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Entrevista con Hugo Martínez, ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador
"No podemos permitir que un país hermano vuelva a la época de las cavernas"
Muy a pesar del reclamo de los sectores pro golpe en Honduras, la comunidad internacional está metiendo mano. Este miércoles, el canciller salvadoreño, Hugo Martínez, se integra a una comitiva internacional que busca una salida a la crisis. Cuando se le pregunta si tienen razón quienes -como el presidente de facto Roberto Micheletti- alegan que la única salida posible es “la solución hondureña”, el diplomático explica por qué todo el mundo reaccionó contra los golpistas y en favor de la restitución de Manuel Zelaya y por qué activamente están trabajando una solución.
Ricardo Vaquerano / Foto de Mauro Arias
cartas@elfaro.net
Publicada el 06 de octubre de 2009 - El Faro
¿Fue golpe de Estado lo de Honduras?
Sí. Nosotros desde el primer día no dudamos en caracterizar los hechos en Honduras como un golpe de Estado. Dijimos que condenábamos la ruptura del orden institucional y el golpe de Estado, que demandábamos el restablecimiento del orden constitucional que conllevaba el restablecimiento del presidente Zelaya, y que llamábamos a todos los sectores, tanto nacionales en Honduras como internacionales a buscar una salida pacífica a la crisis.
Desde 2002 no había un golpe de Estado en Latinoamérica. ¿Este de Honduras tiene alguna diferencia respecto de lo que caracterizó a los tradicionales golpes de Estado que ocurrían en la Latinoamérica de los años 60s y 70s?
Bueno, lo que sucede es que viene a romper un ambiente de paz, de respeto a la institucionalidad en la región, y viene a romper también el proceso democrático que se estaba desarrollando en la región centroamericana.
Los golpes de antaño solían caracterizarse por ser de generales contra presidentes. Si en Honduras vemos a un presidente de facto civil, ¿Honduras no está replicando ese modelo tradicional?
En El Salvador tuvimos en otros tiempos las famosas juntas cívico-militares. El hecho fundamental es que aunque tú le quieras poner un poco de maquillaje al asunto, el procedimiento por medio del cual, de manera violenta, las unidades del ejército capturan al presidente y le obligan a salir del país, es un procedimiento típico de un golpe de Estado, donde se rompe el orden constitucional, se derrumba a un presidente constitucional y se le obliga a salir del país. Entonces, el hecho de que tenga rasgos más o rasgos menos en relación con otros golpes de Estado de décadas anteriores en la región, no le quita que sea golpe de Estado.
¿Y fue un golpe militar?
Mira, eso ha sido una discusión que a mí me parece hasta cierto punto teórica. Para nosotros, lo que cuenta es la forma en que ocurrieron los hechos y que nos parece que es una forma que viene a hacer retroceder a la región décadas, porque todos creíamos que eso ya lo habíamos superado.
Retroceso en el área política y en el desarrollo democrático.
Exacto, ¡pero cuidado, que con las repercusiones que se tiene no haya retrocesos en lo económico! Todos creíamos que esa etapa en la que se obliga a un presidente a dimitir y a salir por la fuerza estaba superada, porque creíamos que la región estaba medianamente consolidada en términos democráticos. Esto viene a demostrar que las amenazas a la democracia siguen estando latentes en la región y, como decía el presidente Funes, los problemas de la democracia solo se pueden resolver con más democracia, no atentando contra ella, como sucedió en Honduras.
Los detractores de Manuel Zelaya en Honduras y los partidarios del gobierno de Roberto Micheletti -que no necesariamente son los mismos- coinciden en el discurso público en que este es un asunto de los hondureños. ¿Usted cree que es un asunto de los hondureños?
Bueno, con esa lógica, así como en algunos países de África hay gente que muere de hambre, hay que dejarlos que se mueran de hambre. Nosotros no podemos permitir que un país hermano vuelva a la época de las cavernas.
¿Por qué no?
Porque, en primer lugar, es un asunto de un compromiso mutuo precisamente en el Protocolo de Tegucigalpa, es un compromiso mutuo en la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos en cuanto a que los demás países no vamos a reconocer a ningún gobierno que sea producto de un golpe de Estado o de la ruptura del orden constitucional. Eso en primer lugar. En segundo lugar, porque esto tiene un efecto negativo en la región: no solo un efecto político, sino un efecto en cómo el mundo está viendo a la región. Tú sabes que tenemos muchos proyectos turísticos integrados, como la Ruta Maya, y si no hay interés en los europeos o en los canadienses en venir a la región porque no van a llegar a un país donde hay estado de sitio, toque de queda, hay persecución política, persecución a medios de comunicación, y eso afecta a los demás países de la Ruta Maya. Además afecta al comercio porque hay toque de queda, cierre de carreteras, nuestros productos no pueden circular libremente. Y además hay un peligro de que la fragmentación de la sociedad hondureña, si no se resuelve la crisis, se traslade a la región y hacia el hemisferio.
