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Gestión de Saca acumula 16 mil homicidios

El promedio diario de homicidios en El Salvador ha vuelto a subir a 10, luego de meses de haber estado en 8.5. Por un año más, la cifra anual sobrepasará los 3 mil asesinatos, algo que nunca ocurrió en el quinquenio previo al de Antonio Saca.

Edith Portillo
cartas@elfaro.net
Publicada el 29 de diciembre de 2008 - El Faro

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La administración de Antonio Saca se conduce a terminar su quinquenio como el presidente en cuyo mandato se han registrado más homicidios durante la última década. Solo hasta el pasado 30 de noviembre, fecha para la que se tiene el último dato homologado del Instituto de Medicina Legal (IML), Policía Nacional Civil (PNC) y Fiscalía General de la República (FGR), en el año se habían registrado 2 mil 907 homicidios en el país.

La cifra, aunque refleja una notable reducción respecto de los tres años anteriores, no deja de cuestionar la efectividad de las políticas de seguridad de la actual gestión, cuyo plan de gobierno hace cinco años fue bautizado precisamente “País Seguro” y cuyo resultado práctico muestra un promedio de 8.7 asesinatos al día en 2008, es decir, todavía por encima de los 8.5 con que terminó el año 2004, el primero de Saca.

Si se suma el dato de los homicidios cometidos a la fecha durante 2008 y los que la gestión Saca acumulaba desde el 1 de junio de 2004 (ver recuadro), el resultado es que 15 mil 912 personas perdieron la vida en El Salvador, asesinadas, en el transcurso de cuatro años y medio.

El comportamiento que reflejan las estadísticas a punto del cierre de año indican además que la mejoría que se había logrado en 2008, llevando el promedio diario de homicidios de 10 a 8, podría estarse revirtiendo. En noviembre pasado, José Luis Tobar, director de la PNC, reconoció que para ese mes el promedio había subido nuevamente, pues con 304 homicidios registrados por el IML, este fue de 10.13 diarios.

Si la tendencia continúa entonces como en noviembre, la cifra al cierre del año alcanzaría 16 mil 222 para lo que va de la gestión Saca. Y aun si la tendencia se estabilizara nuevamente en ocho, como había ocurrido en el último semestre, el resultado siempre estaría sobre los 16 mil, con 152 por encima de esta cifra.

El presidente Saca, cuestionado hace dos semanas por El Faro sobre los datos que en un estudio colocan a El Salvador como el país con la más alta tasa de homicidios entre 83 naciones en el mundo, aseguraba que los números en realidad le favorecen si se comparan con los de años previos a su llegada a Casa Presidencial. “Hemos bajado homicidios, extorsiones, hemos decomisado armas. Si comparas con los quinquenios anteriores, hemos hecho una reducción significativa”, dijo.

Lo cierto, sin embargo, es que las mismas cifras oficiales le dan la espalda. Al revisar los números de homicidios correspondientes al quinquenio que precedió al de Saca, es decir al gobernado por Francisco Flores, estos son bastante más bajos. Nunca durante su mandato, de hecho, la cifra anual de homicidios llegó alguna vez a los 3 mil, barrera que comenzó a superarse en 2005, cuando ya el gobierno actual tenía año y medio de estar en el poder.

Según los datos del Instituto de Medicina Legal, el registro anual de homicidios más alto que hubo durante el quinquenio anterior fue en el año 2000, con 2 mil 696, es decir, 450 menos del número con el que que podría cerrar este año, que sería el de mejores resultados para el gobierno si se toma la “positiva” proyección de ocho diarios para el mes de diciembre. Y si se suman todos los homicidios cometidos entre 1999 (incluyendo todos los meses del año) y el último día del gobierno de Flores, estos llegan a 13 mil 507, una cifra menor en 2 mil 405 a la de 15 mil 912 que solo hasta el pasado 30 de noviembre ya indicaban los registros del IML para lo que va de la actual gestión.

“Hemos disminuido los homicidios. Tienes que verlo en perspectiva. ¿Cuántos homicidios se han dado año con año? Yo no me pongo a competir por cifras porque de eso no se trata. Las cifras nos sirven para tratar de que al año siguiente tengamos menos homicidios”, le insistía Saca al periodista de El Faro hace dos semanas, cuando este le preguntaba si los números no eran un reflejo de fracaso en materia de seguridad.

Ciertamente, como apuntaba Saca en ese momento, las cifras han venido disminuyendo, al menos en los últimos dos años. De los 3 mil 928 homicidios que hubo en 2006, el año con el mayor registro, se pasó a 3 mil 497 en 2007 y este año podría cerrarse con poco más de 3 mil 150 (ver gráfica).

