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NOTICIAS
Los argumentos de los detractores del centro de adiestramiento policial
se reducen a pancartas de izquierda a las que Estados Unidos responde abriendo
las puertas del controversial instituto.
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Brian Duggan es un funcionario estadounidense de mediana estatura, blanco, que no suele usar corbata. Sentado en un sofá de la oficina de prensa de la Embajada de Estados Unidos, el director de programas de la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley (ILEA) defiende sin inmutarse la naturaleza de la institución policial.
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| Carlton Samuel, recibió un curso de Anti terrorismo de la ILEA en las instalaciones de la Academia Nacional de Seguridad Pública |
La sospecha puede explicarse por una de las materias que se imparte en los salones de clase de la academia internacional de policía en la que enseñan técnicas de interrogación. El plan de estudios del curso regular contempla dos mañanas para aprender a interrogar.
Ante esta sospecha, el funcionario responde con ironía y aparenta no darse cuenta de la polémica respuesta: “Todos los países del hemisferio pueden participar en el currículum de la ILEA y tiene que aprobarlo, obviamente no esperamos que vayan a votar por clases en tortura”.
-¿Perdón?
“Cada año tenemos una conferencia para establecer el currículum del próximo año, la única manera en que podemos ofrecer una clase en métodos de tortura es que cada país lo apruebe. La única manera de qué aparezca en el currículum es que todos los países estén de acuerdo en que quieren este tipo de instrucción”.
La encarga de prensa, Rebeca Thompson, reacciona a tiempo y aclara la afirmación con la que Duggan intenta explicar que su país no apoya la tortura como método para conseguir información de los sospechosos: “Claro, eso es muy, muy improbable”, agrega antes de explicar que es lógico que los Estados Unidos dirá que no a una petición de este tipo.
El estadounidense describió con mucha naturaleza parte de una clase a la qué él asistió: “Pusieron una silla al frente de la clase, sentaron a una persona que hacía de imputado, y los instructores estaban explicando qué funciona y qué no funciona, qué tipos de derechos tienen. Además el enfoque es que la tortura no funciona porque los imputados quieren decir cualquier cosa para la dejar la tortura. Eso fue una parte de la clase que oí.”
En el papel, la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley
tiene como objetivos oficiales fortalecer las estructuras institucionales
de justicia criminal en América Latina, estrechar los lazos de
trabajo y cooperación entre las autoridades encargadas del cumplimiento
de la ley en el hemisferio y capacitar a directores policiales de nivel
medio, a fiscales y a jueces.
La palabra “militar” no aparece en ninguna de las siete páginas del acuerdo entre el gobierno de Estados Unidos y el gobierno salvadoreño. El texto sobre el establecimiento enfatiza los conceptos de Estado de Derecho y respeto a los derechos humanos.
Lejos de los conceptos oficiales, sobre la ILEA pesan las comparaciones de sus detractores que se refieren a ella como una reproducción de la Escuela de la Américas, centro de entrenamiento estadounidense conocido por haber formado a muchos de los militares latinoamericanos acusados y condenados por violaciones a los derechos humanos.
Su nombre oficial era United States Army School of the Americas y en el hall de la fama de egresados se encuentra el salvadoreño Roberto d’Aubuisson, fundador del partido ARENA, señalado por el informe de la comisión de la verdad de la ONU como la persona que ordenó la muerte de Monseñor Romero. Hasta julio de 1999, se graduaron 6 mil 602 salvadoreños, cifra de egresados en Latinoamérica que es superada únicamente por Colombia.
“Uno de los problemas de la Escuelas de las Américas es la falta de transparencia, cuando no hay oportunidad de vigilar lo que está pasando dentro de los muros para las ONGS y la prensa”, agrega Rebeca Thompson.
Los vigilantes
En una oficina llena de estantes con documentos y legislación sobre defensa de los derechos, Benjamín Cuellar, director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA, dice tener la certeza de que la ILEA es una academia que beneficiará al país. “Tenemos acceso al perfil de los profesores y estudiantes”, afirma al preguntarle en qué basa su respuesta.
Bastante preocupado por legitimar la decisión de cooperar con
profesores que dan clases de Derechos Humanos en las aulas de la ILEA,
Cuellar lanza más argumentos: “Es más enfocada en
especialización, manejo de la escena del crimen, técnicas
de investigación”. El IDHUCA participó en el primer
curso básico que se impartió en las instalaciones de la
Academia Nacional de Seguridad Pública. El 25 de julio del año
pasado, antes de que la Asamblea ratificara el convenio, instructores
del FBI adiestraron a 36 policías de Colombia, República
Dominicana, y El Salvador.
Un mes antes, dos vehículos de lujo de la embajada estadounidense
se aparcaron en la sede central del FMLN. Duggan y el encargado de negocios
del a embajada, Philip French intentaron convencer a los efemelenistas
de qué la Academia no tiene nada que ver con la Escuela de las
Américas. “Durante la reunión vieron la presentación
de nosotros, se comportaron de manera muy cortes, intercambiamos las manos,
no hubo problema. Todo pasó cuando vinieron las cámaras”,
cuenta Duggan meses después.
