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Entrevista con Rodrigo Ávila:

“D’Aubuisson estaría orgulloso de mí”

Rodrigo Ávila es puntual, viste informalmente y parece fácil de entrevistar, pero pensar que alguien curtido en tiro de precisión y entrenado para detectar la mentira en la dilatación de las pupilas va a decir algo que no quiera que se sepa o que se va a dejar caer en la trampa de un periodista es creer en las hadas. Aun así, confiamos en sus ganas de desahogarse después de tres años en la Asamblea Legislativa. Para alguien que en la Universidad, en Estados Unidos, decidió volverse agente de Policía en vez de inscribirse en el equipo de fútbol, lo días en el Asamblea no deben de haber sido los más intensos de su vida. En todo caso, es una etapa que acaba. Y acaba el miércoles 30 de abril.
Carlos Dada y José Luis Sanz/ Fotos: Walter Sotomayor
cartas@elfaro.net
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El Faro es elfaro.net ¿verdad?

Sí... pero ya hemos comprado también elfaro.com.sv, para tener una segunda entrada. ¿Sabés? Ayer cumplimos cinco años de haber nacido.
¿Ah, sí? ¿Y cómo les va?

Muy bien, muy bien... ¿Y tú cómo vas Rodrigo?
Bien, tranquilo. Ya en la última fase de dejar la Asamblea Legislativa, esperando cumplir únicamente con la última sesión plenaria, donde espero que se puedan concretar algunas de las cosas en las que hemos trabajado, como las reformas constitucionales, que hay algunas que son interesantes y para mí necesarias, como la de la intervención telefónica.

Al menos regular algo que de todos modos se ha hecho desde hace años...
Mirá es que es necesario que la siguiente Asamblea lo ratifique, al menos para casos de crimen organizado. Y yo propongo que se haga además una ley específica para no sólo desarrollar las salvaguardas, sino también establecer los controles del caso. Así se garantiza que las escuchas no sean utilizadas bajo ningún concepto para otros fines...
Y el otro tema son los créditos para el sector salud, y otros que podrían permitir la rebaja de las tarifas eléctricas, o la que permitiría la puesta en marcha de la ley de aprendizaje.

¿Cuál ha sido el problema con la ley de aprendizaje? ¿Por qué se ha demorado tanto?
Básicamente, porque la reforma constitucional, que fue hecha por la Asamblea anterior, no se ha ratificado.

Sí, pero ¿por qué esa reforma encontró obstáculos políticos?
Porque hubo quien argumentó que esto violentaba tratados internacionales sobre el trabajo de menores. Pero aquí no se está hablando de tratarlos como personas de segunda categoría, aunque no tengan la mayoría de edad, sino de darles una oportunidad para desarrollar un oficio, en condiciones que no son las de un trabajador normal, porque no se trata de que trabajen ‘full time’, sino medio tiempo, para que puedan estudiar. Y garantizando que esté desarrollando una habilidad particular o una técnica. Aquí es algo nuevo, pero en Europa es común. Se trata de coadyuvar para que los jóvenes puedan tener más oportunidades.

Pero por algo se habrá retrasado.
Bueno, hicieron una pregunta concreta, y les doy una respuesta concreta: ha habido indolencia hacia el tema. Al principio hubo oposición, y al final indolencia. Y ya solo nos queda una plenaria para aprobarlo, o habrá que esperar más de tres años para intentarlo de nuevo.

Es muy curioso... parecés más involucrado en un trabajo en el que te quedan cuatro días que preocupado por lo que vas a hacer después.
Bueno, siempre he sido un convencido de que uno tiene que cumplir con su responsabilidad. Algunos dirán que para qué estoy yendo ya a la Asamblea... pero igual hice en la Policía. Mis amigos saben que yo los últimos meses en la Policía, aunque sabía que no iba a seguir, trabajé como loco. Y no recogí mis cosas, mi cajita, hasta el último día. No antes.

¿Creés que después de cuatro años la gente aún te recuerda como el exdirector de la Policía?
Sí. Ahora, en la campaña, me he dado cuenta de que la gente me recuerda más como jefe de la Policía que como diputado.

Y eso ¿cómo lo encajás?
Bueno, me provoca alegría, porque indica que mi trabajo en la Policía no pasó desapercibido.

O que como diputado no has logrado nada…
No, no, no. Lo que pasa es que como diputado, inexorablemente, el trabajo que uno hace se diluye en un canasto donde hay 83 más.

Cuando entraste a la Asamblea pensabas que llegabas con espada y armadura, para cambiar las cosas, y te quejabas de que se te trataba como a los demás, es decir, mal... Y es porque no se valora a un diputado, sino a la Asamblea como órgano. Si no conseguiste cambiar la dinámica, no conseguiste nada.
Claro... aunque sí les quiero decir que independientemente de esos problemas, un servidor siempre trató de mantener en los temas que conocía una posición consecuente con mis principios y mis compromisos políticos.

