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Surgen en el PCN sospechas de corrupción en la Corte de Cuentas

Orlando Arévalo y Mario Ponce señalan una deficiente labor de la  contraloría. A Arévalo le huele a corrupción y asegura que emplazaron al presidente, Hernán Contreras, para que enderece el rumbo de la institución

Edith Portillo y Jimena Aguilar / Foto: Archivo El Faro
cartas@elfaro.net
Publicada el 02 de marzo de 2009 - El Faro

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Llegan pobres y salen ricos. Se trata, según el diputado y dirigente pecenista Orlando Arévalo, de alcaldes, ministros y hasta algún ex presidente de la República que burlan la ley ante una Corte de Cuentas presidida desde hace un cuarto de siglo por el PCN y que  no hace su trabajo.

“Es que no puedo entender cómo una gran cantidad de alcaldes de todos los partidos políticos llegan pobres a las alcaldías y terminan siendo finqueros. Es que es muy generalizado, ese es el problema”, dice Arévalo, para explicar sus convicciones sobre el mal que padece la institución que dirige Hernán Contreras, que en 2008 fue ratificado para conducir tres años más la entidad contralora.

Arévalo se niega a dar nombres, pero asegura haberle hecho ver las cosas a Contreras y al partido, que no muestra mayor interés en resolver un pecado de mala reputación del que él sí está harto. El diputado dice tener la certeza de que esto se trata de corrupción. “Yo, personalmente, siempre he tenido la sospecha de que en el personal de la Corte, en los auditores, hay mucha corrupción...”.

Según cuenta Arévalo, el tema empezó a ser recurrente en las reuniones partidarias por octubre del año pasado. Para entonces el PCN aún se mantenía en la contienda presidencial, con un candidato, Tomás Chévez, que tenía como una de sus principales apuestas el combate a la corrupción y se sonrojaba ante la prensa cuando le pedían opinión sobre la Corte de Cuentas. “En efecto, para mí siempre fue un tema muy difícil porque es como que usted quiera mezclar el aceite con el agua”, recuerda Chévez. “Mi imagen, mi integridad en todo momento chocaba con el tema de la Corte de Cuentas porque el señor Hernán Contreras es como la tapadera de una caja de pandora que esconde muchos misterios de corrupción… Yo, las pocas veces que pude reunirme con (el secretario general) Ciro Cruz Zepeda y Hernán Contreras, les dije que para mí era difícil tapar el sol con un dedo, pero ellos lo que hacían era obviarlo”.

La imagen que la opinión pública tiene sobre la Corte de Cuentas no es positiva. En 2005, un sondeo realizado a empresarios por el Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP), con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), reveló que “sólo un porcentaje inferior al 10% de los (empresarios) entrevistados respondió que las investigaciones de la Corte de Cuentas contribuyen mucho a generar un clima transparente”.

Los antecedentes del PCN adentro de la institución tampoco la ponen a buen recaudo: En 1985, el secretario general del partido, Ciro Cruz Zepeda, fue destituido como presidente de la Corte por la Asamblea Legislativa después de que Arena lo acusó de entregar un finiquito en forma irregular al entonces presidente de la Comisión Nacional de Restauración de Áreas, el pedecista Luis Mejía Miranda.

Algunas instituciones le achacan también a la Corte un déficit de independencia política y a tomar algunas decisiones con un criterio más político que técnico. “En la actualidad se aprecia la opinión común del insuficiente grado de independencia de la Corte de Cuentas, su asociación con determinadas fuerzas políticas y su intervención sólo ante determinados casos, por razones políticas. Se denuncia falta de transparencia, los ciudadanos no tendrían acceso a la información sobre mala gestión, o sólo tendrían acceso en algunos casos por los medios”, valoró la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), en su documento “Las Instituciones Democráticas en El Salvador: Valoración de Rendimientos y Plan de Fortalecimiento”, elaborado en 2005.

Y todo esto, considera Arévalo, juega en contra del partido que ha presidido la institución por más de dos décadas. “Yo creo que al PCN la Corte de Cuentas en lugar de favorecerle le afecta por el desprestigio y la impresión que la gente tiene. Creo que es una impresión sobredimensionada… Termina impactando la mentalidad de los analistas, de nuestros adversarios, de los detractores, que con tanta contundencia se atreven a condenar y a acusar y a señalar al PCN, y nos hace pagar un costo político a diputados y alcaldes que no tenemos nada que ver”, asegura el diputado, quien cree que, así como su ex candidato se vio afectado por la imagen de la institución, el PCN sufrió las consecuencias de esta mala imagen el pasado 18 de enero, cuando obtuvo cerca de 35 mil votos menos que en las previas elecciones legislativas.

