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Entrevista con Carlos Ernesto Mojica Lechuga, alias "El Viejo Lin"

Los alegatos de Frankenstein

“No soy una monja, soy un delincuente”, admite este hombre que acaba de cumplir el primero de los 40 años de cárcel que le dictaron en 2008. “El Viejo Lin” no juega a la inocencia, aunque asegura que “el sistema” ha creado alrededor de él la imagen de un supermonstruo. “Si yo no hubiera existido, me habrían inventado”, dice. Y confía en que saldrá libre antes de los 85 años de edad, es decir, antes de cumplir la condena de 40 años. Ahora que en dos horas de conversación con El Faro puede hacer una retrospectiva, acepta como un paso errado su ingreso a la pandilla que lo llevó a la fama y a la cárcel: “Sí, me arrepiento”.

Daniel Valencia / Fotos: Herman Campos
cartas@elfaro.net
Publicada el 13 de abril de 2009 - El Faro

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“¡Ustedes, síganme!”. El pasillo está a media luz. La supervisora nos conduce hacia una sala cercana a la puerta por la cual ingresamos a la cárcel de máxima seguridad. “Terapia”, se lee a la entrada. Detrás de la puerta nos esperan cuatro paredes pintadas de blanco, 15 sillas blancas, un custodio y un recluso. El reo también viste de blanco, con tenis, medias hasta las rodillas, camisa y calzoneta. Está rapado. Es moreno, delgado y lleva un tatuaje en la frente, otro en el cuello y muchos más en los brazos.

Le apodan El Viejo Lin, pero su nombre real es Carlos Ernesto Mojica Lechuga. Está sentado en una esquina del cuarto y al vernos entrar extiende ambas manos para saludarnos. Ambas manos porque las tiene esposadas. Se levanta y sonríe. No asusta y es famoso. Si no el que más, uno de los pandilleros más famosos de El Salvador. Desde 2003, algunos medios y algunos funcionarios sugirieron que es más malo que Lucifer. Dicen que es el líder de la pandilla 18 en El Salvador y por eso con alguna frecuencia llegan periodistas extranjeros a entrevistarlo. La última vez antes de hoy fue hace un año, pocos días antes del día cuando saldría libre, tras pagar una condena de cinco años por portación ilegal de armas de guerra. Saldría, porque ya nunca salió. A última hora las autoridades lo acusaron de otro homicidio, el de “Nena”, como llamaron a un torso de mujer sin identificación que apareció flotando en un río, en 2003, en el barrio Modelo de San Salvador. Mojica Lechuga fue a juicio, de nuevo, y condenado a 40 años.

-¿Tienen una credencial? -pregunta, desconfiado-. Es que la vez pasada me mandaron a una mujer que decía que era de la prensa francesa pero yo sospecho que era enviada de las autoridades.

-Nos las quitaron en la entrada, pero le aseguro que somos periodistas -le respondí, haciendo alusión a mí mismo y a Herman, fotoperiodista europeo-. Yo soy periodista de El Faro…

-El Faro. ¿Y ese periódico?

-Es un periódico en internet.

-Ahh…

-Y yo soy un periodista extranjero, freelance, que pienso ocupar el material para publicarlo en Europa.

-Bueno. Es que me quisieron engañar esa vez. ¿De qué quieren que hablemos?

La pregunta de Mojica Lechuga, más que una verdadera invitación a iniciar la entrevista, es un gesto de cortesía. El reo ya tiene armado un discurso e inmediatamente después de su pregunta se sienta de nuevo en la silla y dispara, una y otra vez, sus reclamos de lo injusto que ha sido el sistema con él. Con seis años de política antimaras, esta es una buena oportunidad para conocer la otra cara de la moneda. Mojica Lechuga descubre nuestra intención y por eso las palabras que salen de su boca atropellan una lengua incapaz de ordenar un alto. Se emociona, sonríe de nuevo, mueve las caderas para acomodarse, y resume: “Mi caso ha sido un proceso viciado”.

¿Es un invento de las autoridades o de verdad usted es el líder de la 18?
Ja, ja, ja. ¿Ah? Eso es un poco… tendríamos que ver…  Esa es una pregunta que para mí es un poco comprometedor contestártela honestamente. No porque en realidad me importe, pero es más complejo que eso. No sé si me explico. He sido vocero, ¿no?  “Vocero”. Porque aquí en realidad no existe… no es como el sistema lo ha pintado: de que uno es el todopoderoso o de que una persona puede ordenar a diestra y siniestra. No. La cuestión no funciona así, también hay mentes pensantes en toda esta situación. Los pandilleros no son autómatas. Los pandilleros son inteligentes, homb'e, a pesar de la poca educación. He creído desde hace tiempos que este tipo de vida solo tiene el fin en tres lugares: la cárcel, el cementerio o el hospital. Con otro grupo de compañeros -ya viejos en esto- creemos que podemos ser parte de la solución a todo este problema. Y no dudamos que se puede. No lo que ha estado haciendo este sistema, sino algo diferente.

¿Se arrepiente de haber entrado a la pandilla?
¿Um?

Se lo pregunto porque pareciera que ahora, en la cárcel, ha reflexionado mucho.
Es que en realidad en la cárcel reflexiona uno, máxime en cárceles como esta.

¿Y se arrepiente de haber entrado a la pandilla?
Sí, me arrepiento... sí, para serte honesto.

¿Y por qué entró?
Tengo un término: los niños de la guerra. Aquí hay muchas cosas que pasamos por alto al enfocar el flagelo pandilleril, pero quiérase o no el conflicto ha jugado un papel bien importante. En esto entran incluso los deportados, porque esta gente que vino en los 90s fueron los mismos que emigraron debido al conflicto, las situaciones de extrema pobreza y otro sinfín de cosas... Es mi manera de ver las cosas, no quiere decir que así sea, uno no es experto en la materia.

