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NOTICIAS José Carlos Quiñónez“Un 10.0 del sector educativo público vale más que uno del privado”Un 10.0 en la PAES 2006, la máxima nota del sector público en la prueba, no valió para obtener una beca del programa FANTEL, dispuestas únicamente para los primeros lugares de cada departamento desde 2005, tras una diferencia de puntos con otro estudiante de un colegio privado en San Salvador. Con 19 años y acostumbrado a las adversidades, el ex estudiante del INTI hace un recuento de ese momento en el que pensó que su nota valía para que el Ministerio de Educación le diera un apoyo económico para continuar sus estudios. Texto y foto: Rodrigo Baires Quezadacartas@elfaro.net Publicada el 24 de septiembre de 2007 - El Faro
Sacar 10.0 en la PAES 2006 me tomó por sorpresa. Desde antes, cuando estudiaba en la Masferrer, en Santa Tecla, no era el mejor estudiante pero siempre salía bien en las notas. Sobresalía sobre todo en matemáticas, que es la materia que más me gusta, y para la PAES decidí ponerme a estudiar desde junio para sacar una buena nota… Un 9.0 o algo así. ¿Por qué no el 10.0? Porque ni pensaba en ello… ni sabía que había becas por las mejores notas. Entré al Instituto Nacional Técnico Industrial (INTI) porque quería estudiar Eléctrica y mi papi me recomendó la institución. Cuando llegué a ver los bachilleratos que había en el Instituto, me inscribí en la opción de mantenimiento de computadoras. El primer año me fue bien en notas. Un año después, quizás porque vacilé más con los compañeros, no me fue tan bien pero cuando llegué a tercer año, donde las materias son todas del técnico en sí, decidí aplicarme más. El Instituto había hecho un curso Pre PAES, era un refuerzo para hacer la prueba y lo impartían todos los sábados. En junio pasaron una prueba y nos dijeron que quien la pasara podría seguir llegando al curso… yo saqué una nota más o menos, 7.0, y aunque pasé decidí mejor estudiar en mi casa. Saqué un libro de matemáticas de la biblioteca y le pedí a una prima que me prestara los libros de ciencias y de sociales que había ocupado en el bachillerato general para estudiar en mi casa, con mi horario. Mi papi me ayudó a estudiar… desde las seis, cada día, veía una materia… una o dos horas diarias. El día de la PAES mi papi me fue a dejar en el pick up al instituto bien temprano. Creo que él estaba más nervioso que yo. Llegué como a las 6:30 a.m. y la prueba estaba para las 7:30 a.m. Así que desayuné, leí el periódico… Me tocó esperar porque el profesor llegó al aula hasta las 8:30 p.m. Media hora después, porque te dan un montón de indicaciones antes de empezar, fue que nos dieron los exámenes. Yo empecé con Matemáticas, que era la materia que más tiempo me tomó por que hice cada uno de los ejercicios aparte para estar seguro de la respuesta. Después seguí con ciencias, lenguaje –que es la metería que menos estudié y la que menos me gustaba- y terminé con sociales como a las 12:45 m…. quedaban como cinco personas en el aula cuando entregué la PAES. Los primeros habían salido a las 11:00 a.m. y yo los veía y decía: “A saber cómo hacen estos para terminar tan rápido”… Creo que llevaron un lápiz pulsudo para contestar al tin marín. Pero yo seguí respondiendo a mi ritmo. Cuando salí de la prueba sentí que iba a salir bien, en especial en Matemáticas y Ciencias. En Lenguaje no esperaba mucho, porque lo había hecho con lo que me acordaba y lo poco que había estudiado. Como te digo, un 9.0 ó un 9.5… nunca un 10.0. El 11 de noviembre estaba en la EXPO con mi proyecto –un programa de computadora con el que se lograba mover la cancha de fútbol de una maqueta del estadio de Sapporo, Japón-, cuando llegaron a decirme que me esperaban en la dirección. Yo pensé: “¿Y hoy que hice?”. En la oficina estaba la subdirectora y una representante del MINED. Me dieron a leer un fax en el que decía que me invitaban a la conferencia de prensa de los resultados de la PAES porque era uno de los cinco estudiantes con mejores notas en la prueba. Nunca me dijeron la nota. El lunes siguiente, dos días después, llegué al hotel donde iba a ser la conferencia y fueron los periodistas los que me dieron la noticia. No había terminado de firmar la lista de asistencia cuando me rodearon y me preguntaron si yo era José Carlos. Al ratito estaban preguntándome qué sentía por haber sacado 10.0, la mejor nota entre todo el sistema educativo público, y yo ni lo sabía. Eso de las notas nunca lo entendí… Cuando te dan el resultado también te dan un papelito que dice que la nota global no corresponde al promedio de las notas de cada asignatura. Saqué 9.7 en Matemáticas; 9.4 en Ciencias; 9.2 en Lenguaje; y 9.1 en Sociales… También te explican que en cada asignatura se evalúan cuatro factores; y aún así, la sumatoria de cada una de esas notas tampoco es la nota global de la asignatura. Eso nunca lo entendí bien pero al final mi nota global era un 10.0. En el acto me dieron un diploma por la nota que había alcanzado; la ministra me dijo que me iban a notificar del MINED y que sino fuera a preguntar; y los periodistas siguieron preguntando