CANALES RSS


 

NOTICIAS

Rector y vicerrectores de UES diseñan plan para aumentarse el sueldo

A un año de gestión de Rufino Quezada, las pretensiones salariales de las autoridades universitarias y algunos gastos como la compra de un todoterreno para la rectoría, provocan una nueva oleada de expresiones de rechazo en el campus.

Edith Portillo / Fotos: Frederick Meza
cartas@elfaro.net
Publicada el 27 de octubre de 2008 - El Faro

Enviar Imprimir  

La tradicional queja de escasez de fondos en la Universidad de El Salvador llevó de nuevo a las autoridades universitarias a solicitar un refuerzo presupuestario, aunque nunca argumentaron públicamente que el otorgamiento de más recursos les serviría de paso para obtener aumentos de sueldo, como en el caso del rector, Rufino  Quezada, a quien ya se le hacen escasos los 3 mil 90 dólares mensuales que recibe, y en su lugar pretende obtener 5 mil.

“La falta de recursos imposibilita a la Universidad realizar transformaciones (...) Los problemas financieros de la UES son graves y por eso se solicita al gobierno el refuerzo presupuestario”. Con estos argumentos por escrito, la rectoría de la universidad estatal reiteró el pasado 8 de octubre que necesita más dinero para cubrir el pago de servicios básicos (luz, agua y teléfono), de las compensaciones por retiro o jubilación de empleados, y de aumentos salariales para el personal, atendiendo al costo de la vida.

La cantidad solicitada al gobierno: 8 millones de dólares en concepto de refuerzo. Ocho de los 122 millones que la Universidad de El Salvador (UES) ha dicho que en realidad necesita para su óptimo funcionamiento, pero que en el proyecto de Presupuesto General de la Nación de 2009 presentado por el Ministerio de Hacienda en septiembre pasado, se quedó en solo 55 millones.

Lo que las autoridades universitarias no dijeron en sus justificaciones para pedir más dinero, es que ante el máximo organismo de gobierno de la UES ya tenían una moción para otorgarse aumentos de sueldos de hasta casi 2 mil dólares, como en el caso de Quezada.

Esto es lo que pretenden la rectoría y las vicerrectorías de la universidad, según la propuesta de aumentos salariales que presentaron a la Asamblea General Universitaria (AGU) en el llamado “presupuesto sobre techo” para el año 2009. Este es llamado así porque se elabora con base en una cantidad mayor al presupuesto real asignado a la institución. Es una especie de sueño en caso de que el gobierno les asigne los 122 millones que solicitan. El proyecto de presupuesto general de la nación aún está en manos de la Asamblea Legislativa, y todavía no hay decisión sobre los recursos que se asignarán al centro de estudios superiores.

Y si el sueño se cumple, el rector, Rufino Quezada, obtendría un aumento del 61.8% sobre su sueld actual, llevándolo de 3 mil 90 a 5 mil dólares mensuales; mientras que el incremento de sus vicerrectores académico y administrativo, Miguel Ángel Pérez y Noé Navarrete, sería del 49.3%, pasando su salario mensual de 2 mil 678 a 4 mil dólares.

Todo esto, en momentos en que el mismo Quezada insiste en las carencias de la institución, significaría un gasto de 54 mil 648 dólares extras en el año, respecto del rubro de salarios actual del presupuesto de la UES.

Pero estos cargos no serían los únicos para los que se observan incrementos en la propuesta. Entre la Fiscalía General de la universidad, la Defensoría de los Derechos Universitarios, y los 12 decanatos y vicedecanatos, el gasto extra anual en concepto de aumentos salariales subía a 393 mil 168 dólares. Y a estos, todavía, se sumaban otros 20 mil para aumentos de cerca de 40 jefaturas administrativas (ver documentos).

El conocimiento de esta información por parte de sindicalistas y estudiantes ya causa molestias en ellos, pues piensan que la Universidad enfrenta otras necesidades más urgentes.

Las autoridades, no obstante, argumentan parecido a como los diputados nacionales justificaron a inicios de este año el aumento que en secreto incluyeron en el presupuesto legislativo para 2008: que hace tiempo no reciben aumentos y que comparados con otros funcionarios, sus salarios son de los más bajos.

“La universidad no ha recibido incrementos salariales, entonces aquí es necesaria una revisión. Eso es solo una propuesta para los puestos que no están escalafonados”, alega el vicerrector administrativo, Noé Navarrete.

El funcionario solicita que se les juzgue después de comparar con los honorarios que reciben otros servidores públicos, como los mismos parlamentarios. “Si usted revisa por ejemplo los salarios de ministros, de diputados, de años atrás, verá que todos tienen incrementos (...) La explicación es bien sencilla: usted vea cuánto gana un jefe de unidad financiera de ANDA, o de CEL, por ejemplo, y va a ver que gana más que un vicerrector”, justifica.