Entiendo que si un pandillero niega o rechaza a su pandilla el único camino que le queda es la muerte.
Mmm… sí, tiene bastante fundamento, podríamos decirlo.

¿Y usted por qué se arriesga entonces, diciendo que ya no quiere saber nada de la pandilla?
Es que estoy cansado de este tipo de vida. Te voy a hablar honestamente: no me ha traído nada bueno. Sería muy tonto si viniera ahora, después de haber visto, vivido, saber lo que sé, pretender exaltar o defender este tipo de vida, o invitar a los jóvenes… pero un hecho que es innegable es que las pandillas siguen creciendo en el país. ¿Qué pasará mañana? Entre los mismos policías van a estar metidos. Estamos a tiempo aún para la solución. Una de las situaciones que los gobiernos de Arena han provocado es que las pandillas se conviertan en un movimiento revolucionario.

¿No es llevar al extremo en lo que pueden convertirse las pandillas?
No. Lo llamaría un proceso dialéctico. ¿Tú sabes que una acción desencadena una reacción? Lo que el gobierno ha venido haciendo es aberrante.

¿Y por eso la respuesta ha sido aberrante?
Y la respuesta ha sido aberrante, ves. Necesitamos un gobierno que de verdad se interese por buscarle una solución, no temporal, sino una solución permanente al tema de las pandillas.

Las pandillas se convirtieron en el enemigo público número uno hace seis años, en la noche del 23 de julio de 2003. Desde la colonia Dina, al sur de San Salvador (territorio de la 18), el entonces presidente Francisco Flores anunció la implementación de su política Mano Dura, un plan de combate que incluyó una ley represiva que incluso Naciones Unidas llegó a calificar en 2004 como violatoria de los derechos humanos. Cientos de redadas hizo la policía contra los jóvenes tatuados, sospechosos de ser malos, de ser mareros. Mientras la población le dio su aval, un año más tarde, después de las elecciones presidenciales, la ley fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia. No se puede capturar por simples sospechas, dijo. La política de mano dura no dio resultado alguno, al menos según las cifras de homicidios, que se incrementaron. Antonio Saca asumió el poder en junio de 2004 y basó parte de su campaña electoral en anunciar que él no iba a dar continuidad a la política de mano dura, sino que iba a instaurar un régimen de “súper mano dura”. Durante la administración Saca, El Salvador se convirtió en el país más violento de América, con una tasa de 53 asesinados por cada 100 mil habitantes en 2005. En 2006 el índice subió aun más.

¿Ha habido una real intención de las autoridades de combatir la delincuencia?
No. La visión de Arena en realidad no ha sido solucionar el problema de la delincuencia. Si así hubiera sido las pandillas no tuvieran el apogeo que tienen actualmente. Se le hubiera hallado una solución mucho más factible y mucho más eficaz que la que han encontrado. Te voy a poner un ejemplo: no hace mucho fueron como 48 del penal de Cojute que se escaparon. Y así constantemente. Llegará el día en que botarán el penal por completo. Día con día las pandillas se van haciendo mucho más poderosas. La política antipandilleril de los regímenes anteriores y del actual ha sido un fracaso.

Defíname con una palabra  la política criminal del gobierno.
Fracasada. No podría decir que ha sido racista, porque no somos sociedad de razas, pero sí de clases: discriminatoria contra las clases marginadas. Te voy a poner un ejemplo: nosotros comemos diariamente aquí... come mejor u        n perrito allá afuera...

¿Qué comen?
Nos dan una cantidad insuficiente e ineficiente, de tan baja calidad… ¿Sabes cuánta gente muere en estos penales, naturalmente? Es un mundo enfermo. Este tipo de encierro está planificado para irnos matando sistemáticamente. Aquí veo entrar gente como tu persona y en seis meses veo cómo van consumiéndose poco a poco.

Le estoy escuchando un “nosotros” muy persistentemente.
Estoy desligado, pero no significa que no me mantenga al tanto de lo que sucede, porque quiérase o no, estoy. Ahora bien, habemos un grupo enorme de pandilleros que hemos sido condenados bajo los mismos patrones. Te voy a poner un ejemplo: la vez pasada me acusaron por una cabeza que encontraron en...

… En una banca de la Plaza Libertad, en el centro de la capital. Esto sucedió siete meses antes del lanzamiento del Mano Dura. Así se hizo famoso El Viejo Lin. Lo acusaron de planear la golpiza, violación, asesinato y desmembramiento de Rosa N. El primer pedazo de cuerpo sin identificación que le achacaban. Según el juicio, el crimen ocurrió entre la noche del 9 y la madrugada del 10 de diciembre de 2002. A Rosa N. la condujeron hacia una cervecería del centro de San Salvador, ubicada a escasas cuadras del cuartel general de la policía. Ahí, Mojica Lechuga ordenó su castigo, dijeron. ¿Castigo por qué? Por haber entablado relaciones amorosas con un pandillero de la mara rival, con un salvatrucho. Después de golpearla, de violarla, alguien sacó una pulidora industrial y le rebanó la pierna. Entonces, dijo una testigo, El Viejo Lin cogió un machete y le quiso arrancar la cabeza. No pudo. Alguien le entregó una sierra -llamada cola de zorro- y entonces El Viejo Lin se la rebanó. Luego tomó la cabeza por los pelos y le habló a lo Hamlet: “Pobrecita la Rosa, cómo terminó”.