Y cuando eso no iba con tu partido ¿cómo hacías?
Bueno, luchaba, de manera prudente. Y en algunas ocasiones se me señaló por eso. Pero creo que en todas mis actuaciones fui consecuente. Uno es diputado, no todólogo, no puede saber de todo, pero sí me siento satisfecho. En el año 20000 lo que prometí fue luchar por las reformas a los códigos procesal y procesal penal, y luché, luchamos, y lo hicimos, con los votos también de la oposición. Y lo importante es que no lo hizo Rodrigo Ávila, lo aprobó la Asamblea. El trabajo de un diputado consecuente no es imponer las ideas, o utilizar la aritmética de los votos para aplastar a los otros.

Si dejamos hasta ahí tu respuesta parecerá que estás aún en campaña... ¿Por qué no nos contás los entretelones, cuando tuviste diferencias de principios con tu partido, como ocurrió a veces?
Un momento... nunca tuve diferencias de principios con mi partido. Para mí el partido es la base fundamental...

Para ti el partido es mejor que la gente que está en el partido.
Para mí Alianza Republicana Nacionalista es un partido qua aglutina el pensamiento de paz, progreso y libertad.

¿Seguís enamorado de ARENA?
Estoy enamorado de los principios que encarnaron ARENA.

¿Y de ARENA?
Creo que hay fortalecer a mi partido y seguir trabajando para que se modernice, para que no se quede estático ni anclado en los años 80. Este tiempo es muy distinto.

¿Todavía es eso un reto para ARENA? Porque no es ya que hayan pasado los 80... ¡Es que ya hace rato que acabaron los 90!
No, creo que no. Tanto el nuevo presidente del partido como el presidente de la República han sido muy claros al decir que han entendido el mensaje.

¿Te gusta el nuevo COENA?
Yo creo que el anterior COENA era bueno, pero en este siento, en alguna medida, una representación más directa. No digo con esto que sea mejor...

(Hasta el momento la conversación ha transcurrido en seco. Rodrigo va de sano, y pide un batido de mora para beber. Las limonadas se multiplican en la libreta del mesero y los cerveceros del país se convencen de que las Pláticas en Punto, a este paso, no les van a ser muy rentables. Del menú se caen un par de focaccias que harán las veces de un sandwich y sendas ensaladas. Le estamos saliendo baratos a Punto Literario... pero la semana que viene esperamos almorzar con el ministro Daboub, y Dios hará, esperamos, opípara justicia con una buena comilona).

Les quiero hacer una pregunta... parece que, por lo que dicen, piensan que yo siempre estuve en otra línea...

No, para nada, pero es que tampoco has sido un político tradicional, y precisamente entraste a esa fracción en la que parecía que Walter Araujo ordenaba, y si había alguna disidencia se hacía a oscuras, debajo del agua... Poca gente daba la cara como lo hiciste tú.

¡Y algunas veces no voté con mi partido!

Pues sí. Por eso.
Pero yo creo que eso no es malo.

Nadie dice que sea malo... pero no es normal.
Pues les voy a decir una cosa, y aquí hay un reclamo a los medios, y un reclamo de corazón: no todos, y en algunos medios de televisión no se les dio ese matiz... pero en los dos principales medios escritos, lejos de decirse: “aquí hay criterio, en ese partido se puede discutir”, porque nadie me echó del partido, nadie me estaba castigando... Lo que se decía era “ARENA dividida”. ¡No hombre! Ahí es donde uno siempre sale perdiendo: si votamos todos al mismo tiempo, somos borregos, y si no, es una crisis. Y mirá que a mí me gusta que votemos todos juntos... después de haber discutido como se debe y haber llegado a un acuerdo, a un consenso, aunque apoyés algo con lo que no estabas de acuerdo...

¿Entonces?
Lo que no apoyo es que tres decidan por los demás. Pero ese es un problema de todos los partidos, no sólo de ARENA. Y es necesario que cambie eso. Lo que pasa es que en el FMLN, por ejemplo, la gente se calla más, y cuando sale acaba en ruptura, como sucedió con los renovadores. Pero pasa en todos los partidos.
Miren, lo que falta en los diputados es una mayor dosis de representatividad de la gente que los apoyó, de los sectores involucrados, por eso creo que en el futuro habría que pensar en una reforma para que los diputados sean elegidos de una forma más directa. Y por eso mismo me llamó la atención una candidatura de alcalde, porque pensé que podría tener un mayor acercamiento con las demandas de la gente. Independientemente de los factores por los que no se ganó la alcaldía de Santa Tecla.

¿Cuáles son esos factores?
Uno, el desgaste natural de mi partido. Dos, el arraigo que tiene en algunos sectores de Nueva San Salvador un alcalde como Óscar Ortiz...

Cuando decís “un alcalde como Óscar Ortiz”, ¿a qué te referís?
A que es un alcalde políticamente muy sólido, que tiene un mensaje muy bueno. Pero la mayoría de las cosas que dice son un blof. Es un maestro de la propaganda. Yo sabía que iba a ser un reto difícil.

¿En qué momento pensante que podías ganar?
Cuando empecé. Y desde tres días antes de las elecciones hasta las cuatro de la tarde del día 16.

¿Durante los últimos tres días pensaste que ganabas?
Sí, y el día de la elección.