Dijo que no pueden permitir que se produzca este retroceso en Honduras. El punto es que ya se produjo, ya no está Manuel Zelaya...
Bueno, por eso estamos haciendo todos los esfuerzos porque haya una solución pacífica.
¿Cómo se imagina esa solución?
Tenemos un marco de referencia que es el Acuerdo de San José, que fue aceptado por el presidente Zelaya y no ha sido aceptado por los golpistas. Es probable de que en los próximos días se pueda encontrar algunas aproximaciones, tomando como base el Acuerdo de San José.
Si uno toma como base el Acuerdo de San José, no le encuentra esperanza a una salida pacífica, porque tanto Micheletti como Zelaya se expresan en términos de anularse mutuamente.
Bueno, yo he escuchado que el señor Zelaya ha aceptado el Acuerdo de San José. Quien no lo ha aceptado, es el señor Micheletti, y a mí me parece que el Acuerdo de San José es una base fundamental para resolver la crisis en Honduras.
Si hubiera restitución de Manuel Zelaya, ¿cómo sería ese retorno? ¿Volvería con los poderes disminuidos, por ejemplo?
Bueno, es un acuerdo de 11 puntos en el que el eje central es el establecimiento de un gobierno de reconciliación y de unidad nacional. Se plantea de que si bien es cierto regresa el presidente Zelaya, hay un gobierno en el que están integrados representantes de los partidos políticos, se plantea que hay un gabinete de consenso, una comisión de la verdad que va a investigar los hechos en Honduras, se plantea que hay una deposición de la administración del proceso electoral que se desarrollará en Honduras en el cual también las Fuerzas Armadas juegan un papel, de manera que debemos de ver el Acuerdo de San José como un conjunto de medidas y no como una medida aislada, como un rompecabezas en el que tienen que encajar todas las piezas que se proponen en el Acuerdo para que sea una solución efectiva.
Hay políticos en Honduras que dicen que El Salvador fue parte de una conspiración internacional junto con Argentina, Brasil y Venezuela para, entre otras cosas, lograr que Manuel Zelaya llegara a Tegucigalpa. ¿Cuán en serio se toma usted estas acusaciones?
Mira, ha habido interés de algunos sectores de involucrar a El Salvador en el problema. Por ejemplo, declaraciones con intenciones quizás provocadoras que nosotros quizás nunca quisimos entrar a esa retórica. El mismo día que un canciller fugaz de Honduras dijo frases peyorativas sobre el presidente Obama, también dijo frases al menos cómicas sobre El Salvador diciendo que El Salvador no podía decir nada sobre lo de Honduras porque es un país tan pequeño que si jugamos al fútbol el balón se sale de la frontera... Entonces, je, je, je... ha habido ese tipo de declaraciones y reacciones y una campaña en ciertos medios sobre la posibilidad -según ellos- de que el presidente Zelaya entrara por El Salvador. Esos mismos medios a partir de hoy están diciendo ya que tienen información comprobada de que ingresó por otra frontera y mencionan nombres de alcaldes del partido del presidente Zelaya, de un diputado... es decir, toda una trama que es distinta a lo que estaban diciendo hasta ayer. Ahí estamos en el terreno de las especulaciones y nosotros hemos tenido una posición muy mesurada. Y, como hemos dicho siempre, en lo que podamos contribuir a solucionar la crisis, lo vamos a hacer. Hemos sido invitados a integrar la delegación de cancilleres desde la primera vez que asistiría a Honduras... ahora que nos han invitado nuevamente hemos confirmado. Entonces, más que enfocarnos en comentarios y especulaciones, estamos enfocados a jugar un papel positivo y prudente, y hemos recibido muchos enhorabuenas por el papel que hemos jugado.
Lo que no es especulación es que algunos dirigentes de su partido FMLN estuvieron reunidos con Manuel Zelaya hasta las 10 de la noche, mínimo, en el Aeropuerto Internacional El Salvador.
¿Hasta las 10 de la noche, mínimo?