En 2003 la testigo fue declarada mentirosa. Se comprobó que cuando ocurrió el asesinato de Rosa N., Mojica Lechuga estaba siendo procesado por otros delitos. Pronto, sin embargo, con la misma testigo, la Fiscalía logró que el pandillero fuera condenado a cinco años de prisión por la tenencia ilegal de armas de guerra. Dicen que tenía 12 granadas. Logró por unos meses burlar la penitenciaría al obtener medidas alternativas a la prisión, pero después, en 2004, lo acusaron de violar su régimen de libertad restringida y fue a parar al penal de Chalatenango. En 2005 lo trasladaron al penal de Zacatecoluca y en marzo de 2008 iba a cumplir su condena, cuando lo acusaron del otro asesinato.

“Esto es un caso viciado”, insiste, y agrega que sospecha que la Fiscalía utilizó a la misma testigo para incriminarlo por el homicidio cuya condena le ha significado 40 años de prisión . “Existen casos como el mío... no uno, dos o tres: habemos cientos de personas encarceladas y condenadas a 30, 40, 60 o 70 años y dichas condenas han sido logradas a base de casos viciados”. Mojica Lechuga manda un mensaje a Amnistía Internacional.

¿Por qué quiere que vengan?
Porque habemos cientos de pandilleros condenados inocentemente. Lo que queremos es una investigación seria y objetiva. Y en realidad si después de esta investigación quedamos culpables, entonces sí está bien. Pero nosotros sabemos que estos son casos fundamentados en la arena: fácil de caer porque estamos conscientes de los vicios. Ahora, ¿por qué es que no hemos podido quedar absueltos de estos casos? Porque los tribunales están influenciados. La Sala de lo Penal de la Corte Suprema está “arenizada”. Eso nadie lo ignora.

Digamos que los casos son inventados contra los pandilleros. ¿Por qué haría eso el gobierno?
Te estoy hablando de una campaña sistemática de limpieza social. Te voy a hacer una pequeña comparación: ¿estás al tanto de que han surgido grupos armados a lo largo y ancho de este país? Ese es un hecho. Hay grupos que se empiezan a organizar de nuevo. ¿Por qué? Atrás de todos estos miles y miles de pandilleros encarcelados, hay miles y miles de esposas, de padres, de hijos, de hermanos, de abuelos, de tíos, etcétera. Quiera este gobierno fracasado de Arena aceptarlo o no, somos un estrato de nuestra sociedad.

Hay una bomba de tiempo, si le entiendo bien...
Es una bomba de tiempo. Y ¿han logrado detener el flagelo pandilleril? ¡Mentiras!  

¿Qué pasó de 2004 para acá? Ese año usted dijo que la 18 estaba dispuesta a una tregua con el gobierno, a reinsertarse.
Para lograr limpiar las calles de pandilleros han hecho uso de aquel viejo estribillo maquiavélico: “El fin justifica los medios”, que “por el bien del país”. ¡Mentira! No se puede hacer el bien a través del mal.

¿Pero qué pasó en 2004? ¿Por qué no dieron esa tregua?
El gobierno nos manipuló. En su momento pretendió prestarnos atención.

¿Para el plan mano amiga?
El plan mano amiga fue una farsa.

Que ustedes se creyeron, entiendo, porque enviaron nombres, enviaron listas…
Sí. En realidad había personas dentro del Consejo Nacional de Seguridad Pública de principios cristianos en los cuales nosotros creímos. Y en realidad, ellos también fueron manipulados.

¿Cómo se dan cuenta de que fueron usados?
Le voy a poner un ejemplo: tenemos un compañero que se quiere rehabilitar porque tiene su esposa y sus hijos. A él no le sirve que el plan mano amiga llegue, les lleve un pliego de playwood y les enseñen a hacer muñequitos. ¿Me entiende? Ellos necesitan un trabajo que les dé de comer, bajándoselo con palabras más sencillas. Entonces, tienen que venir con algo real y con algo que en verdad venga a ayudar a esta gente a retirarse de las calles.

¿Qué sería lo real: un trabajo digno, un sueldo digno?
Exactamente. Un trabajo digno, un sueldo digno. No digno de un rey, (sino) de un ser humano. Nosotros somos seres humanos.

Le pedimos a Mojica Lechuga que cambiemos de asientos, para estar más cómodos. En el cuarto hay un escritorio. Él se sienta al frente, espaldas a la pared. La chica de prensa que Centros Penales ha enviado para grabar todo lo que diga el reo, le ofrece un vaso de agua. El recluso acepta. En el ínterin, Mojica Lechuga se queja de que le niegan visita íntima en Zacatraz, como le dicen a este centro de máxima seguridad (por Zacatecoluca, el municipio donde está instalada la prisión, y por la famosa otrora penitenciaría Alcatraz, en San Francisco, Estados Unidos, de donde se suponía era imposible escapar), en el que ya lleva cuatro años de internamiento. Me pregunta: “El acto sexual... ¿creés que es un derecho, una necesidad inherente al ser humano?” “Sí”, le respondo. “¡Me agrada tu respuesta! Es una respuesta honesta”. Aprovecho el buen humor que tiene y le pido que me ayude a construir una opinión sobre las pandillas con una versión que controvierta a la del gobierno.

¿Es cierto que ya no hablamos de clicas que únicamente se dedican al control del territorio?
Podríamos decir que sí. Conforme la política criminal va evolucionando, también va evolucionando el accionar y la ideología de las pandillas. Las pandillas van a la par de los nuevos métodos implementados.

¿Por eso ya no se tatúan?
Por eso ya no se tatúan.

¿Por eso reclutan niños?
Te voy a decir algo: cuando te hablo del fracaso del gobierno en su política pandilleril, esto… como te dije al principio, no sé cuánto tiempo traigan, pero es tan largo lo que yo quisiera contarte. Te voy a decir otra situación, anteriormente he hablado cosas ante los medios…

No me contestó la pregunta.
Je, je, je. ¿La situación de los niños?