¿Por qué?
Porque se sentía. Al caminar por la calle, aunque ellos habían hecho un punto de honor ganar en Santa Tecla. Pero a diez para las cuatro de la tarde lanzaron unas varas de cohete y entraron una cantidad de buses. ¡Yo los ví! Y ahí si dije... Pensá que en Santa Tecla son sólo 40 mil votantes. Ahí se han perdido elecciones por 68 votos...
En fin, la política así es, y cuando uno se mete a esto lo sabe y se mete con la mejor intención. Al final, yo no buscaba ganarle a Ortiz, sino ser un buen alcalde. Porque Santa Tecla ha sido utilizada, como muchas alcaldías del FMLN, como base de proselitismo, de activismo político

¿No has estado en Antiguo Cuscatlán?
Cómo no.

¿Y qué te parece?
Es que es no es un fenómeno exclusivo del Frente. Pero te diré una cosa: hay una diferencia de orden práctico. Andá a ver las calles de Antiguo y mirá las de Santa Tecla, y mirá los camiones de basura de uno y de otro lugar, hermano. Ahora, algunos también pintan la alcaldía como una bandera de ARENA, y el trabajo de la alcaldía lo dibujan como un tributo al partido. Eso para mí no es correcto, independientemente de quién lo haga. Estoy a favor de la institucionalidad.

Aquí hay ventanillas de aduana que tienen la foto del Mayor D’Aubuissón a la vista del público.
Yo me siento orgulloso de tener en mi oficina particular una foto del mayor D’Aubuisson, pero no la podría tener, ¡ni siquiera de mi partido!, en un sitio público. Yo tengo sangre arenera, pero jamás me viste a mí, siendo director de la Policía, asistir a un acto del partido o llevar un símbolo de ARENA.

¿No asistías a los actos del partido?
No señor. Porque ciertos puestos públicos demandan que te desprendás, en ese momento, de cualquier atadura de partido.

¿Conociste al mayor D’Aubuissón?
Sí.

Pero debías estar muy pequeño... ¿Cuántos años tenés?
39 casi. Yo lo conocí por medio de mi hermano Roberto, que fue de los fundadores de ARENA, por medio de dos de mis primos hermanos, que fueron fundadores de ARENA... de Ricardo Ávila Moreira, el hermano de mi padre, con cuyo protocolo está asentado el partido, y que fue miembro del primer COENA... En mi casa hubo reuniones, cuando yo tenía 14 años, y llegó el mayor. Seis familiares míos estuvieron entre los primeros 25 areneros. Y me siento orgulloso del trabajo que hizo el mayor para defender a nuestro país del acecho del comunismo, en aquel entonces. Yo conocí al mayor siendo un cipote...

¿Qué recordás de él?
Yo era un cipote, pero recuerdo que eran tiempos difíciles. Recuerdo épocas en las que el mayor se andaba escondiendo.

Dicen que el mayor no se tenía que esconder de nadie.
Había una persecución contra él. Y el día que se constituyó el partido hubo un atentado contra ellos, les tiraron granadas...

Y el gringo Valdivieso cuenta que los estatutos quedaron manchados con su sangre….
Con la sangre de mi tío Ricardo, que es el que llevaba el libro debajo del brazo, y le dieron tres balazos, uno en el pecho, otro en la cara y otro en la mano. Hermano de mi padre. Y el gringo iba con él. La sangre de mi familia está en los estatutos originales de ARENA.

¿Cuándo te incorporaste a ARENA?
Cuando a los 16 años me empiezo a involucrar en las actividades de la juventud de ARENA. Estamos hablando del año 81... Tenía 17 años. Ya te digo que la sangre de mi familia está en los eststutos de ARENA. Y probablemente la del gringo también, porque él también estaba herido.

Dicen que dabas clases de tiro.
¿Cómo? No... Yo di clases de tiro a gente del ejército.

¿Sos buen tirador?
Sí. Estuve en las defensas civiles patrióticas. Era voluntario. Yo la ofensiva del 89 me la pasé en los lugares más difíciles, con un uniforme.

Pegando tiros...
... Lo que pasa es que eso no tiene que ver con lo que hice después.

¿Has matado alguna vez a alguien?
Sí.

¿Cómo se digiere eso?
Yo me siento bien, porque si no lo hubiera hecho no estaría ahora hablando con ustedes.

Dicen que desde chiquito te gustaron las armas.
Desde pequeño. Pero no la violencia.

¿No es un poco contradictorio?
No.

Con que estuviste combatiendo...
Sí. Pero mi combate más grande fue en la Policía. Cuando acuartelaron a las tropas y quedaron todos esos grupos armados en el oriente del país. A mí me tocó combatirlos siendo director de operaciones un periodo y luego como director de la Policía. Y de una manera distinta, porque mi función no era matarlos, sino detenerlos porque estaban fuera de la Ley.

¿Qué se siente al dispararle a alguien?
Bueno, depende, porque debe ser diferente dispararle a alguien a sangre fría que porque te ha disparado primero.

¿Nunca te ha provocado un dilema? ¿Nunca lloraste? Nunca te sentiste mal después de disparar a alguien?
No. Me sentí triste cuando vi el sufrimiento que la gruerra y la delincuencia causaban a personas inocentes.

