De la guerra a la paz

 

Entrevista a Salvador Sánchez Cerén
"Si lo que él planteó en sus homilías se hubiera comprendido y asimilado, el país no hubiera entrado en esa etapa de la guerra"
Por Alicia Miranda

Finales de los 70´s. Entre las organizaciones populares que surgieron en el contexto de la crisis social que vivía El Salvador, surgió las Fuerzas Populares de Liberación (FPL).

Consecutivamente, las FPL formó parte del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Las FPL tuvieron una estrecha relación con los sectores campesinos organizados en el Bloque Popular Revolucionario (BPR) y, posteriormente, con la Federación de Trabajadores del Campo (FTC). Es en este contexto que Monseñor Romero establece comunicación con las organizaciones populares, entre ellas las FPL.

Salvador Sánchez Cerén, líder histórico de las FPL y posteriormente del FMLN, reflexiona sobre el papel que jugó Monseñor Romero en dicho contexto.

El Faro: ¿En qué se basó de la relación que tuvo Monseñor Romero con las organizaciones populares que posteriormente formaron el FMLN?

La relación con Monseñor Romero de las organizaciones que conformaron el FMLN están muy vinculados a la relación que él tuvo con las organizaciones campesinas.

La relación con Monseñor Romero de las organizaciones que conformaron el FMLN están muy vinculados a la relación que él tuvo con las organizaciones campesinas. Nosotros (FPL) tuvimos una estrecha relación con las organizaciones campesinas. En esos tiempos la reivindicación del movimiento campesino era, fundamentalmente, alrededor de la tierra. Alrededor del salario. Alrededor de por lo menos tener tortillas y frijoles. Estas demandas hicieron que el movimiento fuera muy fuerte y grande. En la medida en que sus demandas no eran tomadas en cuenta entonces obligaban a que los campesinos se trasladaran a hacer movilizaciones en la ciudad y en la capital. Esto llevó a un nivel de represión tal, de que fue allí donde comenzó la relación de los campesinos con Monseñor Romero.

Los campesinos buscaban a Monseñor para informarle de toda la represión. Por ello es que en las homilías de Monseñor hay un llamado muy fuerte a la necesidad de la organización de aquellas personas que no tienen nada, el llamado también a la necesidad de suspender la represión y a la justicia (..... quiebra la voz). O sea Monseñor hablaba con la verdad porque él conocía la situación en que estaban los campesinos.

Ya en los años cuando se conforma el ( hace pausa); quizá nosotros como FPL tuvimos una comunicación a través de cartas. Hubo una primera etapa en la que las organizaciones que formaron al FLMN comenzamos ha actuar en la modalidad de Comandos Urbanos.

En ese caso, en qué consistía la comunicación con Monseñor.

Nosotros tratábamos, a través de estas comunicaciones, no convencerlo pero si de que comprendiera un poco porque nos habíamos visto obligados a usar la violencia y la lucha armada.

Fue una comunicación desde nosotros como organización. Es decir, dada que había que financiar la guerra hacíamos operaciones de secuestro de personas muy importantes, fundamentalmente para buscar recursos para financiar la guerra o a veces para pedir la libertad de presos políticos. Monseñor Romero cuestionaba mucho esa actividades de los Comandos Urbanos. Un poco nos comparaba con el mismo terror que hacía en el momento.

¿En algún momento tomaron en cuenta lo que él les decía?

Nosotros lo que hacíamos era enviar cartas, dirigidas a él, en donde le explicábamos cuales eran nuestras razones de lucha. Una lucha en la que, a nuestro juicio, se habían cerrado todos los espacios democráticos y que no nos había quedado otro camino que asumir la lucha armada Pero, él condenaba ese tipo de violencia también. Nosotros tratábamos, a través de estas comunicaciones, no convencerlo pero si, un poco, que comprendiera porque nos habíamos visto obligados a usar la violencia y la lucha armada. Otras cartas que les mandábamos eran para explicarle acciones que se nos atribuían y que nosotros no las hacíamos. Le explicábamos que nosotros no teníamos nada que ver con este tipo de acciones como por ejemplo varias masacres.

¿Cambia la visión del FMLN con muerte de Monseñor Romero?

Monseñor Romero cuestionaba mucho esa actividades de los Comandos Urbanos. Un poco nos comparaba con el mismo terror que hacía en el momento.