Sí.
Bueno, niños se han venido incorporando a las pandillas desde tiempos inmemoriales, por decirlo de alguna manera.

¿A tan baja edad? ¿Así era antes?
Así era antes.

¿Entre 10 y 12 años?
Sí… vengo viendo eso desde… tengo tanto tiempo en la pandilla que hasta se me olvida en qué fecha ingresé a ella. Pero vengo viendo niños en esto desde siempre, solo que hoy tal vez con más auge.

¿Es cierto que si reclutan niños es para que estos cometan los crímenes –o se autoacusen-  y así evitar que los adultos reciban penas más severas?
No creo esto. La verdad es que hay diferentes tendencias en las pandillas, a pesar de lo que se pueda leer a través de los medios de información pública.

¿Cuáles son?
Hay diferentes. Con otro compañero nunca hemos creído en utilizar niños en estas cuestiones. Se da, pero no es una política establecida in situ por los señores arriba. Esto más que todo es parte de la propaganda del mismo sistema.

Pero sí sucede.
Sí sucede, pero bien esporádicamente. No sé si tú sabes la cantidad de miembros de las pandillas que hay, de ambas pandillas a nivel nacional en los centros penales. Y si comparas eso en proporción a los menores que se encuentran detenidos, verás que la cantidad es mínima.

Según sus números, ¿cuánto es eso?
Es mínimo. No tengo datos exactos,  últimamente estoy falto de información aquí.

La sobrepoblación de los centros penales es un problema a nivel nacional. Hasta 2008, el sistema carcelario tenía 18 mil 600 internos y reclusorios con capacidad para 8 mil. Esto significa un exceso de 132%. El centro penitenciario de Zacatecoluca es de los más nuevos. Se construyó entre 2002 y 2004 a un costo de poco más de 10 millones de dólares. En él no hay espacio para la rehabilitación. Cuando se anunció su construcción, las autoridades dijeron que aquí vendrían a parar los casos perdidos. Mojica Lechuga entró al centro en 2005. Venía del centro penal de Chalatenango, donde se produjo una rebelión de los internos y sus parientes, que permanecieron algunos días dentro de las instalaciones, en protesta por el traslado de El Viejo Lin.

¿Qué tan cierta es la versión de que las pandillas controlan los centros penales?
No sé si estás al tanto, pero hay penales exclusivamente para pandilleros. Es lógico. Por ejemplo, el centro penal de Ciudad Barrios y Chalatenango: para los MS; Quezaltepeque e Izalco: para la 18. 

Mojica Lechuga vuelve con sus quejas sobre el sistema. Dice que en Izalco están torturando a los presos y que “a cada rato los sacan con las costillas quebradas y los llevan al hospital”. Aprovecho, entonces, para recordarle que el 6 de septiembre de 2006, el Ministerio de Gobernación informó que en Zacatraz los reos se escondían aparatos celulares en el recto. Se los escondían, dijeron, para poder estar informados y para dar órdenes de extorsiones y homicidios desde las prisiones.

Me parece que está bien informado de lo que pasa afuera. Eso ya dice mucho de usted.
¿Qué es lo que te dice?

Qué usted, de alguna forma, se entera de todo.
No, pues sí. Sí es que… pero eso no implica que yo tengo algo ahí.

Ja, ja, ja.
Ja, ja, ja. ¡No! Yo capto… uno las agarra en el aire también. No. Sencillamente nosotros tenemos nuestra propia cadena. Nuestras visitas se preocupan por mantenernos informados. Esto yo lo llamo “hoyos en el tiempo”. Es un término precioso. Estoy enterado de lo más elemental, hay cosas que ignoro.

¿Es cierto que las huelgas en las cárceles que se hicieron dos semanas antes de las
presidenciales tenían motivaciones políticas?
Ja, ja, ja. ¿Ah? ¡No'mbre! ¿Quién dice?

Las autoridades dijeron.
¿Así dijeron? ¿Qué dijeron las autoridades?

Que habían sido para tratar de desestabilizar, en este caso, al sistema penitenciario, que es parte del sistema de seguridad.
No lo veo así. La verdad es que esto se dio debido al mismo fracaso de la política penitenciaria. Las cárceles están saturadas, sobrepobladas. Hay gente durmiendo aún en los pasillos, pues. ¡Mucho se habían tardado, pues! Se “habían tardado”, porque yo no tengo nada que ver…

¿Es cierto que, desde las cárceles, los líderes de pandillas dan órdenes hacia el exterior? De Zacatecoluca, dicen las autoridades, se realiza esto, que usted hace eso.
¿Así dicen, no? Le voy a decir algo: hace tiempo, en los medios…

…Hace tiempo, la Fiscalía divulgó que él, desde su celda, ordenaba una serie de extorsiones a empresarios del transporte en la ciudad de Apopa. Esta información apareció un mes antes de la fecha programada para su liberación, el 28 de marzo de 2008. Decían que tenía a su mando a 88 pandilleros y que cada día cobraba entre 5 y 15 dólares por unidad de transporte. Después apareció la nueva acusación por el homicidio de “Nena”, el torso de mujer desconocido. Lo condenaron por el homicidio, pero no hubo caso por la supuesta red de extorsiones. “Ante los medios, ante la opinión pública yo fui juzgado tanto por las extorsiones como por el homicidio”, dice.

Vaya, pero las pandillas sí se organizan desde prisión. ¿A qué responde esta organización?
A la misma necesidad, a las mismas condiciones en las cuales se encuentran, pues.

