De la guerra a la paz

 
Entrevista con Gerson Martínez
"El estado se declaró en guerra contra su propio pueblo"
Por Christian Guevara

El encargado de inteligencia de las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí (FPL), uno de los cinco grupos que conformaron el FMLN y el más numeroso de ellos, explica los enormes costos que tuvo que afrontar la población contra la táctica de la contrainsurgencia.

EL FARO: ¿En qué momento fue surgiendo la contrainsurgencia en el país?

GERSON MARTINEZ: Siempre hubo un autoritarismo generalmente de tipo militar y como contrapartida a eso siempre había un descontento popular, la insatisfacción, la protesta y la lucha de nuestro pueblo. Es decir, en el país siempre hubo una actitud revolucionaria y una actitud contrarrevolucionaria. ¿Cómo va surgiendo la estrategia de contrainsurgencia? Bueno, esa estrategia no es criolla, no es local. Algunos estrategas norteamericanos fueron sistematizando experiencias de lucha contra otros movimientos en el mundo, pero fue principalmente la experiencia del Vietnam la que se constituye como el movimiento emblemático de la contrainsurgencia. En El Salvador va surgiendo a finales de los años sesenta, entre el 67 y el 69 hubo en el país movimientos sociales importantes, luchas de los obreros panificadores y de la construcción, de los maestros, de los estudiantes, es en ese momento que va introduciéndose la guerra de contrainsurgencia y fue mucho antes de que surgiera la primera guerrilla. Por eso es que aquí hubo una guerra de contrainsurgencia que inicia antes de que haya insurgencia. Desde mi punto de vista, acá hubo una guerra que fue causa y otra que fue consecuencia, una que fue origen y otra que fue respuesta.

¿En qué aspectos se notó que ya existía esa contrainsurgencia?

Para el año 68 y 69, los militares recibían un adiestramiento en la llamada Guerra Preventiva, que es la primera etapa de la guerra de contrainsurgencia, era preventiva pero era guerra. Si no había guerrilla, si no existía un movimiento insurgente, ¿contra quién era la guerra? Esa guerra estaba dirigida contra los movimientos cívicos, ciudadanos, gremiales, comunales. ¿Cuál era la filosofía de la guerra preventiva? Era impedir el surgimiento de la guerrilla, el brote guerrillero, ahogar al niño en su cuna. Ese era el objetivo de la primera fase de la guerra, y era preventiva desde el punto de vista de hostilidades militares, pero era represiva, porque, como no había un movimiento militar, los enemigos eran los movimientos sociales. El objetivo final era detener los movimientos sociales a sangre y fuego. Desde ese punto de vista militar se trataba a los movimientos sociales, a los reclamos militares. Así se inicia la guerra en el país. Desde mi punto de vista eso fue equivocado, hasta lo veo como desinteligente, porque era intentar apagar la chispa con gasolina. Intentaron apagar la chispa de los movimientos sociales con la gasolina de una guerra preventiva, eso no pudo impedir el surgimiento de un grupo guerrillero, sino que lo aceleró, lo multiplicó, lo volvió creativo y lo legitimó. El país tenía sesenta años en que las balas venían de arriba hacia abajo. Eso fue un total fracaso porque el 1ro. de abril de 1970 se forma el primer bloque político militar, la primera guerrilla, que más tarde toma el nombre de FPL, o Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí, que ha sido la fuerza político militar más grande que ha habido en el país. La guerrilla se consolida y tienen que entrar a otra etapa que es la guerra especial de contrainsurgencia.

¿Cómo evoluciona en la década de los 70 esa táctica de contrainsurgencia?

Pasa de la represión a una táctica de guerra que ellos la llaman de Tierra Arrasada, que consistía en incendiar caseríos y asesinar a su población, como la masacre de León de Piedra en la Cayetana (departamento de San Vicente) y otras masacres que hubo. No había un estado de guerra declarada, pero los manuales de la contrainsurgencia eran los manuales especiales para adiestrar a los cuerpos especiales. Esa segunda etapa fracasó. Ya para el año 79, que se vivió una crisis nacional, en que la dictadura ya no podía mantenerse en base a una guerra especial de contrainsurgencia, el Pentágono y el Departamento de Estado (de Estados Unidos) ya lo habían reconocido. El objetivo del golpe de estado del 79, que tenían elementos de pura contrainsurgencia, tenía un objetivo bien definido: quitarle la bandera a la guerrilla, para quitarle el agua al pez, quitarle agua a la guerrilla, disminuirle ese apoyo social.

En los 80, cuando ya son dos ejércitos regulares los que se enfrentan, ¿se sigue planteando como estrategia la contrainsurgencia?

