De la guerra a la paz

 
Entrevista con José María Tojeira, S.J.
"Cristiani encubrió a los hechores del crimen"
Por Christian Guevara

José María Tojeira era un sacerdote muy cercano a los padres jesuitas asesinados en noviembre de 1991. 12 años después, el actual rector de la Universidad Centroamericana UCA y antiguo provincial de la Compañía de Jesús, está seguro de que los autores intelectuales del crimen todavía no están juzgados. Tojeira asegura que el entonces presidente Alfredo Cristiani ayudó a los militares encubriéndolos.

EL FARO.-¿Cuál fue su primera sospecha de los responsables de los asesinatos?

José María Tojeira.- Yo estaba convencido de que era la Fuerza Armada, que no había otra opción. Incluso, recuerdo que ese mismo día, unos compañeros de Nicaragua sacaron una condena acusando a los Escuadrones de la Muerte, porque ellos, desde lejos, no podían concebir cómo el ejército los podía haber matado. Entonces yo les llamé inmediatamente y les dije: cambien ese tipo de declaraciones. No digan Escuadrones de la Muerte, digan Ejército.

 
"Ellacuría era de izquierda pero ciertamente no era del FMLN".
 

Yo estaba convencido de eso por una razón muy sencilla: Y es que yo vivía casi al lado de donde los mataron y había un patrullaje muy intenso, muy fuerte, en torno a la UCA. Al mismo tiempo, al estar durmiendo a cincuenta metros de donde los mataron, yo oí tiros y los disparos duraron aproximadamente media hora y yo creí que era un enfrentamiento en la calle. Oí varias explosiones fuertes, después en el juicio me enteré que fueron tres granadas y un cohete antitanque, aparte de distintos calibres de armas, incluso se había utilizado una ametralladora M-60, fusiles M-16 y AK-47. Evidentemente, si uno ve mucho patrullaje del ejército en la noche, pasando continuamente por la zona y si esa zona es estratégica, a menos de 100 metros en línea recta de la Colonia Arce (residencia de las familias de los militares de alto rango), un punto que ellos querían tener especialmente vigilado, además a quinientos metros en línea recta del Estado Mayor, entonces, si había un patrullaje intenso dentro de una zona estratégica, el único que podía quedarse ahí adentro disparando media hora era el ejército.

Si hubieran sido disparos secos al estilo de una ejecución sumaria, yo podría pensar que pudo ser un grupo incontrolado. Pero media hora de disparos de artillería pesada, donde hasta se dispara con un cohete antitanque contra un edificio... Había vainillas por todas partes, incluso la vainilla grande del cohete antitanque. Entraron el edificio (del Centro Pastoral Monseñor Romero), tuvieron tiempo para quemar, para disparar contra los libros, contra los cuadros, contra todo. La primera inspección visual confirmaba que era el ejército y que no sólo era a un nivel alto de un coronel que hubiera dado la orden, sino a un nivel institucional, con gente con la suficiente fuerza para controlar al Estado Mayor y que el propio ejército no se atreviera a juzgarlos.

¿Nunca sospechó del FMLN?

No, es que era imposible. Es decir, vistos los hechos era imposible porque la guerrilla no podía estar media hora disparando ahí, rodeados de soldados. Además era curioso que todos los soldados decían: "No sabemos qué pasó". También, en el mismo momento el gobierno acusó al FMLN de lo que pasó y, como se hizo sin ningún tipo de investigación previa, nos confirmó que era el ejército.

Casi mes y medio después se identificó a los asesinos, pero ustedes nunca se quedaron satisfechos con la investigación, aseguraron que fue una acción institucional, que faltaban otros autores intelectuales, ¿qué los hacía mantenerse en esa posición?

 
"La primera inspección visual confirmaba que era el ejército y que no sólo era a un nivel alto de un coronel que hubiera dado la orden, sino a un nivel institucional".
 

Era evidente que no podía sólo haber sido Benavides (Coronel Alfredo Benavides, enjuiciado como el culpable de haber dado la orden de asesinar a los jesuitas). Había una gran cantidad de testimonios contradictorios, como, por ejemplo, había un puesto de soldados en la Torre Democracia (ahora Torre Cuscatlán) y que no habían oído nada en toda la noche. Eso evidentemente era mentira, porque está demasiado cerca. Una cuestión muy curiosa en el juicio fue que, entre más cerca estuvieron los soldados del sitio, con más insistencia decían que no había oído nada. Sin embargo, quienes estaban en el Estado Mayor dijeron que habían oído un tiroteo intenso e incluso unas explosiones provenientes de las cercanías de la UCA. Esa contradicción da un poco de risa. Evidentemente, había gente tratando de encubrir, no sólo a Benavides sino a otros responsables. Para nosotros era obvio que ningún coronel podía dar solo esa orden de matar en una zona que estaba patrullada por ser tan estratégica, donde estaba la Escuela Militar, el Estado Mayor, el edificio de la Inteligencia Militar, la casa de los parientes de Cristiani (el ex presidente Alfredo Cristiani) relativamente cerca, la colonia de los parientes de todos los coroneles del ejército. Teóricamente podía darla, pero lo hubieran descubierto inmediatamente. Porque no era una orden del ejército. Además, si los mismos generales que lo mandaban, Montano, Zepeda y Ponce, seguían insistiendo en que fue el FMLN. Eso nos hacía sospechar de esas personas.