¿Es cierto que las pandillas responden a grandes mafias que operan fuera de las fronteras? ¿Qué la MS responde a la Gran M, que la 18 responde a otra gran mafia?
Eso es propaganda. Son cuentos de hadas. Atrás de todo esto hay justificación para sacar dinero, para crear cosas, para poder pegar sus mordidas, etcétera. ¿No te has dado cuenta de estas reuniones de jefes, de grupos transnacionales, de esto y de lo otro? Todo esto justifica presupuesto.

¿Por qué Estados Unidos estaría interesado en acabar con las pandillas si esto no fuera cierto?
Aquí  hay intereses muchos más inmensos de lo que los mortales comunes como yo podemos entender. ¿Por qué tenemos metido el dólar aquí, pues?

¿Y eso qué tiene que ver con la lucha contra las pandillas?
¡Cómo que qué tiene que ver? Hey, viejo, nosotros siempre hemos sido una marioneta de Estados Unidos. Estados Unidos juega un papel muy importante en las pandillas. Ellos son responsables de la situación de las pandillas en nuestro país. De ahí provinieron las pandillas; la 18 tuvo su nacimiento allá, al igual que la MS. Estas pandillas nacieron en una sociedad racista como la de Estados Unidos.

¿Pero sí se expanden las pandillas? ¿Sí quieren hacer llegar lo más lejos posible el movimiento pandilleril?
Es que esta cuestión es como lo que dijo Fidel Castro, cuando los movimientos revolucionarios estaban naciendo en toda América Latina. Él dijo que las revoluciones no se exportan ni se importan, nacen de los pueblos. Esa es la situación de las pandillas: nacen de los pueblos.

¿Por qué insiste en pintar a las pandillas como un movimiento revolucionario?
Yo no te lo pinto de ninguna manera, solo te hago una comparación: las pandillas nacen de los pueblos, de sus mismas particularidades…

¿Por los problemas sociales?
¡Exacto! ¿Me comprendes?

¿A qué responden las pandillas hoy? ¿Por qué existen?
La gran mayoría de personas que conforman las pandillas provienen de los estratos bajos de nuestros pueblos, las clases marginadas. ¿Por qué no hay pandillas en la colonia Escalón? Ja, ja, ja. ¿Qué te parece? ¿Por qué no hay pandillas donde viven los ricos?

¿En El Salvador las pandillas se han convertido en una mafia?
Eso es una mentira. No sé cuál es la idea que se tenga de lo que es una mafia o de lo que es el crimen organizado, pero mi mejor respuesta es que si alguien se tomara el tiempo de escarbar en todos los expedientes de toda esta inmensa cantidad de gente que se encuentra en los penales, ahí saldría la verdad de todo esto. La mayoría de esta gente está presa porque no tuvieron para pagar un buen abogado, y si tuvieron para pagar un abogado, no fue suficientemente bueno para sacarlos.

¿Las extorsiones no caben como características de una mafia?
Podrían caber si en realidad existiera una estructura jerárquica y tal vez se hiciera de manera generalizada. Pero eso no es así. Ahí hay  miembros de pandillas que en realidad tienen sus trabajos, sus esposas, sus hijos. No todo mundo extorsiona y no todo mundo roba. Hay compañeros que simplemente nos hacen saber que quieren trabajar, darle de comer a sus hijos, “no me quiero meter en nada”, y eso es permitido. Ahora, ¿qué dice el sistema de esto? El sistema no dice eso ni jamás va a aceptarlo, porque eso ya nos hace parecer como personas o un poco más.

Sí pasan estas cosas, pero no como las pintan.
Exactamente.

Otra cosa que dicen las autoridades: las pandillas se han convertido en satélites del narcotráfico, del contrabando de armas, del crimen organizado. ¿Esto es cierto?
Bueno... yo... este... yo nunca he conocido... si así fuera, esto implica que nosotros trabajaríamos para los areneros, estaríamos al servicio de ellos, porque ellos son el único crimen organizado en este país. Ellos son los únicos narcotraficantes en este país.

¿No es cierto que las pandillas se han vuelto más violentas?
Te voy a decir algo: a eso nosotros le llamamos campaña de enajenación masiva, lavarle el coco al pueblo, mantenerlos en zozobra, que la gente vea el tipo de personas, la calaña... la gente se asusta cuando mira ese tipo de cosas.

He revisado algunos expedientes en los que se involucra a pandillas, en los que hay cosas atroces, como matar a alguien con 300 puñaladas, desmembrarlos... Los cadáveres ahí están. ¿Quién comete estos homicidios?
Acabas de tocar un punto bien importante: los cadáveres existen, y eso le ha venido a dar consistencia a los casos de ellos. Pero el hecho de que tengan un cadáver no necesariamente significa que los que hemos sido acusados hemos cometido el delito. Hay casos como la masacre de  Apanteos, donde hubo desmembramientos... pero la gente a la que han condenado no fue la gente que lo hizo. Eso lo sabemos quienes estamos a nivel penitenciario. Te traigo este caso a colación porque hay 20 personas condenadas hasta a 190 años por crímenes que no cometieron.

¿Y quién los comete, entonces? ¿No son las maras?
Se dan, se dan, pero no es una política sistemática establecida. Eso en realidad no es el modus operandi, eso va en contra de los verdaderos reglamentos de una pandilla. Esto es como que nosotros nos pongamos a hablar: ¿Será que el señor director de la Policía es responsable por el puño de secuestros y violaciones que han hecho ese montón de policías que están en Apanteos?

Pero los pandilleros tampoco son unos santos.
Desde luego que no. Hace años hubo un medio que manipuló las palabras que te voy a decir a continuación: le dije que yo no soy una monja, soy un delincuente, pero eso no implica que yo haya hecho eso de lo que se me acusa. Entonces, hay pandilleros que en realidad sí han cometido ese tipo de crímenes.