¿Y qué es peor, la guerra o la delincuencia?
Ambas cosas son terribles. La guerra es inhumana... Pero siento que la delincuencia es aún más salvaje, porque al final una guerra, sus orígentes, pueden ser sustentados en ideales, en principios... pero en la delincuencia ¿qué principio hay?

¿Creés en la reinserción?
Creo en la reinserción, pero en su justa dimensión, y en la medida en que hay aún tiempo suficiente y un impacto psicológico, espiritual, suficientemente grande. Yo he visto personas que con la palabra de Dios han cambiado diametralmente... pero tampoco creo que la ley deba ser tan blanda como para permitir que una persona con un pasado criminal grave, en un par de años, se convierta de la noche a la mañana. Eso sí, todos podemos cambiar, todos tenemos derecho a ello.

Pero estás a favor de la pena de muerte. Y la pena de muerte no da esa oportunidad.
De acuerdo... Pero es que para mí la pena de muerte no sólo es la terminación de un problema, sino en alguna medida un justo castigo. En cualquier caso ese es un tema que no creo que deba siquiera debatirse ya en el país. Decís que soy un partidario de la pena de muerte.... pero ahora no la apoyaría, porque no hay garantías en el sistema judicial para que se aplique correctamente. Por que una cosa es un loco que no sabe lo que hace, pero otra alguien que se ha deleitado con el sufrimiento ajeno.

Como los dos salvadoreños que están presos en Cuba.
No. Por lo menos uno de ellos lo que fue es un tonto útil.

¿Cuál de los dos?
Otto. El otro también, pero creo que era más consciente de lo que estaba haciendo.

¿Y útil para quién?
Para quien quiso crearle un problema a Castro. Y de manera incorrecta, porque jamás, por muy cruel que sea un régimen, creo que sea el terrorismo de ningún tipo una opción válida. Yo soy un creyente total de que hay que apegarse a principios. El fin no justifica los medios. No se puede doblegar la decencia, la moral, la humanidad, por la consecución de ningún fin.

Pero Castro te acusa de haber estado metido en eso.
Está senil, está loco... Me acusa a mí por lo de Posada Carriles, pero yo traté, a través de contactos en España, que el gobierno cubano me diera información. Y yo fui quien abrió el expediente criminal contra Posada Carriles por falsificación de documentos, que es lo que le pude probar.

Sabías que Posada Carriles estaba aquí.
No. Yo sabía que entraba y salía del país con nombres diversos. Nada más.

¿Sabías de personas que lo apoyaban aquí?
No. Supongo que las habría, pero no lo sé. Y como dijo el presidente, nunca hubo apoyo institucional.

Tampoco se investigó nunca quiénes lo apoyaron aquí.
Hubo investigaciones judiciales que lo vincularon con un grupo criminal en El Salvador. Y ese grupo, que se dedicaba al tráfico de drogas... tuvo tal vez contactos con la gente que está en Cuba.

Pero eso es apoyo logístico, a cambio de dinero. Y tuvo que haber apoyo cn motivos ideológicos.
Tuvo que haberla, claro, pero es que nunca se logró descubrir eso... sólo lo del grupo ilegal, porque el que les conseguía los documentos falsos era el mismo.

Tú a él nunca lo conociste...
No. Nunca lo conocí. Lo ví, una vez... O creo que era él. En Guatemala... pero fue mucho antes de que se hablara de él aquí. No se equivoquen: a don Mario Acosta, a don Hugo Barrera y a mí nos acusaron por los cargos que ocupábamos. Nada más. Además, yo si lo hubiera apoyado, lo diría. No me gusta el régimen cubano, pero no acepto un acto terrorista ni siquiera contra un régimen represivo como ese.

¿Apoyaste la invasión de Irak?
La apoyé. Creo que era necesario hacerlo...

Tenés cara de ir a poner un pero.
Sí. Porque creo que ese mal, el de esta guerra, se hubiera evitado dejando al general Schwarzkopff llegar a Bagdad como lo había planeado en la Tormenta del Desierto. Cada cosa tiene un momento, y eso debió terminar en 1991. Se hubiera salvado la vida a miles de kurdos que fueron gasesados después. Pero apoyo lo que ha hecho Bush.

¿Te gusta Mauricio Sandoval como director de la Policía?
Creo que tiene un estilo distinto.... Que ha hecho un buen trabajo...

No te gustaba cuando llegó.
Bueno, mirá, hay cosas... creo que no soy la persona más indicada para hablar, porque parecería que se trata de comparar. Los momentos históricos fueron distintos, las coyunturas, los estilos... totalmente distintos.

Pero no nos contestaste, Rodrigo... ¿Te gusta Sandoval?
(...)

(El silencio se llena de gestos y miradas a la grabadora, entre las carcajadas de toda la mesa. Walter, en medio de las risas y de la inesperada expresividad del entrevistado, no alcanza a sacar la foto de la autocensura de un diputado y ex jefe de Policía. Rodrigo Ávila se está mordiendo la lengua por corrección o prudencia política. Su relación con Mauricio Sandoval fue difícil desde antes del relevo, cuando el ahora precandidato a la presidencia aún dirigía el Organismo de Inteligencia del Estado (OIE) y competía por los favores del Presidente Calderón Sol con el joven y desinhibido director de la nueva PNC. Las cosas, con el tiempo, a juzgar por sus gestos no han mejorado).

