Moros y Cristianos

Carlos Benjamín Lara

 

 

La Asociación Nacional de Indígenas Salvadoreños (ANIS)

De acuerdo con el máximo dirigente de ANIS, Adrián Esquino Lisco, la organización indígena en El Salvador siempre ha existido, es más, antes de la llegada de los españoles el nivel de organización, afirma este dirigente indígena, era superior al actual. Sin embargo, Esquino Lisco ubica el surgimiento de ANIS en 1975, no obstante que la personería jurídica se adquiere en 1984. Esta fue la primera organización indígena en El Salvador, que tiene sus bases en la zona occidental del país, en los departamentos de Sonsonate y Ahuachapán, es decir, en la zona nahuat.

A pesar de que en 1983 estos indígenas sufrieron una masacre por parte del ejército nacional en la comunidad de Las Hojas, en la cual murieron 74 indígenas, en estos mismos años los dirigentes de ANIS comenzaron a colaborar con el gobierno central, bajo el liderazgo del Partido Demócrata Cristiano. En este período, el gobierno les apoyó proporcionándoles un local en Sonsonate, se les invitó a participar en el pacto social, una de las políticas centrales de este gobierno, e incluso se les permitió participar en la directiva del Banco de Fomento Agropecuario. En la época de la reforma agraria, ANIS cosiguió que se les donara algunas tierras, siendo las más importantes: un terreno en San Ramón, otro en Las Hojas (donde se había realizado la masacre de indígenas) y un tercer terreno en Santa Marta (cerca de Cara Sucia), en los cuales crearon asociaciones cooperativas.

Con el desarrollo del conflicto político-militar, ANIS va adoptando una posición de izquierda, e incluso llega a colaborar directamente con el movimiento revolucionario. De hecho, en 1989 el gobierno militarizó el local de ANIS y sus dirigentes fueron perseguidos. Es en esa época, cuando se da el rompimiento definitivo de ANIS con el gobierno central, época en la cual asume el poder el partido que actualmente gobierna la nación, Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

Con el tiempo, también comienzan a surgir problemas en las tres cooperativas que dirigía ANIS, pues ARENA lanza una política de privatización de la tierra y comienza a presionar a todas las cooperativas de El Salvador. Las cooperativas de ANIS, efectivamente, no habían logrado pagar las tierras, pues los campesinos-indígenas sólo cosechaban lo que necesitaban para su subsistencia, pero no producían lo suficiente para cubrir el pago mensual de sus parcelas. Entonces, perdieron la cooperativa de Santa Marta. Luego, este mismo grupo de indígenas, descontento con la dirigencia de ANIS, se asoció a ARENA y utilizando diputados y jueces de este partido, lograron sacar a los indígenas que ya estaban asentados en las tierras de Las Hojas, quedándose ellos con esas tierras. Por último, la cooperativa de San Ramón se encuentra actualmente en litigio, pues un grupo de indígenas, contrario a ANIS, las está peleando.

El hecho que la dirigencia indígena no haya tenido la capacidad para defender las tierras de sus asociados, ha minado la capacidad de movilización de esta organización, pues muchos campesinos-indígenas se han retirado de ANIS. Además, en esta organización se han desarrollado fuertes contradicciones internas, pues su principal dirigente ha querido gozar de los beneficios de su posición, sin compartir estos beneficios con el resto de los indígenas (cuando formaron parte de la directiva del Banco de Fomento Agropecuario, por ejemplo, sólo su principal dirigente tenía acceso a carro, recibía dietas y podía codearse con altos ejecutivos. Asimismo, cuando les invitan a congresos y eventos nacionales e internacionales, él es el único que representa a la organización). Esto ha creado resentimientos entre los demás dirigentes y miembros de ANIS, provocando rupturas en su interior. Por último, hay que recordar que ANIS creció en la década de 1980, con el apoyo del Partido Demócrata Cristiano, un partido que se caracterizaba por su ambigüedad ideológica, que incorporaba fuerzas políticas de izquierda y de derecha. Es posible que esta característica haya condicionado la composición de ANIS, lo que favoreció el desarrollo de contradicciones internas, pues, en efecto, de esta organización han salido organizaciones indígenas de derecha y de izquierda.

Pero, de hecho, buena parte de las organizaciones indígenas que actualmente existen en el occidente de El Salvador, son escisiones de ANIS. En consecuencia, el examen de esta asociación es de gran trascendencia, pues ANIS ha condicionado ideológicamente a las organizaciones indígenas que posteriormente se han formado en el occidente del país.

En concreto, es importante su lucha por la tierra, pues se concibe al indígena ligado a la tierra, lo que se relaciona con su combate en contra de lo que denominan la sociedad blanca, ya que finalmente, insisten los dirigentes indígenas, son los blancos (españoles, mestizos y ladinos) los que les han arrebatado sus tierras.

"¿cuáles son las demandas de su organización?, pregunté a los dirigentes indígenas.

"las demandas, primeramente es la tierra, porque de la tierra somos y de la tierra, digamos, la tierra es el patrimonio de nosotros, verdad, mi padre siempre decía que él no sabía leer, ni escribir, pero decía: indio con tierra, indio con título, indio sin tierra, indio sin título…entonces, nuestra vida, nuestro patrimonio, es la tierra. Teniendo la tierra para nosotros, tenemos nuestra casa, tenemos la educación, tenemos la sabiduría, tenemos nuestro alimento, tenemos todo…"

 

Los dirigentes indígenas insisten, que antes de la venida de los españoles los indígenas tenían sus tierras, pero a partir de la conquista las perdieron, y ahora hay una gran cantidad de indígenas sin tierras.

"antes de la invasión todos teníamos tierra, nadie decía que estaba mal, que no tenían títulos, es otra cosa, por eso los invasores cuando vinieron, primeramente vinieron a legalizar las tierras, para apropiárselas, por eso tenemos un lema que nosotros decimos: con la cruz y la espada nos dejaron sin nada, y hasta hoy día estamos en consecuencias críticas, difíciles, nos están desalojando, nos meten a la cárcel, nos hacen juicio, y una serie de cosas…"

 

Esto fundamenta lo que ya se señalaba anteriormente, que la lucha del indígena es ante todo la lucha en contra de la sociedad blanca, en contra de aquéllos que les han despojado de sus tierras. Su lucha, en este sentido, se plantea como una lucha propiamente étnica.

Pero, en este enfrentamiento con la sociedad blanca, no sólo se plantea la recuperación de las tierras, sino que los dirigentes de ANIS también hablan del fomento y fortalecimiento de la cultura indígena, de su lengua, de sus danzas tradicionales y, en general, de sus valores y prácticas culturales.

Con respecto a la religión, los dirigentes de ANIS son abiertos. Ellos han introducido una serie de prácticas prehispanistas en El Salvador, es decir, rituales religiosos que pretenden revivir la religión mesoamericana, de origen prehispánica, como el culto a la madre tierra, al padre sol, etc., pero no se contraponen a las prácticas católicas e incluso evangélicas, pues están conscientes que la mayor parte de los indígenas en El Salvador son católicos y muchos de ellos evangélicos.


EL FARO
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