¿Y por qué con tanta saña?
Esa es una pregunta que no tengo capacidad de responderte. Creo que deberías formulársela a los conocedores de la naturaleza humana. ¿Sabés por qué? Yo te podría responder por mi persona o te podría decir por qué pienso que hay gente que podría llevar a cabo ese tipo de crímenes: porque están enfermos, son desquiciados mentales. En mi caso, yo solicité evaluaciones sicológicas para ser juzgado imparcialmente. Te voy a contar mi historia... todo mundo la puede seguir desde 1981: jamás he agredido a nadie en la cárcel, jamás he derramado una gota de sangre, nunca he estado en castigo porque se me haya encontrado un arma. ¿Sabés por qué? Porque mis luchas han sido huelgas de hambre... tal vez no venga al caso esto que te digo, pero ahí hay un currículo que habla de lo que ha sido mi conducta.

¿Por los cargos que usted paga condena usted dice que es inocente?
Así es. ¡Y lo puedo probar! Si yo lo que pido es que se me dé la oportunidad.

¿Pero usted sí ha matado?
Te voy a decir algo: pagué 11 años por un homicidio. Mi deuda está saldada. No voy a negar algo que hice y pagué por ello, pero eso no me convierte en lo que el gobierno ha pretendido convertirme.

¿Eso fue antes de 2003, aquí en El Salvador?
Exactamente.

¿Y fue por la pandilla?
Más o menos.

¿Es cierto que el “brinco” ya no es rito de iniciación, como sí lo es matar?
Desconozco que así sea ahora, aunque lo dudo, para serte honesto. Ese es otro de los elementos que el sistema utilizó para demostrarle a la opinión pública que las pandillas son organizaciones criminales. Teníamos que ir a matar a alguien para poder ingresar a una pandilla. ¡Eso es mentira, eso es una gran mentira! Hay personas en pandillas que nunca han matado a nadie. Tampoco significa que el día que vayan a matar se va a amarrar las manos. Hay personas que trabajan, tienen familia, tienen hijos, viven una vida normal. Simplemente pertenecen a lo que pertenecen.

¿Es cierto que cuando los homicidios se disparan es por la guerra entre las pandillas?
No. Eso es mentira. Atrás de todo eso está la policía metida. Ambas pandillas estamos conscientes de esta situación, y cuando digo “estamos” no es que me considere un miembro activo, pero, en realidad, quiérase o no, estoy sentado en esta nave.

Mojica Lechuga aprovecha para denunciar que su hermano, Guillermo Edgardo Mojica Lechuga, entonces de 30 años, fue asesinado en marzo de 2003 por la División Élite contra el Crimen Organizado (DECO). Dice que esta misma división de la policía está detrás de la muerte de su pareja, de la cual no da referencias, y de hostigar a su familia, a la que dice le ha pedido que se vayan del país y que no lleguen a visitarlo. Dice que lleva más de un año sin visitas. También dice que tiene pruebas de esto y de otras 12 personas, allegadas suyas, que han sido asesinadas por los policías. También asegura que puede comprobar que el incremento de los homicidios en el departamento de Sonsonate hace unos años se debió a una “limpieza social” de las autoridades. “Tenemos los nombres, los testigos, todo lo que haya que tener, para poder probarlo. Guerra entre pandillas, dijeron. El único problema es que en Sonsonate solo opera la MS”, asegura.

¿Cómo ven las maras al país? ¿Las maras también se dan cuenta de esta transición política?
Exactamente, esto es un acontecimiento histórico. Es como la elección de un presidente negro en la historia de los Estados Unidos. ¡Increíble, esto es increíble, yo jamás lo soñé!

¿Y las maras que esperan con este cambio de gobierno?
He tenido oportunidad de cambiar opiniones con miembros de la pandilla contraria. No es que nosotros esperemos menos severidad, sino que esperamos que haya una ecuanimidad y que la ley sea como el sol, que brilla para todos por igual.

¿La MS opina así también?
Sí.

¿Y qué debe hacer el nuevo gobierno: escucharlos? ¿A quién? ¿A los líderes?
No podría escucharnos a todos, a los miles y miles de pandilleros que somos. Debe canalizar los medios. Hay una situación que es imprescindible: la situación de los reos que como yo hemos sido condenados a base de casos viciados y testigos falsos. Que se nos dé la oportunidad, que nos juzguen con todas las garantías que la ley nos otorga.

Y si esto pasa, ¿qué ofrecen las pandillas?
Es una cuestión que no estoy en capacidad de responder.

Vaya, a su juicio, ¿qué debería suceder?
Los pandilleros están dispuestos a una reinserción, a una reorientación, si en realidad los medios existen.

¿Cuál es la diferencia entre 2004 y ahora? ¿Cómo le puedo creer que si en 2004 usted dijo lo mismo, y no pasó eso, ahora sí pasaría?
En 2004 no pasó porque el gobierno no quiso. Nos utilizó, nada más, para su propio fin. Llegaron, se sentaron, nos pidieron que nos comprometiéramos a esto, lo otro, lo hicimos. Les enviamos una lista de aproximadamente 5 mil miembros que estábamos dispuestos a reinsertarnos, pero queríamos ver qué era lo que tenían. No el “Plan mano amiga”, no que llegaran a una colonia de Apopa, o a una de Soyapango con dos pliegos de papel, cuatro cajitas de pintura, dos marcos para sierra: “Vaya, miren, aquí está el plan mano amiga”. O como nos llegaron a Chalatenango: nos llevaron dos cajitas de galletas Can Can, como que fuéramos perros: Can Can y dos pelotas de básquetbol. Ese era el “Plan mano amiga”. El señor este, Óscar Bonilla, presidente del Consejo Nacional de Seguridad Pública, parecía una estrella de Hollywood, que no hallaban cómo ponerlo. ¡Es pura propaganda basura! Barata, pues. Pero, ¿dónde está el Plan mano amiga? ¿Qué ha hecho el Plan mano amiga, qué tiene que presentar? No tiene nada, no hicieron nada.