Como presidente entonces ya ni te preguntamos, ja, ja, ja.
No… Él como toda persona tiene derecho a optar a la máxima magistratura del país.

Lo que decís es que todos podemos escribir la carta al Niño Dios.
Primero lo que tendrá que hacer es inscribirse al partido y someterse al proceso que se establezca.

¿Creés que tenga posibilidades?
Es muy pronto para saberlo.

Si dependiera de ti, ¿a quién pondrías?
No quisiera…

Hombre, está bien que el presidente de la República no quiera apoyar públicamente a nadie, pero tú, ¿por qué no?
Mirá, hay que respetar… Hay muchas personas por ahí escondidas. Pero una buena opción sería don Roberto Murray Meza.

¿Creés que le van a convencer?
Bueno, es una decisión muy personal de él. Y hay otras personas, como Carlos Quintanilla Schmidt.

¿Y Rodrigo Ávila qué va a hacer?
Me voy a dedicar a mis cosas.

¿Cuáles son tus cosas?
Dar consultorías en materia de seguridad, de mercadeo y ventas… Y pretendo seguir apoyando al partido.

¿Seguís teniendo la empresa de seguridad privada?
Sigo teniendo la empresa de consultoría de seguridad.

¿Ya no tenés guardias privados?
No. Me retiré de la parte de guardias.

(La conversación se interrumpe. Alguien ha reconocido al diputado y lo saluda de lejos, él devuelve el saludo, con un “dios manito”, lo mira unos segundos y después vuelve a la conversación, mirándonos como preguntando en qué estábamos)

¿Te asusta el Frente?
No. El Frente no me asusta. Lo que me asusta a veces es el sentimiento de rencor, de desquite y de ortodoxia en el Frente. No me gusta el populismo, no me gusta la demagogia. Ningún partido es perfecto, ARENA no lo es… pero creo que el Frente mucho menos. Y siento que por las muestras que ha dado el Frente en algunos casos el aparente cambio ha sido únicamente cosmético. Yo soy un creyente de que en el país tiene que existir un espacio para la alternabilidad en el poder, creo que es sano. Pero hoy por hoy creo que el Frente no está preparado para poder gobernar el país sin acabárselo.

O sea que te asusta…
Yo soy un creyente del mercado con función social, no me gustan las cosas que a veces se dan, pero no te podés ir al lado contrario, tratar simplemente por conquistar votos a decir cosas que claro, alegran a la gente. Lo que tus hijos quieren no necesariamente es lo que ellos necesitan. Pero igual ARENA es un partido que tiene que mejorar, y el gobierno tiene que mejorar. Yo siento que en ARENA hemos captado el mensaje.

Algunos se tardaron más que otros en captar el mensaje…
Sí, sí. Pero el país es lo que es por los gobiernos de ARENA, bueno o malo. Nadie es perfecto. Pero lo que está planteando el Frente es una regresión.

¿Y hay algunos de los posibles candidatos del Frente con el que digás con éste sí me voy a dormir tranquilo?
Desgraciadamente los que en algún momento pudieron haber sido personas con una visión distinta, adaptada a la realidad, ya no son del Frente, son Renovadores. Además de los famosos candidatos del Frente no sabés si son o no son.

¿Cómo quién?
Se habla de Mauricio Funes, y yo no sé si Mauricio en realidad sea un candidato del Frente.

¿Te parecería un buen candidato?
A Mauricio yo lo respeto, pero siento que en algún momento… yo lo respeto, y él conmigo ha sido muy buena persona.

¿Te parece un buen periodista?
A mí me parece un buen periodista. Pero creo que en algún momento determinado…, yo se lo comenté por una crítica que hizo con respecto al 15 de septiembre, creo que se le pasó la mano. Creo que en algunos momentos tuvo un poco de sesgo, que no debe tener un buen periodista a menos que lo diga en un editorial y se haga cargo de ese sesgo. Me parece un buen periodista, pero no sé si sería un buen presidente, y no sé si el Frente aceptaría a un Mauricio Funes.

¿Y Rodrigo Ávila no tiene ambiciones de ese tipo?
Mi ambición todo el tiempo ha sido servir, poder estar haciendo algo concreto. Nunca he tenido esa ambición pero tampoco nadie me lo ha ofrecido.

Pero en algún momento tu popularidad era muy grande, no me digás que no soñaste con esos cargos…
Mirá, yo no lo descarto ni dejo de soñar que algún día… ni dejo de pensar que si se me presenta la oportunidad por supuesto que la evaluaría, claro que sí. ¡Claro que sí! Ya hice un intento, Abraham Lincoln hizo siete. Y fue el mejor presidente de los Estados Unidos (Nosotros reímos. Él no). Pero creo que para ser candidato a la presidencia primero hay que tener los pies sobre la tierra. Segundo, saber de manera inequívoca qué quiere la gente y sobre todo qué es lo que la gente necesita. Tres, ser persona concertadora y cuatro tener el apoyo total y absoluto del partido y sus bases. Ah, y tener la capacidad, la creatividad, la apertura, la humanidad, la inteligencia, el don de gente y sobre todo la honestidad para poder ser el máximo funcionario del país.

