los sets de un DJ son las partes de una presentación.

Line up

El orden de los DJS, es cuando se presenta en un concierto más de uno.

Tornamesas

Aparato para realizar mezclas de música.

Roland TB-303:

Procesador de bajos de la firma Roland, alma del acid house. El control de sus filtros sobre las líneas de bajo programables, dan lugar a ese sonido burbujeante tan característico de sus temas.

Vocoder:

Aparato utilizado para modificar la voz según unos parámetros que pueden modificarse. Con él se consiguen las famosas voces robóticas que podían escucharse en muchos temas de techno pop en los 80, aunque también recientes (véase la cantante Cher)

BPM:

Responde a "beat per minute", o el cómputo del número de beats (golpes) por minuto que contiene un tema. El hip hop y el downtempo marcarían los más bajos, para continuar con el house, y continuar con el techno y el drum ´n´ bass. El extremo estaría marcado por el gabba.

Pitch:

Control deslizante en los giradiscos utilizados por DJs (fundamentalmente Technics) que permite controlar aproximadamente en un ±8 por cien la velocidad del plato. Esto permite ajustar los ritmos de dos discos diferentes para que puedan mezclarse.

Final Scratch:

Software (programa informático) desarrollado para DJs que permite trabajar con archivos de audio grabados previamente en un ordenador, desde el equipo tradicional de un DJ: la mesa de mezclas y sus dos platos. Jim Masters lo utilizó para su disco de sesión "Impossible blue".

Sample:

Extracto, muestra sonora (puede ser desde un solo sonido hasta un fragmento de una canción) que se utiliza posteriormente interpolándola en un ritmo determinado. Coldcut y Dj Shadow son dos ejemplos del sampling.

Loop:

Fragmento musical que, fijando un punto de inicio y otro de finalización, se repite sin pausa el tiempo que determinemos. Puedes encontrar infinidad de loops en prácticamente cualquier manifestación musical bailable.

Slipmat o Patinador:

Superficie comúnmente de tela que se interpone entre el plato y el disco, para lograr que éste patine con facilidad al manipularlo (por ejemplo, con el fin de encontrar el punto exacto que nos interesa o realizar un scratch).

Secuenciador / Groovebox:

De cara a la creación musical, el secuenciador es la herramienta fundamental. Desde la computadora, se asignan a una serie de pistas los instrumentos que sonarán en cada momento, teniendo así control total sobre la composición.

Los groovebox son secuenciadores específicos para música electrónica que cuentan con bancos de sonido directamente orientados a este tipo de música, aunque también pueden controlarse desde un PC o Mac.

Para noviembre se espera una megapresentación en el estadio Mágico González, en la que Paul Van Dyk, considerado el segundo DJ a nivel mundial, vendrá a interpretar sus piezas para los jóvenes fanáticos cuscatlecos.

El alma de la máquina

La música electrónica es aquella que se hace utilizando computadoras, procesadores de bajos, mesas para "pinchar" (hacer mezclas) y que durante los conciertos suele acompañarse de proyecciones multimedia.

Mientras el DJ hace su mezcla y dirige el concierto, otros técnicos se encargan de proyectar en pantallas gigantes imágenes sicodélicas y fotografías que van de acuerdo con el sentimiento que se quiere transmitir, ya sea decadente, eufórico, nostálgico, etc.

Es decir, la música electrónica no es hecha por un grupo de músicos que tocan en vivo guitarra, bajo, u otros instrumentos sino que se construye en base a sonidos electrónicos que se van mezclando en diferentes armonías.

Esto no quiere decir que muchos de los sonidos no tengan su verdadero origen en los instrumentos de cuerdas, vientos o percusión, sobre todo en el teclado, pero la diferencia es que éstos son procesados en una consola o computadora.

En otras palabras, el alma de esta música está en las máquinas.
Y esta no solamente puede disfrutarse bailando en conciertos animados por DJS sino también en la intimidad de la casa o con los amigos.

Hay que entender también que el DJ es el canal entre la música y las masas que se agitan en los conciertos, él o ella mezclan los sonidos y se convierten en una especie de sacerdotes dirigiendo un culto de alta tecnología.