¿Y usted cree que el nuevo gobierno sí estaría interesado en hacer algo?
No podemos tener una certeza. Pero si el nuevo gobierno viene con la intención verdadera de encontrarle solución… hoy por hoy, el problema de las pandillas quizá es el problema más serio que nos aqueja. Y que, a larga carrera, va a ser un factor determinante en el futuro de este país.

Para 2009 el índice de homicidios en El Salvador se ha vuelto a incrementar al nivel del peor momento en los cinco años de la gestión Saca. Se habla de un promedio de 11 asesinatos diarios. La policía dice que la mayoría son cometidos por las pandillas.

Cuando me dice “el problema más serio”, ¿es tanto como para creerle a la policía que las pandillas son las principales causantes del incremento de los homicidios?
No, esa es mentira.

¿Cómo piensa que les creerá la población lo de la reinserción?
Te mencionaba hace un momento que el gobierno ha enajenado a través de esas grandes campañas publicitarias a la población.

Para que quede clara la respuesta: si a usted le dieran la posibilidad de salir libre mañana, ¿cómo sale a la calle a decirle a las señoras que están en la parada de buses “créanme que yo quiero reinsertarme y que no quiero cometer hechos delictivos”?
No es cómo salgo, es si tengo el derecho o no. Y sí lo tengo: ¡soy ciudadano salvadoreño nacido en este país y he sido víctima del sistema! ¿Me equivoqué? ¡Sí! Por el tipo de vida que escogí, pero eso no me quita mi calidad humana, tengo derechos.

¿Pero qué les diría a estas señoras?
Las palabras no son lo que incide, sino los hechos. El tiempo es el mejor juez.

Hace cinco años usted casi que predijo que si no se detenía a las pandillas, estas evolucionarían. ¿Qué pasará mañana si a las pandillas no se les pone un alto hoy?
Que no te quepa duda de que en no mucho tiempo las pandillas van a estar incluso infiltradas en la policía y en otras entidades. Eso es un hecho.

¿Es cierto o es un mito que ahora hay pandilleros invirtiendo en negocios?
Es una realidad nada rara. Porque como todos tenemos aquel concepto de un pandillero todo tatuado de la cara, con su bote de pega... no, esa una concepción bien errada. En esto hay de todo. Te dije hace un momento: son un estrato en nuestra sociedad. El gobierno creyó que sacando a toda esta gente de las calles, haciendo uso de todos los medios a su alcance, iban a detener esto. ¿Qué tenemos ahora en 2009? ¿Qué pasó con el Plan mano dura? ¿Qué pasó con el mano de hierro? ¿Qué pasó con el mano aguada? ¿Qué pasó con las leyes antimaras?

Mojica Lechuga se acaba de tomar un segundo vaso de agua. Llevamos como 100 minutos de entrevista y todavía, dice, tiene muchas cosas que contar. Debajo de la mesa, la chica de prensa me golpea el pie, insistentemente, para que la cortemos. Se lo comunico al entrevistado y este se queja: “Ustedes tenían que asegurarse de traer suficiente tiempo”. Herman salva la situación diciendo que sí hay tiempo, que no nos preocupemos. Ella se resigna. Queremos conocer más a fondo a El Viejo Lin, pero este no se deja y argumenta que eso será para otra cita, que quedamos invitados. Apenas y logramos sacarle minucias: que su compañero de celda es Carlos Alberto “El Chino Tres Colas”, otro 18, líder de pandilla (según las autoridades) y que supuestamente se peleó con Mojica por el control de la pandilla. “Esa es otro mentira”, dice y que la mejor prueba es que están en la misma celda.

Nos cuenta que en la celda no tiene ninguna pertenencia porque se las decomisan. Que apenas les dejan leer un libro cada 15 días y que ahorita está leyendo la biografía del hermano Toby, el líder del Tabernáculo Bíblico Bautista. Mojica Lechuga comenta que cree en Dios pero que no es religioso -“son dos cosas diferentes”- y que le gustan los libros de espionaje “quizá porque viví la guerra fría”. Asegura que es un ex miembro del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC, una de las cinco organizaciones que formaron la guerrilla del FMLN en los 80s) y que estuvo en los frentes de guerra en Guazapa y en Morazán. “Mis récords ahí están y ni el Frente lo ha negado, porque hay cosas que no se pueden negar”. Dice que la primera vez que cayó preso fue en 1981 “por subversivo”. De sus inicios en la pandilla se niega a platicar y luego explica que su verdadero apodo no es El Viejo Lin. “Eso lo creó Mauricio Sandoval. Él fue el inventor de esa situación”. Mauricio Sandoval era el director de la policía cuando Mojica Lechuga fue acusado de asesinar a Rosa N.

¿No es ese?
Es que a mí me dicen Linx (lince), con una equis al final.

“Linx”.
Sí. En español es un felino de la familia del tigre, del leopardo y todo eso.

¿Y por qué Linx?
Hoy como ya estoy algo viejito… pero vieras que en mis años de cipote tuve una flexibilidad enorme. Boxeé también.

¿De verdad?
Sí.

¿Dónde?
En diferentes… no en la rama profesional, pero pasé años y años.

¿Pero fue boxeador de deportes o en la calle se agarraba con alguien?
No. Eso sería un peleador callejero. Aunque también he sido un peleador callejero.

