CANALES RSS
:: PUBLICIDAD ::





 

EDITORIAL

El fin de la posguerra

El Faro
cartas@elfaro.net
Publicada el 17 de marzo de 2009 - El Faro
Enviar Imprimir

El 15 de marzo cerró por fin el larguísimo ciclo de nuestra infancia democrática, que comenzó el 16 de enero de 1992. 17 años  después, tenemos la más significativa y pacífica alternancia en cinco siglos.

El triunfo de la izquierda es histórico, no sólo porque abre una nueva etapa sino por la forma en que ésta se abre. Contra todos los pronósticos, tuvimos una jornada electoral pacífica, muy participativa y con una tranquilidad casi surrealista tras más de año y medio de campaña intensa, tensa y repleta de ansiedades llevadas al extremo por los partidos políticos y muchos medios de comunicación. El 15 de marzo hasta el Tribunal Supremo Electoral se comportó de manera ejemplar.

Ahora comienza la transición de un gobierno de partido (o de un partido de Estado) a otro comandado por gente nueva en el Ejecutivo, que llega cargada de promesas en uno de los momentos más complicados de nuestra historia reciente. Y cargada de ilusiones por parte de más de la mitad de la población que eligió una propuesta de cambio, incluso contra las amenazas de que ese cambio sea peligroso y fatal. El Salvador, aún con todos los riesgos esgrimidos contra un gobierno del FMLN, optó por el cambio. El Salvador venció el miedo y votó en libertad. Sólo así se explica el triunfo de una propuesta vilipendiada hasta la mentira en la campaña sucia. Sólo así se explica la fiesta de la elección presidencial.

¿Es necesaria la alternancia para la democracia? En un país con una democracia naciente sí. La transición confirma el fin de la posguerra salvadoreña, y el inicio de la consolidación democrática. El 15 de marzo fue la prueba de fuego del sistema democrático, El Salvador la aprobó con excelencia. El 15 de marzo comenzó la desdramatización de la política salvadoreña, terminó el planteamiento de las ofertas políticas en términos del bien y el mal. El país no se acabó el 15 de marzo, como advertían los más radicales y maniqueos propagandistas.

Ahora comienza el fin de la administración Saca y la transición al gobierno de Funes. Momento propicio para felicitar, en primer lugar, a los salvadoreños, los principales protagonistas de una jornada electoral que quedó ya escrita en nuestra historia nacional.

Tres días antes de la elección presidencial, y en medio de la enorme tensión del cierre de campaña, El Faro presentó una fotogalería en la que aparecían salvadoreños físicamente muy parecidos, enfundados en los colores de los dos partidos políticos en contienda. La fotogalería tenía por fin ilustrar que los salvadoreños somos la misma gente, independientemente del color que vistamos el día de la elección.

Somos todos salvadoreños, y aunque la corta diferencia que le dio el triunfo a Mauricio Funes ha hecho que algunos comiencen ya a declarar que el país está dividido, nosotros nos negamos a creer esto. El país no está dividido por los partidos políticos. Tiene demasiados problemas como para que esto sea lo más importante. Hay otras divisiones, como la de victimarios y víctimas, que son más profundas y mucho más urgentes.

Ojalá el presidente electo, Mauricio Funes, y el FMLN, se den cuenta de que quienes votaron por ellos no necesariamente lo hicieron por creer que Funes y su partido son lo mejor que le puede pasar a este país. Funes ha sido un excelente referente para muchos que simplemente quieren un cambio, no sólo de gobierno, sino de la manera de vivir y de convivir en El Salvador. Y muchos, que no votaron por él a pesar de querer un cambio, también lo tendrán de presidente, y esperan que demuestre que en verdad es capaz de presidir un gobierno para todos los salvadoreños.

Felicitamos al presidente electo, y hacemos votos porque la dinámica social demostrada el 15 de marzo se transforme en la construcción de una sociedad más tolerante y un aparato de Estado más institucionalizado, transparente, incluyente, plural y honesto.

Ojalá que todos los salvadoreños nos demos cuenta de que el cambio no puede depender de una persona, o de su gobierno, sino de todos nosotros. Que este cambio que comenzó el 15 de marzo implique también el inicio de una mayor participación ciudadana en el quehacer nacional, en la producción de obras intelectuales, culturales, artísticas; en la mayor organización social para darle voz a los ciudadanos, en el involucramiento de todos en el quehacer público. Los Acuerdos de Paz de 1992 nos enseñaron que estos parteaguas abren un espacio propicio para ello, pero que no es muy largo. El tiempo ha comenzado a correr.

Enviar Imprimir

 
 
Google

     
 

+ OPINIÓN

EDITORIAL
El fin de la posguerra
El Faro
[ELECCIONES 2009]
El triunfo de la democracia
Giovanni Berti
[ELECCIONES 2009]
Elogio del periodismo
Víctor Flores García
[ELECCIONES 2009]
Sueño de una noche de invierno
Alberto Valiente Thoresen
[LA BUHARDILLA]
Fraseario XXII
Federico Hernández Aguilar
[EL MIRÓN]
Las elecciones y los pueblos

Luis Fernando Valero
 
Plática con Pedro Lemebel, escritor chileno
 
 
 
Escribir carta
Leer cartas enviadas
 

 

 

                                                     Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro
 

EL FARO.NET (Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador)
Dirección: Calle El Mirador, Pasaje 11, No. 138 Col. Escalón. San Salvador, El Salvador.C.A.
Teléfonos: Redacción: (503) 2208 6752 - Fax: (503) 2208 6718
Ventas: (503) 2208 6687, Administración: (503) 2208 6685
Todos los Derechos Reservados. - Copyright©1998 - 2009
Fundado el 25 de Abril de 1998