La propuesta construida por el Consejo Superior Universitario (CSU) aún debe recibir el visto bueno de la máxima autoridad universitaria, la AGU, que al menos preliminarmente le ha puesto freno con críticas muy claras.

A inicios de septiembre pasado, cuando la propuesta sobre techo fue recibida por la AGU luego de ser avalada por el CSU, la comisión de presupuesto de la AGU no solo la detuvo, sino que objetó el fundamento de la petición. Los sobresueldos propuestos para las jefaturas, dice un documento de análisis de esta comisión, “se observan elevados y carentes de valorización de puestos con base a jerarquías y responsabilidad. No se presenta el estudio que respalde dicha propuesta, observándose incumplimiento a los principios del derecho laboral”.

La nota de análisis del presupuesto, que recomienda citar a la rectoría y vicerrectoría administrativa para justificar la propuesta, está firmada por la doctora Carmen Rodríguez de Rivas, coordinadora de la comisión y hasta hace un año una de las personas de confianza de la rectoría, cuando esta se encontraba aún a cargo de María Isabel Rodríguez.

Rodríguez de Rivas, hoy en la docencia en la Facultad de Odontología, fue precisamente quien durante la anterior administración fungió como vicerrectora administrativa y desde esa experiencia objeta las pretensiones de aumento. “El presupuesto sobre techo siempre se ha hecho para señalar las necesidades de la Universidad. Siempre se ha contemplado un porcentaje de incremento (en los salarios) por el costo de la vida, pero dentro de los rangos accesibles, que podría ser de un 25% porque tampoco se trata de irse al doble”, dice.

Ese 25% fue la sugerencia de aumento que hizo la comisión, que todavía espera una nueva propuesta de las autoridades universitarias.

La autoría de la petición estuvo a cargo del CSU, que integran el rector, los decanos, un representante docente por cada facultad, y un representante estudiantil por cada facultad. El Consejo es presidido por el rector, Rufino Quezada, quien en las decisiones tiene voto calificado para poder romper cualquier empate.

En la AGU, que frenó la iniciativa, no hay representación de los ejecutivos de la Universidad, pues la integran seis representantes de cada facultad, dos por el personal docente, dos por los estudiantes y dos profesionales no docentes. 

El Faro solicitó entrevista con el rector Quezada, pero este no atendió las llamadas telefónicas que se le hicieron. Otras autoridades universitarias, sin embargo, se repartieron entre quienes defienden el plan de aumentos solicitados, y quienes admiten que se necesita los incrementos, pero no tan altos como los del proyecto del rector y vicerrectores.

Rafael Gómez Escoto, decano de la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas, y además miembro del Consejo Superior Universitario (CSU), defiende la necesidad de aumentos en la institución debido a que el escalafón no ha podido aplicarse por la falta de recursos. Sin embargo, coincide en que aunque según los lineamientos del CSU los aumentos podrían ir cerca del 47% según la variación a la fecha del índice de precios al consumidor, la propuesta que presentó la vicerrectoría no se corresponde con esa proporción.

El único argumento más o menos claro que se ha esbozado frente al Consejo se asemeja mucho al que algunos diputados de la Asamblea Legislativa usaron a principios de este año para justificarse también sus frustrados aumentos. “La verdad no tengo una respuesta sobre por qué algunos aumentos sobrepasan ese 47%, pueden ellos haber tomado criterios adicionales y haber llegado a esa cantidad, pero según el señor rector y vicerrectores explicaron, uno de los criterios estaba relacionado con los salarios que ganan rectores de universidades públicas en Centroamérica. Pero no tengo mayor información al respecto”, cuenta el decano, pese a que la misma instancia a la que pertenece, el CSU, fue la que dio el primer aval al proyecto para que este fuera después ratificado en la AGU.

Un representante del sector estudiantil en la Asamblea General Universitaria, que prefiere no ser identificado porque quedaría en una “situación incómoda”, reconoce también que “el gran problema es que esos aumentos se han puesto sin ningún criterio técnico, o al menos ninguno que hayan explicado”. Y no solo eso, agrega, “sino que también se han hecho por amiguismos”.

Aun así, tanto este representante de la AGU como el del CSU restan importancia al intento, considerando que de cualquier modo es un “presupuesto de sueños” que ni siquiera se tiene. “Es como estar hablando de castillos en el aire, pues”, dice el estudiante.

La ex vicerrectora administrativa, en cambio, insiste en la trascendencia de estos números y recuerda por qué deben ser manejados con la mayor seriedad posible. “Yo nunca he pensado que es un presupuesto de sueños: en la comisión, lo que pensamos es que la universidad tiene que plantear las necesidades de crecimiento que tiene. Por eso pienso que se tiene que presentar un presupuesto con convencimiento, con seriedad, porque es parte de un trabajo de gestión, no debe elaborarse solo por elaborarse”.