La muerte dejó sin voz a la mayoría de los sectores más pobres. Yo creo que todos los sectores, la gente se avocaba a Monseñor porque no había otra persona que los escucharan. Él con su denuncia se volvió la voz de esa mayoría de gente. Al desaparecer lo que sucede es que la gente pierde ese espacio y la gente se llenó de desesperanza. Eso hizo de que los niveles de violencia y de enfrentamiento en el país se profundizaran porque si él no hubiera muerto, si su palabra hubiera sino escuchada pues el país hubiera tenido otra salida. La salida, quizá, no de la guerra sino la salida de buscar un cambio democrático profundo a través de las vías democráticas que tiene el sistema pero como se cerró ese espacio, se calló su voz y se callaron todos esos espacios que buscaban una solución de todos esos problemas de la gente del campo pues, el proceso de guerra se profundizó.

¿Por qué?

Después de su muerte se poralizó más la sociedad y no quedó más camino que formar otro ejercito y se iniciaron esos 12 años de guerra revolucionaria y un enfrentamiento armado más profundo en el país.

La posición de Monseñor Romero fue pareja al denunciar todo tipo de violencia, tanto de un lado (militares) como del otro (comandos urbanos). ¿Después de más de diez años, qué valoración hace de esa posición?

Y quizás, si nosotros como FMLN hubiéramos dejado de hacer acciones que en alguna medida afectaban a la población, que él señalaba muy fuertemente, quizá los resultados hubieran sido otros.

Yo creo que la vida de Monseñor Romero y sus homilías han demostrado que él hizo uso de la verdad y de que por la verdad murió. Yo creo que para todo salvadoreño una de las enseñanzas es que siempre debemos estar apegados a la verdad. Duela o golpee.

Yo creo que si lo que él planteó en sus homilías se hubiera comprendido y asimilado, el país no hubiera entrado en esa etapa de la guerra. Si el gobierno hubiera hecho esfuerzo en tener una mejor relación con la población, con el pueblo, y no usar los mecanismos represivos quizá no se hubiera llegado a la guerra que después se desató. Y quizás, si nosotros como FMLN hubiéramos dejado de hacer acciones que en alguna medida afectaban a la población, que él señalaba muy fuertemente, quizá los resultados hubieran sido otros.

Yo creo que la enseñanza de Monseñor Romero, a través de su vida, su ejemplo, su sabiduría y su palabra se hubieran tomado en cuanta en aquel momento yo creo que se hubiera evitado toda esa etapa dura de los doce años de guerra. El pensamiento y doctrina de Monseñor tiene actualidad porque mientras se le esconda la verdad a la gente, mientras no se le diga la verdad a la gente también se ira construyendo una falsa democracia que a la larga pueda también desatar otro ciclo de violencia, quizá más fuerte de lo que se vivió en los años setenta.

El informe de la Comisión de la Verdad menciona quienes fueron los actores intelectuales del asesinato de Monseñor Romero. Con todo, nunca se logró resolver el caso. ¿Qué apreciación hace de este caso?

Yo creo que en el proceso de paz, una de las partes que está más inconsistentes es la parte del proceso de reconciliación. Es decir, no estamos en una sociedad que se ha reconciliado. Eso tiene que ver con que hay cientos y cientos de personas desaparecidas que no se sabe dónde están. Esto no es un factor de unificación. Todavía hay muchas heridas en la sociedad salvadoreña. Esto tiene que ver con el diseño del concepto de la Comisión de la Verdad y eso fue descubrir la verdad. Falta otro componente que es el de la verdad, la justicia. Creo que es uno de los saldos negativos que tiene el proceso de Paz. Es necesario esclarecer la verdad y en esa medida la Comisión de la Verdad esclareció aquellos hechos que habían conmovido al país; pero hay miles de asesinatos que no han sido esclarecidos.

En el Informe de la Comisión de la verdad está claro quienes lo asesinaron, pero falta otro componente, que es el componente de la justicia. Este mismo caso, lo hemos visto con el asesinato de los padres jesuitas. Cuando se comienza a pedir justicia se comienzan a levantar voces que dice que se va a poner en problema el proceso democrático. Yo creo mientras exista la necesidad de que la sociedad salvadoreña requiera reconciliación no tiene validez argumentar que se va a poner en peligro el proceso democrático y la Paz. Tal como lo decía el acuerdo de Paz tenía que haber reconciliación y muy difícilmente hay reconciliación si aquellos que cometieron grande daños a la sociedad no son sometidos a la justicia. Creo que va a llegar en su momento.

¿Cuándo?

Yo creo que este es el momento; pero pesa más el otro pensamiento. Creo que con el tiempo aquellos que pensamos que se tiene que hacer justicia pues esta se va imponer. Muy difícilmente puede hablarse de democracia si estas cosas quedan impunes y la impunidad no va con la democracia. Lo que va con la democracia es la verdad y la justicia.

Monseñor Romero

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