Entrevista con Sergio Ramírez, escritor y ex vicepresidente nicaragüense
“Si el FMLN no respeta su pacto con Funes, solo veo el desastre para El Salvador”
Uno de los mayores críticos del gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua se dice optimista sobre el futuro de El Salvador: cree que el presidente Mauricio Funes podrá probar que la izquierda en Centroamérica puede hacer un gobierno exitoso. Eso sí, siempre que el FMLN lo deje hacer. Sergio Ramírez también explica en esta entrevista con El Faro la situación de su país, ubica los problemas y sueña con que está en camino la solución.
Rodrigo Baires Quezada cartas@elfaro.net Publicada el 18 de junio de 2009 - El Faro
El futuro político de El Salvador inquieta a Sergio Ramírez, escritor, ex diputado y ex vicepresidente nicaragüense. “Esta Nicaragua es el peor espejo en el que se podrían reflejar Mauricio Funes, el FMLN y el pueblo salvadoreño”, subraya. Y le inquieta porque lo que mira en el gobierno de Funes es un ejemplo potencial para la región de que la izquierda puede hacer un buen gobierno. El ex vicepresidente sandinista habla con El Faro en una tarde calurosa, con un refresco de maracuyá en sus manos y sentado en su estudio en Managua, la capital nicaragüense. Habla de una izquierda renovada, no la obsoleta, la que según él se aferra a los años 80 y solo representa un retroceso para los pueblos centroamericanos. “Hay que dejar a Funes hacer un buen gobierno de izquierda y que pruebe, a El Salvador y a Centroamérica, que la izquierda puede hacer un gobierno exitoso”, dice el escritor. Y él cree que así puede ser porque no ve a Funes como un títere de la dirección del FMLN y que su opción por un estilo de gobierno más a lo Lula da Silva es una muestra de que las simpatías políticas del partido no son la guía del gobernante.
Luego de que gana Ortega en Nicaragua con una posición más rosada que roja, muchos hacen la analogía y ven en Funes a ese candidato más rosado para un partido rojo, como es el FMLN.
Primero, no son lo mismo Ortega y Funes como candidato. No son lo mismo Daniel Ortega, el viejo comandante, y Funes, el joven político. No son lo mismo Ortega ganando con el 38% de los votos, que un Funes ganando con la mitad más uno de los votos. Y no es lo mismo el pacto entre Funes y el FMLN que Ortega eligiéndose a sí mismo como candidato eterno. Son cosas completamente diferentes. No veo entre los dos modelos ninguna conexión, y mi aspiración, como hombre de izquierda, es que el FMLN respete esos acuerdos que tomaron con Funes. Hay que dejar a Funes hacer un buen gobierno de izquierda y que pruebe, a El Salvador y a Centroamérica, que la izquierda puede hacer un gobierno exitoso.
¿Hace falta ese ejemplo para la región?
Claro, y creo que Funes lo puede ser. Ahora, si a la comandancia del FMLN se le mete que no, sería una desgracia porque no sería gobernable el país: se provocarían grandes divisiones internas y se abrirían heridas del país y sería lo peor que le pueda ocurrir. Tengo la confianza de que esto no pase. Leí con mucho cuidado la entrevista que le hizo El Faro a Salvador Sánchez Cerén y me parece que es una buena posición diferenciar al FMLN, con sus aspiraciones como partido, del gobierno que se eligió.
Esa entrevista, sin que lo supiéramos en El Faro, fue impresa y repartida a las bases del partido.
Eso me parece excelente. Confío en que la comandancia del FMLN sabrá hacer su papel, que las bases harán el suyo y que habrá un buen gobierno de izquierda en El Salvador. Se tiene un buen equipo de gobierno porque creo que la mejor gente está rodeando a Funes.
Si en 1979 la revolución sandinista fue un modelo a seguir para la izquierda centroamericana, ¿me está diciendo que ahora lo es un eventual gobierno exitoso de Mauricio Funes?
Sí, yo creo que sí. Pero estamos empezando apenas. Hay que ver qué y cómo lo hacen. Lo primero positivo que veo es que Funes no es un títere, no es un instrumento a la vieja tradición de una comandancia política militar. Hay un entendimiento entre el presidente electo, con su propio equipo, y al que se le respetó que organizara su propio gobierno.
¿Respeto? ¡Si por poco se dan golpes y todo!