La segunda guerra

Con esta discusión ya iniciada y con el documento devuelto con esas observaciones, la propuesta del aumento trascendió de los organismos universitarios y hoy se ha convertido además en uno de los puntos que expone el Sindicato de Empresa de Trabajadores de la Universidad (SETUES) para justificar sus acciones.

El SETUES mantiene tomados el edificio de rectoría y el de oficinas centrales desde el 15 de octubre, para presionar por la reinstalación de su secretario general, Alfredo Martínez, y de otros dos sindicalistas, despedidos entre finales del año pasado e inicios de este por faltas durante anteriores tomas de instalaciones. Pero además de esta exigencia, los sindicalistas suman ahora  a sus demandas que las autoridades renuncien a la posibilidad de los aumentos salariales.

“Consideramos inmorales, arbitrarios e ilegales los aumentos salariales propuestos por el rector para el ejercicio fiscal de 2009 (...) Consideramos también que estos aumentos salariales van en detrimento del desarrollo académico y científico de la UES, y de las necesidades que el estudiantado tiene para el buen desarrollo de sus actividades académicas”, reza un volante del llamado Bloque de Organizaciones Sociales y Estudiantiles (BOSES), en apoyo a las acciones del SETUES, y que es leído todos los días por unos altoparlantes desde la rectoría tomada.

La administración de Quezada, que logró el cargo después de hacer campaña contra la anterior rectora, acusándola de querer privatizar la Universidad, ya tuvo dos ebulliciones en contra. La primera estalló en mayo, cuando se acusó al rector de considerar la posibilidad de contratar un préstamo con el Banco Interamericano de Desarrollo, que fue una de las razones de sus ataques contra su predecesora, María Isabel Rodríguez.

La otra ola de protestas la enfrenta hoy. “Cómo cambian las personas cuando lo único que los mueve es la ambición de estar en el poder y una vez allí no saben qué hacer, ya que cuando se anda en campaña ofrecen de todo y están con todos, pero una vez llegan al poder se olvidan de sus promesas y se encierran en sus tronos”, dice otro volante anónimo. “No cabe duda de que estos individuos están dispuestos a vender la universidad con el fin de embolsarse un jugoso aumento salarial”, agrega un boletín de Resistencia, producido por el SETUES.

Para las autoridades universitarias, los aumentos en el presupuesto sobre techo son solo una excusa del SETUES. “El trasfondo del asunto es el reinstalo de Alfredo Martínez, pero le aseguro que si se le reinstalara se les olvida todo lo demás (...) En el peor de los casos, si hubiese necesidad de una protesta, la mejor manera de protestar es poniendo las correspondientes denuncias en los organismos correspondientes, pero no haciendo un ilícito tomándose dos edificios”, dice Navarrete, al igual que Gómez Escoto y el estudiante que integra la AGU. “Hay ciertas acciones que a estas alturas no son aceptables, con violencia y con cierres de ese tipo no se van a resolver los problemas”, dice el decano.

Ahora, por si no bastaran los reclamos por las pretensiones de aumento, a Quezada, que este martes 28 cumple su primer año como rector, se le ha sumado también otro punto en contra, relacionado con el manejo de los recursos universitarios. El pasado jueves 23, a las 3:07p.m., la música de Víctor Jara que sonaba por los altoparlantes desde el edificio de rectoría fue interrumpida por los sindicalistas encapuchados. Tenían un breve comentario que hacer: “Ahorita va la Prado saliendo de la U”. Solo eso. La música continuó.

“La Prado” es el vehículo que la UES compró este año para el uso de la rectoría, una camioneta Toyota Land Cruiser Prado que, según el mismo Noé Navarrete, cuesta cerca de 43 mil dólares, y que sustituyó a la camioneta Toyota Rav4 que la anterior rectoría había adquirido apenas hace dos años. “Y ese carro (el Rav4) está súper bien, pues. Hoy la Prado casi no la ha estado trayendo, es que había mara que ya andaba diciendo que le diéramos fuego, pero yo les digo que para qué, hoy de todos modos ya es patrimonio de la universidad”, dice Alfredo Martínez.

El estudiante miembro de la AGU relata con brevedad cómo se encaró el asunto en una de sus sesiones. “Nosotros reclamamos por eso, preguntamos que cómo era posible que estuviera comprando un carro así”, cuenta. A este sector de la Asamblea, Rufino le dio una explicación que lo dejó tranquilo, aunque hay quienes lo desmienten: la gestión del carro no es de esta administración, sino de la anterior. “A él le cayó el rollo porque ya estando él se hizo (efectiva) la compra, pero la idea venía desde la gestión de la rectora (María Isabel Rodríguez)”, dice el estudiante. 