Dos días antes de esa cita- el 9 de junio de 2005- el coordinador
del FMLN, Medardo González montó una conferencia de prensa
para atacar a la ILEA. Su discurso, sin matiz a favor del centro policial,
se resumió en compararla con desaparecida Escuela de la Américas.
El 11 de junio, minutos después de qué los estadounidenses
se montaran en los cuatro por cuatro con vidrios polarizados, el vocero
del FMLN, Sigfrido Reyes, suscribió las palabras de González.
Ninguno de los efemelenistas consultados mencionó que los funcionarios de la embajada les ofrecieron respuesta a cualquiera de sus preguntas. En la presentación insistieron en explicar que las materias del curso principal se reducen a “Dignidad Humana, sistemas legales, papel de la mujer en el mantenimiento del orden, inglés, administración, investigación financiera, lucha contra la narcoactividad, delitos violentos, crimen organizado, interdicción de aduanas, armas de fuego, antiterrorismo, explosivos, delitos de cuello blanco, falsificación de moneda, robo de vehículos.”
El 30 de noviembre, un grupo de simpatizantes del FMLN – reconocidos por sus camisas rojas y gorras con la bandera del partido- intentó frenar la votación con pancartas y gritos: “ILEA NO”, “Gringos NO”, “Fuera la escuela de asesinos” eran las consignas.
ARENA, PCN, PDC, CD y PPSC dieron sus votos ese día para ratificar el convenio que permite la instalación una academia policial en El Salvador, que aún no tiene edificio propio.
El diputado del FMLN, Salvador Sánchez Cerén, brindó algunos de los argumentos que plantearon en esa plenaria: “No es porque estemos opuestos a la necesidad de que haya una eficacia policial, ya que esto lo han hecho en otros países: en Hungría formaron una academia y estaba dirigido a los países que se habían salido del campo socialista, cuando se derrumbó el campo socialista y surgieron esas nuevas naciones, entonces formaron esa academia que era con el objetivo de Estados Unidos de tener un mecanismo de control hacia esos ciudadanos.”
Duggan responde que desde que llegaron a la sede del FMLN, no han recibido ninguna petición de ningún diputado efemelenistas para indagar sobre el funcionamiento de la ILEA en El Salvador.
El director del IDHUCA agrega que los grupos que se consideran radicales, sin mencionar al FMLN, solo se han limitado a atacar la academia sin argumentos.
El gobierno de los Estados Unidos desistió de esperar a que la Asamblea de Costa Rica ratificara el convenio. En dicho país se frustró la instalación de la ILEA porqué nunca se votó. Warren Crowther, profesor de la maestría en Evaluación de Programas Sociales de la Universidad de Costa Rica, advirtió que con la instalación de la academia se verá afectado el prestigio que tiene el país por su carencia de Ejército y su ausencia de guerras.
Rodrigo Alberto Carazo, diputado del Partido Acción Ciudadana (PAC),
fue uno de los detractores que impidió la ratificación del
convenio en Costa Rica. Este asegura que no existieron garantías
de que la academia se regirá con los objetivos planteados en el
papel: “Los propósitos del acuerdo son buenos pero la modalidad
operativa no es conveniente. Es preocupante que el acuerdo prevea la posibilidad
de que las instalaciones de la academia puedan ser destinadas para otros
fines no precisados en el convenio”.
John J. Danilovich, embajador de los Estados Unidos en Costa Rica, envió una carta en la que defiende la postulación de Costa Rica como el país más indicado para instalar la escuela de policías. Sin embargo, la asamblea no ratificó el convenio.
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| El curso se impartió en El Salvador, pero ningún policía salvadoreño lo recibió porque se impartió solamente en inglés |
El domingo 6 de junio, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, anunció la pretensión de instalar la academia en El Salvador. En los meses posteriores al anuncio se graduaron 204 estudiantes de Colombia, Brasil Perú, Argentina, Republica Dominicana, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Bolivia, Honduras, Guatemala y El Salvador.
Este año inició con un curso antiterrorismo y otro de supervivencia en la calle. En la tercera planta de la Academia Nacional de Seguridad Pública se realizó uno de los dos actos de graduación. Aunque ninguno de los diplomas del curso antiterrorismo era para salvadoreños, al acto asistió Rodrigo Ávila, director de la Policía Nacional Civil (PNC).
El semblante de los instructores del FBI distaba mucho del de las películas. Los estudiantes eran policías y fiscales que se mostraron sobremanera agradecidos por el curso.
Victor Hamilton, un negro muy fornido que se acerca más al estereotipo de los agentes de FBI de la pantalla, pertenece a la policía de Jamaica. Este valora la ILEA y el curso como un esfuerzo de cooperación. “Para nosotros fue un refuerzo de lo que ya sabemos, en cada país que representamos sabe que los derechos humanos son la base, una pieza clave para interactuar con la gente”, contó luego de explicar que para interrogar a los sospechosos de haber cometido actos de terrorismo hay normas internacionales que reconocen los derechos humanos.
La ILEA funciona en cuatro países (Hungría, Tailandia,
Bostwana, Estados Unidos y en El Salvador). Desde que la administración
de Bill Clinton, en 1995, anunció la creación de la primera
academia, han egresado cerca de 15 mil personas de 68 países diferentes.
Las sospechas de los opositores tienen mucho que ver con el pasado de
los centros de adiestramiento militar estadounidense.
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