Cabe señalar que existen dos tipos de disc jockeys: los que solamente mezclan producciones de otros y aquellos que "componen" y crean su propia música.

Fascismo, futuro y robots.

La música electrónica, que para algunos es nueva, no lo es tanto. Según los entendidos tiene sus más profundas raíces en el movimiento cultural conocido como "futurismo" fundado por el egipcio Filippo Tommasso Marinetti (1876-1944). Este estudioso de las letras y el derecho publicó en 1909 en el periódico francés Le Figaro el manifiesto futurista cuyos postulados se extendieron a la música y otras artes.

Marinetti formó parte del movimiento fascista, participó en varias manifestaciones belicistas y en 1935 partió hacia la guerra de Etiopía. En 1942 peleó en el frente ruso.

El movimiento futurista refleja la actitud desdeñosa y aristocrática de los intelectuales europeos de vanguardia en relación con las realidades comunes y los valores tradicionales.

Sus principales banderas son la originalidad, el irracionalismo, la exaltación de la euforia por los momentos fugaces, el hedonismo y la admiración de la tecnología.

El precursor de la música electrónica habría sido Luigi Russolo (1885-1947) quien se adhirió a la corriente de Marinetti y a su vez creó un manifiesto titulado "El arte de los ruidos". Russolo tenía entre sus principales objetivos devolverle frescura a la música, incorporando sonidos procedentes de timbres u otras fuentes sonoras que no fuesen necesariamente los instrumentos clásicos.

La primera banda electrónica que se conoce como tal fue la alemana "Kraftwerk" que inició en 1968 cuando sus fundadores Ralf Hütter y Florian Schneider se conocen en la clase de improvisación musical en la academia de arte de Remschied.

Los dos tenían la inquietud de crear una nueva música ante lo que consideraban un "panorama desolador" dominado en ese entonces por la cultura musical estadounidense.
En los conciertos de "Kraftwerk" podían verse robots que eran réplicas de los integrantes del grupo y que actuaban en sincronía con la música.

A finales de los setenta y principios de los ochenta surge el "techno pop" con bandas como Throbbing Gristle, Cabaret Voltaire o Chris & Cosey y otras como Depeche Mode, Yazoo, The Human League, Ultravox, Soft Cell y Visage. Esta música incorporaba el pop y un fuerte componente romántico.

Luego surgió el "house music", enfocado en el baile, y el "acid house", que fue definida como la versión más alucinada y escapista.

El "techno", como la versión más conocida de la electrónica, surgió en Detroit, Estados Unidos, con influencia de Kraftwerk y la música funk.

Los subgéneros y mezclas de influencias durante la historia de la música electrónica son innumerables. Las más recientes tendencias son la "indietrónica", el "electroclash" y el movimiento "laptop".

La principal herramienta de creación de estos géneros es la computadora personal y el uso del "error digital" como una base para la composición; es decir, sonidos que en el estudio podrían sonar equivocados se "samplean" (mezclan) y se utilizan como otros ingredientes más del producto musical.

Alunizaje en El Salvador

La música electrónica en El Salvador se introduce en los años ochenta, con el apogeo de la música disco. Después llega el "techno" que a finales de los noventa inundaba las discotecas y las fiestas de adolescentes.

El avance y la complejidad de esta vertiente musical durante los últimos años también se han visto reflejados en el país.

En un principio y tímidamente, "La Luna, casa y arte", en la colonia Centroamérica de la capital, empezó a realizar fiestas "rave" (maratones bailables) con la participación de solamente unas decenas de seguidores. Se invitaba a algunos DJS europeos (desconocidos) y se armaba la parranda.
Así, empezaban a aparecer los trajes sicodélicos y algunos cabellos pintados de colores neón. Las personas -en su mayoría adolescentes- perdían la "vergüenza" de bailar desenfrenadamente y optaban por mover el cuerpo como mejor les placía.

También hubo varias celebraciones "rave" en la playa, o en casas particulares, las cuales se caracterizaron por ser excesivas y alocadas como la conocida "Tormenta Tóxica", la que provocó que varios jóvenes terminaran en la cárcel por consumo y supuesta venta de drogas.