Según versiones de ellos mismos, que dicen que ahí lo vieron hasta cerca de las 10 de la noche y que después no supieron qué fue de él.
Bueno, este es un país democrático. El presidente Zelaya y su canciller solicitaron los permisos respectivos para una escala técnica en el Aeropuerto, y la última comunicación que ellos tuvieron con nosotros fue una comunicación telefónica en la que nos agradecían por haber permitido una escala técnica y nos decían que en ese momento estaban saliendo hacia Nueva York. Por eso te pregunté si a las 10 de la noche, porque si mal no recuerdo, esa comunicación debió haber sido a las 9 o 9:30 de la noche.
En todo caso, si fue a las 9 o 9:30 de la noche, 11 horas después Manuel Zelaya estaba dando declaraciones desde dentro de la embajada de Brasil en Tegucigalpa. Se dijo en su momento que Zelaya salió hacia Guatemala, El Faro preguntó a Aeronáutica Civil de Guatemala si tenían registro de esa llegada y lo negó, y entonces uno se pregunta si no hay alguna razón para sospechar que Zelaya pudo haber salido del Aeropuerto Internacional El Salvador hacia Tegucigalpa.
Bueno, lo que te repito es lo que están diciendo los medios hondureños: que han logrado confirmar -dicen ellos- de fuentes fidedignas que el ingreso fue desde otro territorio, desde otro país. Lo único que te puedo decir -y mi teléfono no tiene una cámara interactiva para poder comprobar si el que está en la otra punta está en un lugar o en otro- es que recibí una llamada de la canciller Rodas en la que nos agradecía al gobierno por haber dado los permiso para la escala técnica. Me comunicó al presidente Zelaya y le dije: “Bueno, presidente, no tuvimos la oportunidad de saludarnos, pero yo viajo mañana a Naciones Unidas, entiendo que ustedes están viajando hoy y espero que nos veremos allá.” El presidente Zelaya me dijo: “Sí, allá tendré la oportunidad de darte un abrazo”.
Y no se lo dio.
Bueno, yo lo busqué por allá pero no estaba, ja, ja, ja...
Algunos dirigentes políticos de Arena y alguno que otro empresario o esta gente que construye opinión pública en los medios de comunicación tiraron algún mensaje para el gobierno de Mauricio Funes a propósito de lo de Honduras. “Funes debe ver en lo de Zelaya un espejo”, dijeron. ¿Cómo se toman en el gobierno estas advertencias?
Pues mira, nosotros estamos tranquilos...
... Zelaya también estaba tranquilo hasta cuando lo derrocaron.
No sé a qué sectores te refieres, si tienes nombres y apellidos...
.... Bueno, el jefe de la bancada legislativa de Arena, por ejemplo...
El empresariado salvadoreño nos ha dicho que está muy satisfecho con el papel prudente que ha jugado el gobierno de El Salvador. Desde Estados Unidos y otras partes nos han dicho lo mismo.
¿Y el partido Arena?
Bueno, Arena es un partido de oposición que aún no se encuentra y no han logrado determinar el rol que van a jugar y siguen en esas discusiones y en esas reacciones pendulares que uno no tiene más explicación de que no se encuentran todavía, que no han terminado de discutir sobre cómo van a hacer oposición, y en ese camino han cometido muchas ligerezas en declaraciones que han realizado. Los sectores con más aplomo y con más fuerza han saludado el hecho de que el gobierno de El Salvador haya tenido una actitud prudente respecto del golpe de Estado y la crisis en Honduras.
Cuando se termine resolviendo la crisis hondureña, ¿qué podrá responder usted cuando se le pregunte cuál fue el aporte específico y concreto de El Salvador a la solución?
Bueno, primero Dios que se encontrará una salida a la crisis lo antes posible.
¿Y cuál será el aporte específico y concreto de El Salvador a la solución de la crisis?
Pues fíjate que hay cosas en proceso que no sería conveniente revelar en este momento, porque en esas circunstancias sería como dar al traste con esos procesos. Solo te puedo decir que son cosas que en este momento no sería mencionar, pero que van en la tónica que hemos tenido como gobierno de aportarle moderación y cordura a la solución de la crisis.
¿Usted ha participado ya en reuniones con Roberto Micheletti o Manuel Zelaya en busca de la solución?
En este momento no creo conveniente revelar detalles sobre el papel que El Salvador está jugando o que podría jugar en los próximos días.
Eso significa que sí, si no, me respondería claramente “no”.
No, eso significa que no puedo revelar detalles en este momento.
Entrevista con Hugo Martínez, ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador
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