Después de ese fracaso, se transforma la geografía del país, la contrainsurgencia ya no controla todo el territorio. De ahí las cinco organizaciones se plantean ya algo en común, se da una ofensiva, que después y viéndolo bien fue bastante voluntarista, se llamaba la Ofensiva Final y fue la primera, pero en ese momento surgen las zonas de control, ya la dictadura no controla todo el territorio. El país se va convirtiendo en una piel de leopardo, con pequeñas zonas controladas por la guerrilla, y se van convirtiendo rápidamente en una piel de tigre, ya con franjas. Surge el control popular y la guerrilla pasa a otra etapa. Hasta ese momento lo que la guerrilla hacía era hostigar al ejército, entramos a la época del desgaste. El ejército comienza a construir enormes unidades, batallones, con mucha masa de fuerza frente a las pequeñas unidades de guerra. La guerrilla responde creando batallones, pero más tarde ambos bandos se dieron cuenta de que se necesitaban unidades pequeñas. La guerrilla golpeaba y se dispersaba y el ejército respondía arrasando iglesias, quemando caseríos y cantones, matando gente con esa táctica de guerra arrasada.

Usted menciona frecuentemente el ataque a poblaciones civiles, ¿la contrainsurgencia fue causa de la violación a los derechos humanos?

La contrainsurgencia no fue la causa de la violación a los derechos humanos, la contrainsurgencia era la violación a los derechos humanos. Así estaba concebida. La práctica de la técnica de la Tierra Arrasada es una práctica completamente deshumanizada, animalesca. No eran los individuos, era la práctica la que era completamente violatoria de los derechos humanos. Naturalmente una guerra civil siempre deja muchas víctimas y los errores no son cometidos únicamente por uno de los bandos. Creo que el balance que hizo la Comisión de la Verdad es un balance bastante aproximado a la realidad. La Comisión de la Verdad concluyó que un 5% de la violaciones a los derechos humanos eran atribuibles a la guerrilla, pero un 95% eran atribuibles al ejército; y de ese 95% yo me atrevería a pensar, aunque habría que hacer un estudio mucho más detenido, un 60% era culpa de la estrategia oficial y el resto eran errores, mandos que se extralimitaban.

Pero de ese cinco por ciento que usted menciona, que son responsabilidad de la guerrilla, ¿qué porcentaje es de la táctica oficial de su bando, como el ajusticiamiento de "orejas" o de alcaldes vinculados al ejército?

De ese 5% también debería de hacerse con el tiempo un estudio mucho más responsable, mucho más científico. Me atrevería decir que un 3% fueron errores y el otro 2% fueron políticas equivocadas. Por ejemplo, desde la época de Martínez (General Maximiliano Hernández Martínez, dictador en los años 30) se habían creado organizaciones militares como ORDEN, una organización muy terrorista, o sea que aquí el terrorismo nace antes de la guerrilla, era un terrorismo de estado y de las fuerzas paramilitares, y la manera que la guerrilla halló para detener a ORDEN fue la política de ajusticiamiento, fue una política bastante extensiva. En esa política de ajusticiamiento no sólo se ajusticiaba a gente armada que practicaba el terrorismo, sino que, probablemente, a gente que sólo era colaboradora de los paramilitares. Por otra parte, también hubo una política deliberada en el secuestro de alcaldes que estaban en nuestras zonas de control, algunos de los cuales eran colaboradores de nuestra contrainsurgencia y que por culpa de ellos había desaparecimientos, torturas, masacres, bombardeos; pero creo que ahí hubo excesos, porque de toda manera eran funcionarios civiles. Desde mi punto de vista, algunas capturan procedían, pero no los ajusticiamientos.

¿Qué personas estuvieron vinculadas a la contrainsurgencia en el país?

Todos los mandos del ejército, de la Policía Nacional, de la Policía de Hacienda. Yo creo que más que un análisis de nombres, lo importante es profundizar en la fenomenología del problema, porque casi nadie escapó a eso. Aquí el estado se declaró en guerra contra su propio pueblo.

Además de la militar, ¿qué otra dimensión tenía la contrainsurgencia? ¿COPREFA (Comité de Prensa de la Fuerza Armada) jugaba algún papel?

Sí, esa es otra dimensión de la contrainsurgencia, es parte de una guerra sicológica, de la guerra sucia. Efectivamente, COPREFA era un ente de la guerra desinformativa, pero iba mucho más allá de COPREFA, era COPREFA y mucho más. Aquí desde la época de la dictadura y mucho más intensivamente durante la guerra, se impulsó mucho la desinformación organizada y creo que hasta la época queda un resabio de eso. En estas épocas de contrainsurgencias y de dictaduras no sólo hubo sicarios de cuartel, sino que ha habido sicarios de palabras.

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