¿Y cuáles de todas esas te hacen falta?
Quizá una de las cosas… ah, y la experiencia. Yo me considero una persona capaz, una persona de principios, una persona honesta. No soy perfecto, tanto así que soy lo honesto para admitirlo. Y he sido una persona íntegra. Toda la vida le he pedido a Dios que me ayude a hacer las cosas de la mejor manera. Nunca se me ha ocurrido, pero si me lo ofrecen estoy dispuesto a considerarlo claro que sí, aunque para algunos estoy muy joven.

El presidente es joven…
Cuando yo fui director en funciones de la Policía Nacional tenía 29 años, pero ese es otro tema. En ARENA hay de dónde escoger.

Decís que podés aceptar tus errores…
No, pero es que no le des tantas…

¿De qué te arrepentís?
Yo no me arrepiento de nada. Bueno, habrá algunas cosas, pero así sustancial nunca he hecho algo de lo que me haya arrepentido. Hay cosas de las que he aprendido con el convencimiento de corregirlas. Me podré haber arrepentido de tomar una decisión profesional o de empresas que no debí de haber tomado, o en la Asamblea de haber apoyado algún decreto que no debí apoyar. Pero sustancial, importante, no me arrepiento de nada, aunque no todo lo que he hecho ha sido atinado.

¿Te arrepentís de no haber estado en la plenaria en la que se votó por el desafuero de Francisco Merino?
No, adelantaron la plenaria y yo estaba en el aeropuerto, me vine para poder estar pero ya no pude, pero mantuve mi posición.

¿Crees que la adelantaron para que no estuvieras?
No lo sé. Yo me enteré porque un amigo me mandó un email, y agarré avión antes de tiempo. Estuve aquí el jueves.

¿En ARENA alguna vez te han metido zancadilla?
Como partido no. Por supuesto, uno no es monedita de oro. Algunas personas quizás, en algún momento determinado, no estaban de acuerdo con mi manera de ver las cosas. Pero te digo algo, mi pasión como arenero es consecuente con la manera de ver las cosas por lo menos con el 98 por ciento de los areneros.

¿Creés que D´Aubuisson estaría orgulloso de ti?
Yo creo que el Mayor se sentiría satisfecho con lo que yo he hecho como arenero, porque he sido consecuente con los principios ideológicos que él nos legó, y segundo el mayor era un hombre que le gustaba asumir decisiones con responsabilidad pero le gustaba trabajar en equipo. Era un hombre que escuchó, pero decidido. Él se sentiría satisfecho, quizá hasta orgulloso de mí, porque en el fondo yo escucho. Hay que escuchar a la gente, y traducir eso en lo que la gente necesita y saber comunicarlo. Y esa es una de las cosas de este gobierno, ha hecho buenas cosas por la gente, pero la gente no lo ha captado. Hay un problema de traducción.

Pero hablabas de que D’Aubuisson escuchaba, y a este gobierno se le acusa de no saber escuchar…
Yo creo que los mensajes son clarísimos. Es sano que se diga que tenemos que recapitular y que tenemos que cambiar el rumbo, escuchar más y ser más consecuentes con los mensajes que envía la gente…

¿Y eso no podría convertirse en populismo?
No, por eso te digo, el populismo es decirle a la gente que le vas a dar lo que quiere. La función de un gobierno es escuchar lo que quiere y darle lo que necesita. Si no es como decirle a la gente que habría vacaciones 5 días a la semana y se trabajarían solo dos.

Pues habría mucha gente contenta, así si podés llegar a presidente… (más risas, sólo nuestras otra vez. Rodrigo Ávila permanece serio, y retoma la conversación como disculpando un mal chiste).
Sí, ese es el problema. Pero el pueblo está madurando políticamente. Ya se está dando cuenta de que lo que tiene que exigir y pedir es más complicado, no sólo vacaciones y pan y circo y prebendas para todo el mundo, no. Hay que actuar con responsabilidad. Yo creo que en ARENA sin salirnos de los lineamientos en la conducción del país tenemos que acercarnos más a la gente, tenemos que abrir para que en El Salvador existan más oportunidades para todos, esa es la misión que tenemos. Me parece excelente que José Antonio Salaverría haya ido a visitar a todos los partidos, me parece un acto de caballerosidad y sensatez.

Pero a ti mismo, en tu partido, te han echado pleito por cosas tan sencillas como darle la mano a Héctor Silva en un día de elecciones y que hayan salido en la foto.
Sí, pero esa no es una posición del partido. Esa es una posición muy inmadura de un miembro del partido.

¿De quién?
Él sabe, cuando lo lea lo va a saber. Uno tiene que respetar. Pero te digo, es inmadurez.

El presidente tampoco se ha caracterizado por gestos como el que mencionás de Salaverría…
Bueno, cada quien tiene estilos diferentes, pero el presidente del partido es de un instituto político, el presidente es Presidente de la República. El presidente tiene un año de oportunidad para corregir en el camino, con humildad.

¿Te gustaría estar en la Asamblea que asume esta semana?
Me encantaría, pero uno tiene que asumir las consecuencias de sus decisiones. Yo me estoy quedando fuera momentáneamente nada más.