que cómo me sentía, que si esperaba esa nota y otras cosas. Entonces, creía que haber obtenido ese primer lugar del sector público y que me hubieran llamado al acto era porque me darían una beca. Después, a los días, me di cuenta que para nada… que el bicho del Liceo Salvadoreño me superaba por puntos y que la única beca de la PAES en San Salvador era para él. ¿Algo para mí? Nada, porque así está establecido: los primeros lugares de cada departamento tienen una beca FANTEL, si quedas segundo aunque tu calificación sea mejor a la de Sonsonate o de San Miguel quedas fuera. Es una lástima porque en puntajes me superó por pocos puntos. Él tenía como 175 y yo sólo 167. Siempre lo he dicho y lo voy a seguir diciendo: un 10.0 del sector público vale más que uno del privado. Es así para mí. No es por desmerecer el trabajo y la dedicación de la gente que tiene la suerte de estudiar en un colegio privado… pero, la verdad, es más difícil destacarse a nivel público por la cantidad de adversidades que uno tiene. En el INTI, por ejemplo, sólo por ser del Instituto ya te llevaban hambre los de la PNC y te registraban en la calle… y yo que venía desde Lourdes, varias veces más. Y claro, también están los libros y las limitantes económicas de los estudiantes… son un montón de cosas. En mi caso, las cosas se pusieron difíciles cuando yo iba a entrar a primer año. Mi madre, que trabajaba haciendo carnés en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) perdió el trabajo porque despidieron a un montón de gente. Después consiguió un trabajo, en el que sólo estuvo seis meses por problemas de salud; y después nada de nada. Incluso, el papá de mi hermano menor, que ahora tiene cinco años, dejó de ayudar a mi madre como seis meses antes… yo creo que se fue para Estados Unidos porque ni la Procuraduría General de la República (PGR) lo ha podido encontrar para que dé la cuota alimenticia. Ese fue un momento muy difícil porque pasamos un año sin pagar la casa que mi mamá había sacado en Villa Lourdes con el Fondo Social para la Vivienda (FSV)… No la podíamos pagar… Nos quedamos viviendo un año en ella sin pagar nada y luego el Fondo la “recuperó”. Entonces mis abuelos se vinieron desde Nicaragua, donde estaban viviendo, para echarnos la mano. ¿Y mi papá? No sé. No tengo papá. Simplemente porque nunca lo conocí. Mi abuelo es la figura paterna que siempre tuve y es a él al que le digo ‘papi’. Él siempre será mi papá, mi padre… mi papi. Es técnico en mecánica automotriz y se puso a hacer modificaciones de vehículos para que utilizaran como combustible gas propano. No era fácil al principio, sacaba uno o dos trabajitos al mes y con eso nos alcanzaba para la comida y la casa. Por eso me decepcioné de no obtener una beca completa en ese momento. Desde el principio tenía claro que si quería ir a una universidad me iba a tocar trabajar para pagar mis estudios y para ayudar a la casa. Ya tenía algo porque me había ganado una media beca de estudios en la Universidad Francisco Gavidia por ahí por junio, cuando quedé tercero a nivel nacional en un concurso de Grado Digital. Esa ya era una gran ayuda y después pensé que el MINED me iba a echar la mano por mi nota de la PAES. No fue así. No creas, el del Liceo Salvadoreño se merece su beca porque obtuvo la mejor nota de la prueba… tampoco se trata de decir que porque él está en un colegio privado no puede tenerla. Lo único es que yo esperaba algo que no se pudo… Es que una beca completa es otra cosa, te permite pagar libros, fotocopias y gastos personales. La media beca de la Gavidia no incluía nada de eso. Pero el pasar carencias económicas me ha enseñado el valor de las poquitas cosas que uno puede tener y sacarles provecho. No me quejo de lo que tengo: trabajo en la Alcaldía de Santa Tecla, donde hice mis prácticas empresariales y después de lo de la PAES me dieron una plaza; la Gavidia me dio una beca completa para mis estudios en Ingeniería en Computación; alguien me ayuda con los gastos de los libros; y, hasta una computadora me regaló una empresa que se dio cuenta que había quedado fuera del programa de FANTEL. Dios sabe lo que hace y por qué lo hace. Incluso, por lo que publicaron en El Diario de Hoy hace unos días me llamaron de la institución que ve eso de las becas de FANTEL. En el artículo que publicaron decía la directora del programa que habían tratado de localizarme pero que no habían podido. Al día siguiente me estaban hablando al celular para decirme que podía aplicar a otro tipo de ayuda pero que tenía que dejar de trabajar. Sinceramente no puedo, ahorita ayudo con los gastos de la casa y pues tengo la beca de la Gavidia para sacar adelante mis estudios. Mi meta es mantener o aumentar el Cum de 9.14 que tengo y después aplicar para una especialización en el extranjero. El único problema es el inglés, pero lo estoy estudiando por mi cuenta. Después voy a ver cómo hago los exámenes de conversación y todo lo demás para poder salir. No creas, me había ilusionado con poder tener una beca completa y creo que puedo lograrlo… sólo se trata de seguir trabajando.
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