Aun así, ni la PNC ni el gobierno se han animado nunca, como ellos lo dicen, “a casarse con cifras” que comprometan a las autoridades a una reducción determinada. El haberlo hecho fue incluso uno de los tropiezos que dentro del mismo gobierno tuvo el anterior director policial, Francisco Rovira, cuando el pasado 5 de mayo, con tres meses en el puesto, dijo que pretendía llevar el promedio diario de homicidios de ocho a cuatro y ninguno de sus superiores en el Ministerio de Seguridad o en Casa Presidencial le acompañó en su intención expresada públicamente.

Cuatro meses después, en una entrevista con El Faro, el titular de la PNC, José Luis Tobar Prieto, volvía a dejar de lado aquel compromiso, estimando que la de Rovira había sido una declaración “en una situación de entusiasmo”. “Pero él ya no está y no es importante hablar de eso”, zanjaba el tema el director.

Junto con la elevada cantidad de homicidios cometidos en el país, el gobierno sigue también con el reto de disminuir aquellos en los que hay armas de fuego involucradas, una circunstancia que en todo el quinquenio que está por terminar se repitió siempre en más del 75% de los casos. Solo en lo que se tenía registrado durante este año, hasta el mes de noviembre, el porcentaje de homicidios cometidos con armas de fuego ascendía a 78.1%.

En un estudio presentado este año por la Red de Información Tecnológica Latinoamericana (RITLA, con sede en Brasil), basado en la última información disponible de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ubica también a El Salvador como el tercer país –de entre 83 del mundo– en el que más homicidios con armas de fuego se cometen, después de Colombia y Venezuela.

Saca reconoce que la cantidad de armas en manos de la población civil –que  sobrepasan las 200 mil si se consideran solo las legalmente inscritas, y superan las 450 mil incluidas las no registradas, según las estimaciones de Defensa– sigue siendo un factor con incidencia en los números que ubican a El Salvador como el más violento de Latinoamérica, pero insiste en que el problema es con aquellas que no están legalizadas y que, además, provienen de la guerra civil de los ochentas. “Tenemos muchas armas ilegales, hemos ido recuperando armas, las hemos fundido. Pero es que tuvimos un conflicto de 12 años. Y esa es una realidad, hay armas”, dijo el mandatario hace dos semanas.

Detrás de su declaración, sin embargo, son de sobra conocidos los debates y los intentos que ha habido en los últimos años por llegar a una despistolización de la población, cuya vida corre más peligro al intentar defenderse de la delincuencia con un arma de fuego, según reveló desde hace cinco años el estudio “Armas de fuego y violencia”, del Programa Hacia una Sociedad Sin Violencia, del PNUD. Pero el desarme, aun cuando los planes pilotos de vedas de armas fueron exitosos, fue algo que nunca prosperó por el argumento de algunos sectores –incluyendo del mismo gobierno– de que “desarmar a la gente honrada” era un mal mensaje e implicaba también dejarla expuesta.

Con este escenario y con 16 mil salvadoreños asesinados durante su gobierno, Saca cierra 2008 reconociendo que no se siente orgulloso de las cifras, pero insistiendo en que los números sí han mejorado. La mejoría, sin embargo, no deja espacio para que ocurra lo mismo con la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, que incluso experimentó un aumento luego de que el VI Censo de Población reveló que somos menos salvadoreños en el territorio nacional que los que pronosticaban las proyecciones del censo de 1992.

Por hoy, con los más de 3 mil homicidios registrados cada año, El Salvador sigue siendo el país más violento de la región, con una tasa por arriba de los 50 por cada 100 mil habitantes. En otras palabras, con una tasa cinco veces más alta del nivel de epidemia, según los parámetros de la OMS.

Tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes en el último quinquenio. Con base en las proyecciones de población (censo de 1992).

Año

Homicidios

Habitantes

Tasa por 100,000 habitantes

2004

2,933*

6,757,408

43.40

2005

3,812

6,874,926

55.45

2006

3,928

6,990,658

56.19

2007

3,497

7,104,999

49.13**

2008 (ene.-nov.)

2,907

5,744,113***

50.61

Fuente: Instituto de Medicina Legal.

* Del total, son mil 774 los que fueron cometidos desde el 1 de junio, cuando asumió el gobierno actual.
** Con base en el censo de 2007, la población se redujo a 5,744,113 y, por tanto, la tasa subió a 60.9
** *Población correspondiente a mayo de 2007. 

 

Lea además:

Publicada el 15 de diciembre de 2008:
El Salvador arrasa en informe sobre violencia

Publicada el 2 de junio de 2008:
14 mil salvadoreños asesinados en País Seguro

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