Hay otra gente que piensa que te sacaron de esta Asamblea…
Bueno, yo pregunto. ¿Por qué piensan eso? No fue así. La decisión fue mía. A mí me dieron la opción de seguir en la Asamblea y la decisión de correr por la Alcaldía fue mía, porque pensé que ahí podía hacer más por el país.

Pero escogiste la más difícil
No todo en la vida es lo más fácil. Si algunos no querían que estuviera en la Asamblea porque fui consecuente, mejor para mí, porque yo siempre he sido consecuente con lo que hago, por eso a cuatro días de que finalice el periodo sigo metido de lleno en mi trabajo legislativo. Yo tengo la frente en alto porque he hecho siempre las cosas lo mejor que he podido. (La focaccia ha desaparecido y nadie pide café aún. Rodrigo pide una Coca Cola y la bebe a sorbos cortos, como un adolescente) Lo he hecho todo siempre con una dosis de honestidad y honradez.

¿Cómo y cuándo vas a regresar a la palestra pública?
Cuando se den las oportunidades. Pero yo nunca aspiré a nada por intereses de comodidad personal o de ego.

Pero esto te encanta…
Claro que sí, me encanta…

Y te encantó que te aplaudieran en la toma de posesión de Flores (Increíble, ni con el recuerdo se le dibuja media sonrisa de satisfacción. Esto sólo lo habíamos visto en las películas de policías, en las que un tipo solitario no sonríe ni a su perro).
Yo andaba buscando un lugar y cuando me iba a sentar una señora me dijo “Ay, está ocupada”, y entonces me fui para abajo y comencé a escuchar los aplausos y dije, algo pasa aquí. Pero yo no sabía que era conmigo. Ese aplauso fue un gran regalo, pero no porque considerara que fue un reconocimiento inmerecido, porque yo sólo hice mi trabajo. Hice en la Policía lo que estaba obligado a hacer, y no podés exigir reconocimiento por eso. Para mí fue un regalo porque me di cuenta que todo el desvelo, el sacrificio que le hice hacer a mi familia, valieron la pena.

Tampoco habrá sido un sacrificio muy grande, si te encantaba tu trabajo. No cualquiera sale en la noche con la novia a manejar con lentes de visión nocturna y sin luces sólo por el placer de hacerlo.
Lo que pasa es que sólo se acuerdan de eso. A mí me tocó organizar la policía. Diseñar y organizar una estructura casi de cero. El trabajo político como Director de la Policía, que no partidista, porque iba a los foros, a las entrevistas, que es parte del trabajo rendir cuentas constantemente y dar la cara. Se recuerda más la parte operativa.

¿No será que gozaste más eso que tu vida como diputado?
Recordá que era una Policía incipiente, formada por personas que provenían de bandos antagónicos durante el conflicto, y había que formar un cuerpo institucional.

¿No tenías miedo en las primeras reuniones que alguien de los presentes te pegara un tiro?
Yo traté de ser franco todo el tiempo y al final las cosas cayeron por su propio peso. Sí era un trabajo que me encantaba. Me gusta el trabajo de la Asamblea Legislativa, porque siento satisfacción en hacer cosas que son positivas. Pero claro, me encantaba aquel trabajo, me encantaba. Es más, en mi época, cuando íbamos a hacer cosas lejos de buscar la connotación yo me enfocaba en hacer el trabajo, no en buscar la foto.

Pero salías en la foto
Pero no en todas.

Casi.
No, no. Es que yo tenía una buena relación con los medios, pero también con la ONU, con el IDHUCA, con la Procuraduría de Derechos Humanos. Creo que cumplí con una cuota de servicio que me sentí obligado a dar porque se me presentó la oportunidad. Y no en términos de desarrollo personal, sino de contribuir.

¿Y desde dónde vas a contribuir ahora?
Tengo un par de ofertas que no se las puedo decir ahora, no con el gobierno.

¿Con la oposición?
No, tampoco. Fuera de El Salvador.

¿Relacionado con seguridad?
Con seguridad, policía, paz mundial…

¿Vas a recuperar las piezas del Museo de Bagdad? Digo, si recuperaste el Picasso… (Carcajadas nuestras, reflexión del diputado)
Ese Picasso… Era de María Victoria, de María Victoria… de Escobar Gaviria. La esposa de Pablo. Yo soy un ciudadano como cualquier otro, pero he tenido oportunidades que otros no han tenido para servirle al país.

Pero cuando hablás de paz mundial parecería que la presidencia te queda chica.
No, no.

¿O es una declaración como la que haría Miss Mundo, sobre la paz universal?
No, uno debe predicar con el ejemplo, y más importante es considerar, sobre todo en política, que los cargos y la autoridad jamás son de uno. Simplemente uno administra el poder y la autoridad que Dios ha permitido que la gente le dé a uno.

Mencionás mucho a Dios. ¿Sos muy cristiano?
Yo quisiera ser más cristiano de lo que soy, pero creo en Dios y gracias a él he logrado salir adelante. No soy un gran modelo de cristiano, que conste.