Arévalo, que durante seis meses se convirtió prácticamente en el mentor político de Chévez, no sólo compartió la preocupación del candidato, sino que se encargó de insistir sobre ella frente a la dirigencia del partido, de la que es parte Contreras. En aquellos meses, dice Arévalo, los encuentros pecenistas para discutir el rumbo de la campaña electoral usualmente aterrizaban en algún momento en este punto, en el que según asegura coincidieron también algunos alcaldes e incluso diputados cuyos nombres prefiere no mencionar.

Con la presencia de Ciro Cruz Zepeda, secretario general del partido, y otros dirigentes que optaban por el silencio frente a las críticas, Contreras se dedicó a escucharlas. “El doctor Hernán Contreras es un hombre muy educado y muy prudente, diría yo, para expresarse. Sin duda le han incomodado (las críticas). Él siempre las ha desmentido. (Pero) ha defendido a personas, él ha quemado sus manos por personas que yo, como pecenista, no quemaría mis manos por ellos”, dice Arévalo.

El diputado habla sin dar pruebas, pero asegura que son muchos los casos en que auditores, y también mandos medios, han buscado tener una fuente de ingreso adicional sobornando a funcionarios auditados. Y esos funcionarios, sospecha, no se quedan únicamente a nivel de gobiernos locales: “Aquí ha habido ministros, ex presidentes de la república que todos sabíamos que algunos estaban hasta medio quebrados y hoy son prominentes empresarios”.

Además, dice, hay algunos auditores que tienden a favorecer a alcaldes si estos los reciben con muchas atenciones. “Yo sé que en la Corte hay auditores honestos, hay auditores correctos. Pero yo sí sé que hay grupos de auditores que usan las auditorías para chantajear a los funcionarios y luego arreglarlas, pues”, asegura el legislador, quien estima que para mejorar el trabajo de la institución deberían separarse las funciones jurisdiccionales y de auditoría de la Corte, para que esta no se vuelva juez y parte en los casos investigados.

En esta cruzada de críticas -o autocríticas- ha participado también el legislador Mario Ponce, quien dice tener por norma hacer los señalamientos hacia las instituciones que según su criterio no están trabajando bien, como es el caso de la Corte. No obstante, precisa que su posición tampoco está en el extremo de asegurar que lo que hace la contraloría no sirve.

“Yo soy un crítico permanente de todas las instituciones que obviamente yo creo que no andan caminando bien, que no han hecho su papel fundamental de acuerdo al mandato constitucional que tienen”, dice.

Hace año y medio, en agosto de 2007, la Fiscalía capturó a un auditor de la Corte de Cuentas, acusado de concretar acuerdos con el alcalde de San Luis de la Reina, en el departamento de San Miguel, para desvanecer hallazgos de irregularidades. Edgar Ramón Carías fue acusado de estafa por el ex alcalde de ese municipio, quien supuestamente recibió 15 mil dólares a cambio de desvanecer un supuesto cuestioniamiento de 800 mil dólares cuestionados.

Posteriormente, la Fiscalía reportó que estaba investigando a otros seis auditores acusados de operaciones similares.
 
La Fiscalía allanó la oficina del auditor, allanó la Corte de Cuentas y la alcaldía de San Luis de la Reina, y entre otros documentos se incautó de una de las agendas del acusado, en la que aparecían montos de las transacciones e incluso los nombres de un par de magistrados de la contraloría. El caso aún no ha terminado.

Apreciaciones “irrespetuosas”

El problema es tan grande, dice Arévalo, que ya le puede poner nombre. “Hay una cultura, una conducta generalizada que yo creo que no es bueno para la transparencia y para la democracia.” Con eso se refiere al trabajo de los auditores, pero también a mandos medios de la institución. “Yo no quemaría mis manos por ningún jefe intermedio. Hay algunas personas, pero son muy excepcionales, a las que yo defendería, pero en términos generales pienso que ha sido muy débil el control interno.”

Y esto último es lo que tiene que ver con la responsabilidad del presidente de la institución, a quien según Arévalo emplazaron en una ocasión para decirle que en este período tenía que demostrar que es la persona indicada para el cargo. Una especie de voto de confianza. “Una persona con experiencia que conoce la institución tendría la capacidad. Y le ofrecimos el apoyo y el respaldo político total como partido y grupo parlamentario para que afine los mecanismos internos de control en los auditores.”

Las opiniones de ambos legisladores, pese a que según Arévalo las comparten otros diputados, son completamente opuestas a la posición de al menos cuatro diputados y uno de ellos de inmediato descalifica a quienes hacen la autocrítica por la manera en que el partido dirige la Corte. “Hoy por hoy yo no le veo problema a la Corte de Cuentas, ninguno”, dice el diputado y dirigente pecenista Francisco Merino.
 