¿Cuántos años tiene?
47. Bueno, 46, cumpliré 47 en julio. Te voy a decir algo: tengo la certeza de que voy a salir libre, ¿comprendes? Tengo la certeza. Nunca me ha cabido duda, hay algo en mí que me ha dicho que voy a salir libre.

¿Cómo?
Hay algo en mí, no te puedo decir qué. Pero tengo la certeza. Yo creo en Dios a pesar de lo que los medios digan.

¿Por qué lleva ese tatuaje en la frente? ¿Es en memoria de su mamá?
Yo quería mucho a mis padres. Tuve padres ejemplares. Fijate algo bien curioso: los expertos en la materia dicen que la desintegración familiar…

... Es caldo de cultivo para el crecimiento de las pandillas.
Eso. Pero en mi caso no es aplicable. Mis padres fueron personas ejemplares. Practicaron lo que predicaron.

¿Y entonces qué lo motivó a convertirse en pandillero?
Esa es la historia que te digo que…

Continuará.
Ja, ja, ja. Así es.

¿Y la lágrima?
Esas son locuras de joven. Dice el viejo dicho que el indio es tonto. Y mi caso no ha sido la excepción.

Y ese de la nuca, “100% 18”, ¿qué significa?
Todo trae su significado. En mi cuerpo cargo rostros de mujeres, diferentes tipos de cuestiones…

Le pedimos permiso para verlos todos y él se toma el ruedo de la camisa con ambas manos. Mira al custodio, se ríe, y se echa para atrás. “Vengan otro día y les enseño esto”.

¿Cuántos tiene?
Tengo tantos que hasta la cuenta he perdido. Ni yo la llevo. Lo que te quiero decir es que lo que no tengo en mi cuerpo son cuestiones diabólicas ni demonios. Esa es otra situación que el gobierno ha usado como parte de su propaganda.

¿Es mito que haya clicas satánicas?
Sí. Eso del 666, todo eso... no cargo nada de eso en mi cuerpo porque no va conmigo.

Vaya, Linx dice que es mentira que las pandillas estén metidas en cuestiones satánicas.
Eso es mentira. Ahora, te voy a decir algo: no faltará algún tonto que pretenda practicar este tipo de cuestiones. Pero eso es bien raro. Yo te lo puedo decir porque conozco una gran cantidad de pandilleros de ambas pandillas. Sí, no faltará uno, porque así es eso. Pero no es algo que sea como ellos lo pintan.

¿Por qué acusan a El Viejo Linx tanto y de tantas cosas?
Es la pregunta del millón, esa pregunta me la he hecho mil veces. Desde un principio. Bueno... hay una cuestión que no vamos a negar: yo he sido escuchado en las pandillas, eso es un hecho innegable. ¿Pero será eso? Podría ser parte. ¿Será por mis antecedentes de izquierda?

¿Usted por qué cree?
Muchos factores. Creo que si yo no hubiera existido, me habrían inventado.

Ja, ja, ja.
Humildemente. La verdad es que he sido utilizado. La verdad, no puedo guardar respeto por este tipo de personas que han perdido una oportunidad tan grande de hacer patria. Escuchamos permanentemente la campaña de “hagamos patria”, la otra, “Gobierno con sentido humano”, ¡sinvergüenzas! Aquí no hay gobierno con sentido humano, aquí han metido a la UMO (Unidad de Mantenimiento del Orden) a nuestras celdas, a llevarnos nuestras cartitas de nuestra familia: una cada 15 días. ¡Una podemos tener por 15 días! A sacarnos desnudos, humillarnos y vejarnos en nuestra integridad moral y física, por orden de Arena.

¿Por qué querrían hacer eso?
Califico eso como terrorismo de Estado. Ellos le pueden llamar como quieran. A manera de mantenernos asustadísimos, de infligir temor. Hasta cierto punto lo han logrado con los más débiles. No más dicen: ahí viene la UMO, todo el mundo comienza a tirarse al suelo y a temblar. No todos.

Vaya, usted no. ¿Por qué?
¡Jamás han logrado quebrar lo que no se puede quebrar! Ni van a matar lo que no se puede matar, lo que no se puede morir, no sé si comprendes.

¿Cómo?
¡Aaah, ja, ja, ja! Ahí te lo voy a dejar de lección.

(“¡La dignidad!”, interrumpe la empleada de prensa, convencida. Y El Viejo Lin asiente).
Exactamente.

¿Qué va a ser de usted mañana?
Quisiera poder contestarte esa pregunta, pero si pudiera saber eso no estaría preso aquí porque sería sabio. Pero tengo la certeza de que voy a salir libre, voy a pelear hasta el último día que me quede de vida por mi libertad. Que te quede claro.

La grabadora registra dos horas con tres minutos. La entrevista termina y Mojica Lechuga nos pregunta por el nuevo gobierno, si sabemos quiénes son las posibles cartas para el gabinete. Nos levantamos, él se levanta también y nos vuelve a hacer la invitación para que regresemos. Sonríe y, de nuevo, extiende ambas manos -que siguen esposadas- para despedirse. El custodio le pone la mano derecha sobre la espalda y ambos se van por el pasillo rumbo a las celdas, ubicadas en el nivel inferior del edificio. Ya nos habían contado que Zacatraz es como una tumba de concreto, que los presos están confinados en una especie de sótano a media luz, silencioso, pulcro, ordenado y con poca ventilación. Dos horas antes, cuando entramos a la cárcel, sobre toda Zacatecoluca el sol ardía tanto que podría hacer sudar hasta al aire. Adentro de la cárcel el vaho pegajoso y sofocante es peor.

 

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