¿Cuál de los mandamientos te cuesta más?
Yo tengo una concepción cristiana distinta a los demás. Para mí el concepto de castigo o retribución es negativo. Porque el mayor placer en hacer las cosas bien es hacerlas bien. Ni para salvarte o ir al infierno. Para mí es negativo, porque sino lo que hacés es algo condicionado.

¿Pero creés en el cielo y en el infierno?
No pienso en esas cosas. Me tienen sin cuidado. Lo que creo es en Dios y en hacer las cosas bien.

¿Y si te murieras ahorita adónde irías?
Fijate que…

No es que te lo estemos deseando, que conste…
Yo creo que está en las manos del Señor ponerme donde él quiera. Pero siempre he tratado de ser una buena persona. No te digo que lo he sido, sólo que he tratado. (Enciende un cigarro y lo mira fijamente) Yo, cuando quiero dejar de fumar, por ejemplo, lo que hago es prometerle a Dios que voy a dejar de fumar y no fumo. Pero no pensando que Dios me va a castigar si incumplo.

¿Y qué te hace volver a fumar?
Bueno…

¿Y le pedís perdón?
Es que al final es por mí, es por mis hijas.

Pero a ver, con tu experiencia siempre rodeado de hechos de violencia, en cualquier momento te pudieron haber pegado un tiro. ¿Nunca te dio miedo?
Por ratos sí, pero a mí en el 94 me tirotearon un par de veces pues. Pero mi deseo de servir y mi pasión por el trabajo superaba es por mucho.

¿Es cierto que te fuiste a meter en la toma del Sheraton para la ofensiva?
Estuve cerca, cerca.

Ahí pudiste haber quedado…
Sí, pero igual te podés quedar si un bus de la 101 te pasa atropellando.

Las probabilidades, Rodrigo, son menores.
Sí, no te digo que no.

¿No será que la adrenalina se te ha vuelto una droga?
Desde pequeño siempre me gustaron cosas así, escalar, pilotear ultraligeros, andar en paracaídas, el buceo…

Todo un hombre de riesgos.
Sí, pero te voy a decir que en la Policía el mayor riesgo no fue físico, sino jurídico. Porque además yo no estaba todo el tiempo en eso, en el día a veces sí, pero en la noche a veces me ponía a parar carros para decirles mire no tome, maneje bien, etcétera.

¿Por qué crees que hay tanta violencia en El Salvador?
Es un problema de sobrepoblación. Y si la sobrepoblación no va equiparada a un desarrollo económico y cultural extremadamente alto hay problemas. Si vos agarrás 20 ratas y las metés en un espacio pequeño tú ves la violencia.

Lo que se hace en las cárceles…
Sí, pero hay una gran cantidad de factores. El hecho de que estés rodeado de hechos de violencia no te convierte en alguien inhumano, al contrario, te puede despertar los sentimientos más humanos. A mí hubo casos que me impactaron tremendamente, como asesinatos de familias. Pero eso lejos de desmotivarme me hacía empeñarme más en mi trabajo. Yo encontré el país con 96 secuestros, y en el año 97 sólo hubo 3 y fueron resueltos. Y en la primera mitad del 98, antes de la vigencia del Código Procesal Penal, no hubo ni uno. ¡Ni uno!

¿Y qué pasó luego?
Salieron libres todos por megamillas, por beneficios de la nueva normativa, salieron libres todos los miembros y capos de banda locales, y formaron sus bandas. Y por eso desbordó el secuestro en el año 2000. No era nuevos secuestradores, ninguno. Todos habían estado presos.

O sea que los secuestros no fue un problema que heredó Sandoval.
Fue un problema que se exacerbó en el año 2000 por la permisividad de la ley. Por eso mi compromiso en la Asamblea de trabajar por esas reformas a los Códigos Penal y Procesal Penal y por tratar de que se apruebe la intervención telefónica legalmente.

Porque de todos modos se hace…
Lo importante…

(Rodrigo ha eludido responder a nuestros quites sobre este tema desde el comienzo de la charla. No quiere regalar titulares ni tener que dar explicaciones. Apurando los cafés y él su cigarrillo, tras casi dos horas de conversación, no es cosa de andarse ya con rodeos).

¿Me lo respondés o no?
No. Lo importante es normarlo para que sirva como un instrumento que funcione jurídicamente, pero en fin…

De los policías de las películas, ¿Cuál es tu ideal?
¿Viste L.A. Confidencial? Que sale el que ganó el Oscar, ¿cómo se llama?

Russell Crowe.
Ese para mí es un policía motivado por los principios y los valores en el cumplimiento del deber. Y Sérpico. Sérpico era un buen policía, y se daba verga, cuando tenía que darse verga con los maleantes.

Acabó mal…
Sí, por ser honesto.

Llega más café y la plática se interrumpe con un “Bueno, pues eso es”. La grabadora se apaga, y entonces Rodrigo Ávila comienza a hablar, con un “esto no lo vayan a contar”, y el que cuenta es él. Cuenta sus experiencias como policía, con desenfado y sin censura. Eso, claro, con la grabadora apagada. Que no se volverá a encender. La conversación “on the record” ha terminado. Y de aquí en adelante nosotros sólo escuchamos. Por dos horas más. Sérpico, según parece, se le queda corto.

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