Merino, quien ya fue presidente de la Corte de Cuentas en una ocasión -y no fue ratificado en el cargo por la Asamblea-, no sólo resta validez a los argumentos de Arévalo, sino que los califica como irrespetuosos: “Esto de la imagen del partido es una expresión de los detractores del PCN (…) Yo comprendo que haya personas detractoras, pero no tienen éxito. Si alguien a nivel personal tiene un problema con el doctor Contreras, que lo diga y que lo encare, pero no vamos a llevarnos de encuentro a una institución donde trabajan miles de profesionales, el irrespeto es hacia toda esa gente”.

No es la primera vez que Orlando Arévalo se expresa a contracorriente del partido en el que milita. Nació en el sector campesino de la Democracia Cristiana, luego se convirtió en diputado arenero y ahora del PCN, donde ha causado algunos malestares. En junio de 2007 se habló hasta de una posible expulsión de Arévalo debido a su rechazo a la destitución de Wilfredo Salgado, alcalde de San Miguel. Dos años después, en enero de 2009, el legislador todavía comentaba su disgusto en declaraciones brindadas a La Prensa Gráfica: “Wil (Salgado) está concentrando votos. Fue un error haberlo expulsado. Fue una estupidez de Carlos Remberto González y de Hernán Contreras. Fue una estupidez expulsarlo y ello está demostrado y comprobadísimo”.

Este año, Arévalo también mostró su descontento por la forma en que la dirigencia pecenista, a inicios de febrero, tomó la decisión de expulsar  a Chévez y sacarlo de la contienda presidencial, sin siquiera notificárselo. “Creo que pudimos haber evitado esta acción que empaña la imagen del partido”, dijo.

Pero las críticas que ahora retoma Arévalo hacia la Corte de Cuentas parecen no tener eco en sus compañeros diputados. Igual opinión que Merino tienen otros legisladores del PCN como Roberto Angulo, José Almendáriz y Elizardo González Lovo, quienes opinan que el trabajo de Contreras sí es satisfactorio y que, en todo caso, si la Corte de Cuentas tiene fallas, estas son menores y se deben a falta de recursos.

Estos diputados además niegan la versión de Arévalo de que el tema se haya tratado internamente en el partido, ya que según ellos éste no tiene incidencia en la Corte. “No se ha hablado de eso porque la Corte de Cuentas es una institución en la que no se está ejerciendo acción partidaria”, dice Merino. Angulo asegura, para desvirtuar los señalamientos de Arévalo, que la Corte de Cuentas no es coto de caza del PCN. “Ahí hay tres magistrados y uno es del PDC, otro de Arena y otro del PCN. Entonces si hay algo que hacer para mejorar la imagen, la institución la manejan ellos, no el partido. La posición del PCN es que no hemos evaluado eso y no lo evaluamos en la campaña ni hemos tenido tiempo para evaluarlo ahorita”.

Públicamente sólo el diputado Mario Ponce coincide con la visión de Arévalo en cuanto a las deficiencias de la institución, aunque no se atreve a hablar con la contundencia de su compañero. Afirma que él, de manera individual, ha hecho algunas observaciones a Contreras. Aunque comparte la posición de Arévalo de que es necesario realizar cambios concretos en la institución y que por la posición del PCN en la misma el partido sí debería buscar soluciones, matiza sus valoraciones. “No me vaya a poner que yo digo que la Corte no sirve y que estoy pidiendo la cabeza del doctor Contreras”, pide.

Ponce, como Arévalo, señala que este tipo de declaraciones no siempre caen bien en el partido. “Hemos hecho las observaciones, ha habido malestares que los he expresado con relación a algunos casos. De alguna manera creo que posiblemente no caímos, no cayeron muy bien las palabras cuando hicimos esas observaciones”, sostiene Ponce.

Pero Arévalo dice que ni siquiera hay voluntad de abordar el problema dentro del partido. Desde octubre, cuando surgieron las discusiones sobre la Corte, el punto no se ha vuelto a tocar y la dirigencia no muestra intenciones de mejorar la institución. “No las hay. Se soslayan. Estas son intenciones personales de tu servidor. Se soslayan. Eso el partido no lo acepta“, asegura.

Otro dirigente, también ex arenero, Roberto Angulo, tiene una explicación para no haberle prestado atención a este asunto: “Ahorita nosotros andamos en una lucha por el sistema, estamos tratando de unir a toda la derecha porque tenemos temor de que gente antisistema llegue a gobernar el país, a eso le estamos dedicando el tiempo. Cuando sea oportuno vamos a revisar si es necesario sugerirle algo a una institución que es totalmente independiente”.

A pesar de la posición oficial del PCN, Arévalo considera que la discusión sobre la Corte sí es prioritaria y que, aunque por sus antecedentes no tenga el espacio más cómodo para insistir en sus críticas, lo hará nuevamente después de las elecciones presidenciales. “Espacio abierto (para hablarlo) creo que no lo hay. Pero el derecho y la capacidad de poder abrir estos espacios, cuando menos proponer y que sobre estos temas se desarrolle discusión y se fije posición, eso sí lo puedo hacer”, dice.

 

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