Rodríguez de Rivas, la anterior vicerrectora administrativa, afirma que “eso es totalmente falso”. Lo descubre el mismo Noé Navarrete, al explicar cuáles fueron los criterios que la actual administración consideró para comprar un nuevo vehículo. “El señor rector no disponía de un vehículo y entonces se adquiere, ese es un gasto muy corriente como en cualquier otra institución (...) Es que el vehículo que antes tenía la rectoría me lo asignó a mí, y el que tenía vicerrectoría administrativa fue trasladado a la presidencia de la AGU. Consecuentemente, el rector no disponía de vehículo”, dice el actual vicerrector administrativo. Navarrete, entonces, heredó la Rav4.

Esta compra, quizás más que el presupuesto soñado, es el que se ha convertido en el más evidente signo de contradicción entre las necesidades reales de la universidad y los gastos que priorizan las autoridades, aun cuando el propio Rufino Quezada, en mayo de este año, aseguraba: “Las necesidades dentro de la universidad son grandes, principalmente la infraestructura y equipamiento, y se tienen facultades totalmente agotadas ya que la población estudiantil ronda los 50 mil estudiantes”.

Para ejemplo, el decano Gómez Escoto cita una de los problemas urgentes a atender en su facultad. “Tenemos totalmente colapsados todos los servicios sanitarios de la facultad, hemos solicitado 10 mil dólares del rubro de desarrollo físico desde principios del año y a estas alturas no se nos ha resuelto el problema. Es crítico, porque si bien los servicios sanitarios no se consideran parte de cuestiones de enseñanza, son esenciales cuanto tenemos una gran población estudiantil (...) Realmente no me parece justificable la compra de ese carro, hay otras necesidades más urgentes en la universidad y sí hay alguna inconformidad, un malestar en la comunidad universitaria por este tipo de compras que parecen más suntuosas”.

Rodríguez de Rivas también habla de la necesidad de compra de materiales y equipo en la Facultad de Odontología, así como profesores y estudiantes de otras facultades mencionan desde pocos pupitres en las aulas hasta la falta de fondos para proyectos de investigación. Y para otra muestra más tangible, según conoció El Faro, hay algunas oficinas administrativas que ni siquiera tuvieron papel bond para su trabajo hasta mitad del año, porque según las autoridades no había fondos.

A pesar de que en octubre del año pasado, tras ser elegido rector, Quezada aseguró que el suyo sería un “gobierno universitario honesto y donde prevalecerá la justicia, y no estamos pensando en beneficiarnos de los recursos de la Universidad”, las justificaciones para sus pretensiones salariales y su gasto en el lujoso vehículo aún no se han dado con claridad en los organismos de gobierno universitarios, especialmente en la AGU, donde se le pidió explicación.

En su ausencia, Navarrete, aunque no frente a la AGU sino ante la grabadora, amplía su justificación para la compra de ese vehículo específico: “Mire, la Prado es un vehículo que desde el punto de eficiencia lo es, y no estoy haciendo ningún corte comercial. Nueve pasajeros. Se visitan lugares de cuerpo diplomático, se recogen delegaciones que vienen de la Unión de Europea, de Estados Unidos, y de América Latina, y entonces se requiere ir a traerlos al aeropuerto, por ejemplo. Además, la universidad tiene tres campus, y a veces vamos hasta cinco o seis funcionarios, y entonces la Prado, como es espaciosa, nos ahorra combustible porque no llevamos dos vehículos”.

Lea además:

Enviar Imprimir  
 
 
Google

 
 
  + NOTICIAS
Iberoamérica se partió en dos en torno a crisis financiera
Carlos Dada

Lea también:
  Tensiones políticas retrasan resolución sobre la crisis
  Dos juventudes y dos continentes
  Entrevista con Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de CEPAL
“Más que una crisis, esto es un cambio de época”
Rector y vicerrectores de UES diseñan plan para aumentarse el sueldo
Edith Portillo
34 robots en cumbre iberoamericana de jóvenes
Janett Cornejo
Lea también:
  Hugo Chávez se queda sin cumbre
  Saca habla de rendición de cuentas… y sus funcionarios callan
 
Plática con Eddie González, ex director de Miss El Salvador
 
 
 
Escribir carta
Leer cartas enviadas
 

 

 

                                                     Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro
 

EL FARO.NET (Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador)
Dirección: Calle El Mirador, Pasaje 11, No. 138 Col. Escalón. San Salvador, El Salvador.C.A.
Teléfonos: Redacción: (503) 2208 6752 - Fax: (503) 2208 6718
Ventas: (503) 2208 6687, Administración: (503) 2208 6685
Todos los Derechos Reservados. - Copyright©1998 - 2009
Fundado el 25 de Abril de 1998