Como sea, pero eso no puede dejar de ser así. Se trata de un gobierno electo bajo la bandera del FMLN pero que tiene su autonomía. Y ese juego, que parece complejo desde lejos, se vuelve muy sencillo siempre y cuando se respeten las voluntades de ambas partes. Eso es lo único que garantiza el éxito en una situación muy difícil que vive El Salvador con la crisis económica.
“La comandancia del FMLN es la misma de siempre, son los mismos y piensan de igual manera, y nadie los va a cambiar… ¡Así como nadie va a cambiar a Cristiani ni a los capos de Arena!”
¿Qué pasa si el FMLN no respeta este pacto?
Si el FMLN no respeta este pacto solo veo el desastre para El Salvador. Es decir, no veo a Funes aceptando quedarse si merman su poder. No veo a Funes queriendo completar su período porque quiere que esté en su currículo que fue presidente de El Salvador. No, no, no lo veo así. Lo veo como un tipo que tiene un proyecto de transformación de la sociedad salvadoreña y que mucha gente dentro del FMLN y en el resto de la sociedad comparte. Lo primero que hay que ver es que él fue elegido con muchos votos que no son del Frente y eso lo reconoce Sánchez Cerén. Los votos del Frente no son suficientes para elegir a un presidente y esto quedó demostrado con Schafik Hándal. Y por eso no veo a nadie en la dirigencia del FMLN con la voluntad de hacer el papel de Daniel Ortega. No veo a nadie dentro de los tres dirigentes del FMLN, esta troika, con la voluntad de hacer el papel de Daniel Ortega ni con sus ambiciones.
Para algunos, el FMLN siempre despierta sospechas desde el momento en que sus grandes aliados son Chávez, Morales y Ortega, por ejemplo.
¿Y por qué no lo van a hacer? Ese es el FMLN como partido. Pero no lo es del proyecto de gobierno de Funes. La comandancia del FMLN es la misma de siempre, son los mismos y piensan de igual manera, y nadie los va a cambiar… ¡Así como nadie va a cambiar a Cristiani ni a los capos de Arena! ¿Pero qué dice Sánchez Cerén? Dice que en El Salvador -y le creo porque tengo que creer que es sincero- hay que gobernar con todos, con pluralismo y sin exclusiones. Si esto es así, adelante y van a tener mucho éxito. De ser así, el FMLN podría decir: “Ya tuvimos éxito con Funes, porque este es un gobierno donde no se excluyó a nadie, no se violentó la democracia y no se trató de copar las instituciones de manera clientelista o corrupta. Ahora, busquemos otro Funes para que lo suceda y volvamos a ganar”. Eso es lo que tiene que pasar: consolidar el régimen democrático y demostrar al pueblo que lo que no pudo hacer Arena sí lo puede hacer el Frente.
¿Qué significa esto?
Es lograr la justicia distributiva y más bienestar para la gente sin necesidad de regresar a los viejos mitos de la izquierda obsoleta, como eso que para que todos tengan tengo que quitarle a alguno. Es eso, es demostrar el espíritu humanista que tiene la izquierda.
A la toma de posesión del presidente Funes estaban invitados Ortega y Chávez, quien ni se asomó. Ortega no llegó a la ceremonia oficial pero sí asistió a la celebración del FMLN.
Está claro que todo eso fue concertado. Cuando leí que Evo Morales había cancelado su viaje, que iba primero a Caracas, Venezuela, de donde saldría junto a Chávez, sabía que el presidente venezolano cancelaría su viaje. Y también lo iba a hacer Ortega porque había una gran irritación contra Funes por su escogimiento entre Lula y Chávez. Eso fue muy obvio cuando la primera visita que hace Funes es a Brasil, donde dice abiertamente que Lula era su mentor y su modelo. En cambio, cuando le preguntaban sobre Chávez, no decía cosas claras. Al final, cuando lo va a visitar, no se compromete a entrar al Alba. Esto es un asunto de escogimiento. No hay duda de que frente al proyecto Lula y el de Chávez, Funes escogió públicamente el primero. Vamos después al discurso que remacha el clavo. Ahí dice que Lula es su amigo y modelo, como también lo es Barack Obama.
Pero también anunció la reapertura de relaciones diplomáticas con Cuba.
Y dice Fidel Castro que es ahí cuando la gente aplaudió, pero cuando menciona a Obama y Hillary Clinton, no. Voy al punto: Funes no está en una posición que sea del agrado de Chávez, quien es el que grita esta gente. Entonces, Ortega llega al final, algo que también me parece concertado, para decir: “Aquí estamos con el FMLN, pero no en el acto oficial”. Yo conozco este lenguaje.