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OPINIÓN / DESDE LA ACADEMIA Caso Belloso: demasiadas coincidenciasRicardo Ribera
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Cualquier persona razonable reconocerá que la casualidad existe y que juega un papel en la historia y en la política. No obstante, nadie sensato aceptará una versión de los acontecimientos donde una serie de coincidencias se encadenen como factor determinante de los eventos. El analista busca explicaciones racionales de los hechos, por lo que el azar ha de ser apartado al momento de realizar el análisis, como un requisito propio de su labor. La explicación racional tiene aversión a lo que escapa al reino de la causalidad, porque si todo se ha dado de modo casual sale sobrando cualquier análisis racional. Mejor fuera en tal caso un retorno a la época mítica y los análisis sustituirlos por la consulta al oráculo, a los brujos o a las deidades de la fortuna.
En el caso Belloso podría aceptarse que haya sido pura coincidencia el que su captura se realice justo a pocos días de cumplirse el aniversario de los sangrientos hechos del 5 de julio que conmocionaron al país. El que ello signifique una reivindicación del trabajo policial y fiscal, justo cuando éste acaba de ser cuestionado por un informe del PNUD, sería muy conveniente para el gobierno, pero podría asimismo aceptarse como un golpe de suerte del partido oficial. También el que coincida con el arranque, oficioso e ilegal, de la campaña electoral del partido ARENA y que viene indudablemente a reforzarla ante el electorado.
Pero lo que ya rebasa la flexibilidad de cualquier analista juicioso es la serie de coincidencias que acompañan los hechos. El perseguido por la justicia, “el más buscado”, resulta capturado en casa de su mamá, o en la casa de enfrente a la de su mamá, donde vive su compañera de vida y una hermana. ¿No se le ocurrió al bin Laden salvadoreño que iba a ser detectado si regresaba a vivir a su casa? Por otra parte, ¿por qué no lo capturaron antes? ¿Acaso las autoridades no vigilaban su vivienda? ¿Cómo creer que lo apoyaba una estructura o que era parte de ella, si se comportó como alguien acorralado y sin apoyos?
Hay muchas otras preguntas sin respuesta. Si consiguió salir del país, tal como informan los órganos policiales, ¿para qué carajo regresó? Y si resulta cierto que incluso trabajó un tiempo en Ciudad Sandino, Nicaragua, el fugitivo de INTERPOL, buscado en 184 países, ¿por qué dio su nombre y apellidos legales a su empleador? Si tan adiestrado y preparado ha sido para la lucha violenta y clandestina ¿nadie le explicó la conveniencia de usar documentación falsa para no ser detectado?
El más buscado por las autoridades salvadoreñas, se nos quiere hacer creer que se sentía tan seguro, que incluso viajaba “con equipaje”: son halladas en su casa, de donde se escapa “por los pelos”, el montón de armas, pañoletas, pasamontañas, mantas, panfletos y una computadora personal llena de fotos y “souvenirs” de sus contactos y amistades. Por si quedara alguna duda de sus vinculaciones con el principal partido opositor, las autoridades difunden un video, contraviniendo el debido proceso judicial y posiblemente entorpeciéndolo, donde el tal Belloso canta más que Pavarotti. Canta, pero desafina.
Según su versión serían las más altas autoridades del FMLN las que conocían, orientaban y ordenaban el accionar violento de la “Brigada Limón” que encabezaba. Muy conveniente para la campaña arenera. ¿No ha sido investigado ese grupo de ”los más ácidos”? ¿No se ha capturado a nadie de tal brigada durante el año transcurrido? ¿O es que está ya tan penetrada de infiltrados y confidentes de la policía que no hacía falta? ¿Será el propio Belloso un confidente o infiltrado? ¿No lo era, pero se ha plegado inmediatamente de su captura a cooperar y repetir el guión que se le indique?
Son demasiadas preguntas sin respuesta, demasiadas coincidencias. Es como cuando el asesinato de Kennedy: nadie dudaba de que Oswald hubiera disparado contra el presidente. Las dudas eran de si había sido él solo, si no había otros tiradores, si no era parte de una conspiración mucho más amplia. La falta de investigación de los sucesos conexos el 5 de julio de 2006 (como la presencia de francotiradores en la azotea del hospital Bloom, con diferentes versiones sobre si estaban desde antes o entraron después del tiroteo, la celeridad con que helicópteros policiales se hicieron presentes en la escena, la bala que hirió a un empleado de la Universidad de El Salvador, etc.) es sospechosa. Oscuridad absoluta en éstas y otras circunstancias. Toda la atención mediática se centra en Belloso y su anterior militancia política. Como si fuera eso lo único que importara a las autoridades. Como decía Hamlet en la inmortal obra de Shakespeare: ”algo huele a podrido en Dinamarca”.
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