Recientemente, una ola de seguidores de la música electrónica ha invadido conciertos organizados en la Feria Internacional y en discotecas como "Elements" y "Code". Los seguidores ya no se cuentan por decenas, como en los primeros tiempos en "La Luna", sino por miles.

Los productores de espectáculos han visto este enorme mercado y han traído al país a DJ's de la talla de Tiesto (número 1 del mundo) y Ferry Corsten (número 5), los cuales han atraído una audiencia de jóvenes dispuestos a pagar de 30 a 50 dólares por la entrada a un concierto.

Y eso no es todo. El 6 de noviembre se presentará en el estadio "Magico González" el número 2 del mundo, Paul Van Dyk, y próximamente también dará un concierto la iraní Shirley Levi. Los fanáticos y expertos de todo el mundo otorgan clasificaciones a los mejores DJ's votando en sitios especializados en la web y evaluando aspectos como la calidad de la mezcla, la creatividad y la capacidad de provocar euforia en las pistas de baile.

En El Salvador, en las fiestas o conciertos más recientes, los jóvenes entre 12 y 17 años constituyen la mayoría del total de asistentes. El resto de los fanáticos no llega a los 30 años.

"Trip" y drogas

Ursula Rodríguez, de 25 años, quien se encontraba el 1 de septiembre pasado en el concierto de Corsten en la Feria Internacional, aseguró a EL FARO que los seguidores de la música electrónica en El Salvador "son un grupo ya bastante numeroso y bien definido, porque en los conciertos se ven las mismas caras".

Añadió que "aunque a veces no se reúne mucha gente por el costo de las entradas o la falta de publicidad de los medios, de que hay gente que escucha la electrónica, la hay".

Rodríguez confiesa que varias personas adeptas a este género en el país consumen drogas como éxtasis y otros ácidos que desinhiben los sentidos. Sin embargo, insiste que el principal atractivo de los conciertos y fiestas no son los estupefacientes o psicotrópicos sino la música. "Es una música que te puede elevar tu adrenalina y tus sentidos, te lleva de un estado emocional bajo a estar saltando, pasándola bien con solo escuchar, cerrás los ojos y te dejás llevar por la música", subraya la chica vestida de jeans y maquillada con un poco de polvo brillante.

Rodríguez también afirmó que la mayoría de fanáticos de esta ola musical es gente de clase alta y media alta, esto se explica en precio de las entradas a los conciertos y las fiestas y por el dinero que se necesita para comprar los discos, o bien porque hay que poseer una rápida conexión a internet para estar "bajando" la música más actual.

Carlos Aguilar, de 17 años, dice que le gusta la electrónica porque lo hace "tripear" (viajar), pero asegura que ésta no tiene "nada que ver" con las drogas, aunque agrega -jactancioso- que este género es "para aquellos que salen viernes, sábado y domingo y andan jodiendo toda la semana".

Este joven que estudia en la Escuela Panamericana tiene una máquina para "mixear" música y ya se ha presentado en fiestas de 15 años. "Yo no hago la música pero sí la mezclo", añadió. Mirna Paredes, de 17 años, asevera que, a pesar de su corta edad, ya tiene unos tres años de ser incondicional de este tipo de música y dice que el consumo de drogas "depende del tipo de gente. Uno se puede divertir sin eso. Sí hay bastantes personas que consumen drogas y cosas así, pero también lo hacen por el mismo ambiente, se sienten más con confianza", dijo.

Valeria Cardona, también de 17 años, comentó que lo bueno de las fiestas electrónicas es que "somos nosotros los que hacemos el ambiente" y aseguró que a éstas asisten igual proporción de hombres y de mujeres, eso sí, jóvenes.
"Son fiestas locas, la más grande locura que he visto… gente que se desmaya, no sólo de la emoción, sino también de la borrachera", expresó.

La música que nació con Marinetti y Russolo, con sus pretensiones de futurismo y ruido, resuena ahora de forma masiva, después de múltiples cambios a sus preceptos, en un lugar tan lejos de Italia y Alemania como la Feria Internacional de El Salvador.

Lea además:
  La larga espera hacia el desenfreno de Ferry Corsten


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