Lo estaban encubriendo. ¿Por qué lo estaban encubriendo? Sólo podía haber dos razones: uno es porque era muy amigo y no lo quieren incriminar; otro, porque también ellos están incriminados. Cualquiera de las dos razones los hace culpables, porque ocultar a un asesino evidentemente es un delito. Entonces, de cualquier manera, nosotros sabíamos que en el Estado Mayor había gente ocultando los hechos y ocultándolos porque participó de una u otra manera

¿Usted cree que otros miembros del Alto Mando, como los que acaba de mencionar, tuvieron que ver con la planeación del operativo?

Yo creo que el operativo no fue bien planeado, tuvo que ver la desesperación del momento y el odio que le tenían a los jesuitas. No fue una planeación sistemática y dejó muchos cabos sueltos. Evidentemente, fue una orden proveniente del Estado Mayor.

¿Tienen indicios de una participación política en los asesinatos?

Eso no lo hemos podido establecer. Hay algunas circunstancias que son irrelevantes desde el punto de vista judicial. Son irrelevantes como pruebas, pero debieron investigarse.

¿Y de dónde surgen los señalamientos contra Cristiani?

 
"Cristiani encubrió a los hechores del crimen, incluso él ascendió a Generales de División y les dio condecoraciones".
 

Nosotros lo hemos acusado a él también. Lo que hay sobre Cristiani son indicios de que él fue avisado de que se iba asesinar a los jesuitas. Fue advertido directa o indirectamente, pero cualquiera de las dos formas lo convierte en cómplice. Esos indicios consisten en unas declaraciones de un coronel que estuvo en la reunión de altos mandos del ejército el día 15 (de noviembre de 1989, el día del operativo) que afirma que el Viceministro de Defensa dijo que había una orden general de matar a todos los cabecillas, colaboradores de la guerrilla y que esa orden iba ser consultada con el Presidente Cristiani y que si había contraorden les iba a ser advertido. Pues evidentemente es un buen indicio, pero nunca el sistema judicial se atrevió a investigarlo.

¿Qué otros elementos tienen?

Él dio más que suficientes pruebas de encubrimiento. Cristiani encubrió a los hechores del crimen, incluso él ascendió a Generales de División y les dio condecoraciones a (José Emilio) Ponce y a (Juan Orlando) Zepeda, después de las investigaciones de la Comisión de la Verdad. Los condecoró personalmente, es encubrimiento porque les trató de dar dignidad después de haberla perdido con las investigaciones de la Comisión de la Verdad.

Pero judicialmente ellos no han sido culpables de nada...

Judicialmente no, pero con la Comisión de la Verdad se comprometieron a tomar medidas como la dada de baja contra aquellos militares que fueran señalados como violadores de los derechos humanos y nunca cumplió con ese punto de los Acuerdos de Paz. Me pregunto por qué les hacía favores. Esa es la pregunta que nunca ha contestado Cristiani.

¿Cuál era el objetivo de matar a sus compañeros? ¿Había una o varias personas en especial?

Primero hay que preguntarse qué objetivo tenía la Fuerza Armada porque todo era bastante absurdo. Hay que pensar no a partir de los resultados del asesinato, sino que a partir de las circunstancias en las que se movía y, segundo, hay que ver que el ejército no funcionaba con inteligencia sino con brutalidad, tal vez un poquitín de inteligencia cuando la brutalidad daba frutos contrarios. Pero en una situación en la que estaban muy desesperados, en las que pensaban que eran "ellos o nosotros" en palabras casi textuales, entonces, en la medida en que ellos pensaran así, querían dar un golpe muy fuerte a todo sector pensante que de una o otra manera ayudaba a la guerrilla.

El objetivo fue silenciar la oposición crítica, no sólo al gobierno sino que, especialmente, a la lucha que el ejército llevaba contra la guerrilla. Esa fue una decisión tomada en una situación de desesperación porque hay que recordar que la guerrilla tenía tomada un tercio de la capital. Todos los militares recuerdan la angustia y la desesperación que había porque podían perder la guerra de ese momento.

La principal tesis es que el objetivo era asesinar a Ignacio Ellacuría y no dejar testigos...

Es que esa es, por lo que pudimos saber, la decisión que se tomó, según las declaraciones de los militares.

No cree que también se tuvo la intención de matar a otros de sus compañeros

No, Jon Sobrino no tanto, porque él es un teólogo y sus escritos apenas tenían impacto en lo que era la dinámica de la guerra. Estos temían más a lo que es el análisis político y los que hacían análisis político eran Ellacuría, Ignacio Martín Baró y Segundo Montes.

¿Ellacuría estaba inclinado hacia la izquierda?

Evidentemente en un análisis político simple, aquí está la izquierda y en otro lado la derecha, Ellacuría era de izquierda pero ciertamente no era del FMLN. Desde el 82, cuando yo ya tuve una relación cercana con él, promulgaba por una solución negociada al conflicto y que era imperioso trabajar por esa paz negociada. Era por una razón muy sencilla: la derecha no podía gobernar sola porque iba ser un baño de sangre y la continuación de la pobreza impresionante en el país; también que la izquierda no podía gobernar sola, porque en el caso de que ganara la guerra, Estados Unidos le pondría una contra y eso generaría más pobreza y una perpetuación de la guerra, además que no confiaba en que la izquierda tuviera el suficiente potencial nacional técnico para gobernar el país. Así era de sencillo: no saben gobernar. Eso lo decía en el 82 y lo mantuvo hasta su muerte como su teoría. No era, entonces, un hombre del FMLN pero era un hombre de izquierdas, por ser crítico, como partidario de la lucha de los pobres, de la devolución de la dignidad y los derechos y en la búsqueda de justicia social para los sectores más empobrecidos del país.

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