CANALES RSS
:: PUBLICIDAD ::





 

EDITORIAL

La impunidad

El Faro
cartas@elfaro.net
Publicada el 16 de noviembre de 2009 - El Faro
Enviar Imprimir

Dos crímenes cometidos contra sacerdotes marcaron los cabos de la guerra salvadoreña: el de Monseñor Romero, en 1980, que cerró las últimas esperanzas de evitar un conflicto; y el de los sacerdotes jesuitas, en 1989, que orilló a Estados Unidos a cerrar la ayuda al ejército salvadoreño y abrió las puertas a la negociación.

Entre ambos, decenas de masacres fueron cometidas sin juicios ni castigos para los perpetradores. Pero estas dos destacan por su trascendencia y por el alto nivel de las personas involucradas. Y ambas, ya adentrados en el Siglo XXI, siguen sin siquiera esclarecerse.

La retórica de no abrir heridas del pasado ha contaminado la conciencia nacional. Ha impedido no solo que se haga justicia, sino que se sepa la verdad. En ambos casos, los intentos por investigar el crimen fueron obscenamente obstaculizados por la jerarquía militar y política, y en ambos casos el Estado ha renegado (y sigue renegando) de su obligación de averiguar cómo sucedieron.

Dada la imposibilidad de juzgar a los responsables en El Salvador, algunas organizaciones y familiares de las víctimas han decidido emprender la causa en otros países. Así, en 2005 fue juzgado en California el lugarteniente de Roberto d´Aubuisson, el capitán Álvaro Rafael Saravia, y fue encontrado culpable de participar en el asesinato del arzobispo de San Salvador. Así, hoy en España la Audiencia Nacional ha admitido el caso jesuitas y la próxima semana comienza audiencias para determinar responsabilidades.

Hoy, a 20 años de la masacre en la UCA en la que un batallón del ejército, por órdenes superiores, asesinó a seis sacerdotes y dos humildes mujeres, el presidente de la República homenajeará a las víctimas otorgándoles de manera póstuma la Orden José Matías Delgado, la mayor condecoración otorgada por el gobierno salvadoreño.

Pero ni la Compañía de Jesús ni los sacerdotes asesinados necesitan homenajes. Necesitan que se sepa la verdad. Pero sobre todo, los salvadoreños necesitamos que se sepa la verdad. Si queremos verdadera justicia, el caso Romero y el caso jesuitas son ejemplares para demostrar que, en El Salvador, este tipo de aberraciones no serán toleradas jamás. Ni olvidadas.

El nuevo gobierno, que llegó de la mano de un candidato que hizo campaña repitiendo que su inspiración era Monseñor Romero y que no escondió nunca su cercanía con la Compañía de Jesús, ha rehuido de su obligación moral de exigir la apertura de una investigación, de ordenar que se abran los archivos del ejército y de buscar mecanismos para investigar los crímenes de guerra, aún si se aferra a contradecir las resoluciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que exige al Estado salvadoreño derogar la ley de amnistía. El nuevo fiscal, que ha prometido también un cambio con respecto a la negligente actuación de sus antecesores en la investigación del delito, puede también abrir un expediente, aun cuando no le compete a él derogar o desconocer la ley de amnistía.

Los juicios no solo imponen castigo a los responsables del delito juzgado; también establecen una verdad jurídica. En El Salvador, si el sistema político se niega a hacer esto, al menos debería hacer lo mínimo a lo que está moralmente obligado: establecer la verdad histórica. Veinte años después del asesinato de los jesuitas, y casi treinta después del de Monseñor Romero, aún no existe voluntad en las autoridades salvadoreñas. Aún tenemos que esperar a que, en otros países, nos cuenten qué nos pasó y sepamos quiénes fueron responsables.

Enviar Imprimir

 
 
Google

     
 

+ OPINIÓN

EDITORIAL
La impunidad
El Faro
[OPINIÓN]
¿Desastres naturales o falta de previsión?
Carlos Gregorio López Bernal
[DESDE LA ACADEMIA]
Y la montaña vino a Mahoma
Ricardo Ribera
[DE AQUÍ, DE ALLÁ]
Pluralismo, razón y debate

Álvaro Rivera Larios
[EL MIRÓN]
Europa se mueve otra vez

Luis Fernando Valero
 
 
 
Escribir carta
Leer cartas enviadas
 

 

 

                                                     Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro
 

EL FARO.NET (Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador)
Dirección: Calle El Mirador, Pasaje 11, No. 138 Col. Escalón. San Salvador, El Salvador.C.A.
Teléfonos: Redacción: (503) 2208 6752 - Fax: (503) 2208 6718
Ventas: (503) 2208 6687, Administración: (503) 2208 6685
Todos los Derechos Reservados. - Copyright©1998 - 2009
Fundado el 25 de Abril de 1998