Reportaje

 

 

Una remodelación conflictiva en "Los Planes"
Por Rafael Enrique Flores

Por Fernando AguilarDon Rosendo Renderos encontró lo que tanto había buscado. Las tierras se acoplaban de maravilla al cultivo de naranjas y lo menos que podía hacer era adquirir aquella planicie rodeada de cerros. El lugar no tardó en llamarse "Los Planes de Renderos". Durante la celebración de la primera cosecha, cerca de la media noche, un misterioso personaje hizo su aparición. Su corcel y sus vestiduras negras lo confundían con la noche. Se presume que este venía cada noche a cortejar a la hija del viudo Renderos y, luego, desaparecía sin dejar rastro. Pero no contaba con la trampa que, una noche de tantas, le pusieron los indígenas y españoles del lugar, liderados por el cura y don Rosendo. Las cadenas no fueron suficientes para atrapar al oscuro caballero, quien montó de nuevo su caballo y huyó con rapidez dejando, en su camino, llamaradas de varios colores. Para poca fortuna del cabalgante, su velocidad hizo que perdiera el control del animal. Ambos fueron a estrellarse a un gran risco, el cual se partió en dos y tiró a corcel y jinete al precipicio. Desde entonces, esta peña, partida en dos, se conoce con el nombre de "La puerta del diablo".

Quinientos años después, el lugar conserva su nombre y su fisonomía. Lo que antes fue propiedad de don Rosendo Renderos, hoy constituye uno de los principales lugares turísticos y de recreación cerca de la capital salvadoreña (a diez kilómetros). En la zona de "Los Planes", como se le conoce popularmente a la zona, existen tres lugares turísticos: El Parque Balboa, La Puerta del Diablo y el Mirador. Los dos primeros son propiedad del Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU) y el tercero pertenece a la Corporación Salvadoreña de Turismo (CORSATUR).

La historia ha cambiado
La historia también ha cambiado, al igual que sus protagonistas. Los tres lugares van a ser remodelados, luego de varios años de estar en el mismo estado. El caso del Mirador es uno especial. Durante más de cinco años, el lugar ha estado en manos de unos artesanos, quienes le han dado mantenimiento, limpieza y, lo principal, según William Carranza, uno de los artesanos, se han encargado de darle un ambiente cultural, de manera que la afluencia de público ha crecido desde que dichos obreros están dentro del Mirador.

El Mirador es una estructura de tres niveles. El primero es una terraza grande, el segundo está constituido por una sala con vidrieras que dejan ver buena parte de la ciudad de San Salvador y la tercera, la más alta, está al nivel de la calle que conduce a Panchimalco y es el que ofrece la mejor vista de la capital. Este nivel es el que han mantenido los artesanos durante algún tiempo.

Ahora, CORSATUR va a desalojar a los artesanos para realizar las remodelaciones pertinentes al lugar. Tres terremotos –uno en 1986 y dos a principios de este año- han deteriorado las estructuras que sostienen la plataforma, así como también han recibido daños el piso y algunas de las paredes.

Los reclamos
Los artesanos, desde que trabajan dentro del Mirador, se han organizado dentro de la asociación conocida como Peña Cultural. William Carranza, secretario de Peña Cultural, afirma que CORSATUR les dio el lugar hace dos años bajo "un contrato de palabra", en el que quedó establecido que los artesanos trabajarían dentro del Mirador a cambio de darle el mantenimiento necesario. Carranza recuerda que, cuando llegaron, tuvieron que arrendar su "pedacito" en medio de paredes manchadas y suciedad. "Cuando CORSATUR nos entregó el inmueble –continúa William- lo pintamos y lo limpiamos para llamar al turista a que viniera".

Rigoberto Rosales, pintor de paisajes sobre platos de porcelana y vicepresidente de Peña Cultural, se queja de que CORSATUR los quiere sacar del lugar y que, cuando terminen los trabajos de remodelación, ya no los van a dejar regresar a lo que ahora es su lugar de trabajo. Además, Rosales acusa a CORSATUR de que va a cerrar uno de los pocos centros de expresión cultural de San Salvador. "Se cierra un espacio artístico", agrega mientras aplica un poco de óleo sobre la porcelana. Rigoberto se atrevió a afirmar que uno de los tres niveles que conforman la estructura del Mirador (el segundo) será habilitado para un restaurante en manos de una empresa privada.

CORSATUR desmiente y afirma
Manuel Avilés, presidente de CORSATUR, negó buena parte de las versiones de los artesanos, pero confirmó algunas otras. Por un lado, dijo que sí van a remodelar los tres lugares (Mirador, Puerta del Diablo y Parque Balboa). Esto implica cerrar el Mirador por completo porque las reparaciones se harán en todo el espacio. También trae, como consecuencia, el desalojo de los artesanos que laboran en el lugar. Manuel Avilés afirma que después de los trabajos, se habilitarán los tres niveles que constituyen el Mirador. "La intención es que sea un lugar público... que cualquiera pueda llegar".

Las remodelaciones, según el presidente de CORSATUR, irán enfocadas hacia la conformación de un lugar que fomente los aspectos culturales propios de nuestro país. Habló de la construcción de una Plaza del Maíz dentro del Parque Balboa, un "pupusódromo" que reúna las condiciones higiénicas necesarias, entre otros proyectos. Dentro del Mirador, se planea ordenar las presentaciones artísticas, diferente a como se hace actualmente: únicamente los doce artesanos afiliados a Peña Cultural participan del inmueble.

"Hablamos de una reubicación de los artesanos en el Parque Balboa. Ellos podrán regresar al Mirador, pero no de una manera permanente. La idea es que sea un lugar abierto para que cualquier artista acceda a él y hacer sus presentaciones o venta de sus productos, pero de una manera ordenada, ya no tan informal como ahora", explicó Avilés, en torno a la nueva dinámica del uso del Mirador.

Por otro lado, CORSATUR deja "descartada la posibilidad de un restaurante o negocio que compita contra los establecimientos ya existentes (en su mayoría, pupuserías) o que vaya en contra del entorno cultural que se le quiere dar al lugar". Avilés prometió un lugar permanente para los artesanos dentro de la nueva Plaza del Maíz que se construirá dentro del Parque Balboa, pero aquellos se oponen a dicha propuesta por considerarla "inviable" para sus negocios. Rigoberto Rosales considera esta medida como un "golpe para lo cultural" y William Carranza expresa el sentir de todos los artesanos al decir que lo que piden es que los dejen volver a todos a sus lugares de trabajo. "Nosotros trajimos a la gente, ahora, que ya hay público, nos lo quieren quitar (el Mirador)", concluyó el secretario de Peña Cultural.

Soluciones en suspenso
Don Rosendo Renderos quería hacer, del territorio, una plantación de naranjas; ahora, independientemente de quién tenga la administración del lugar, son innegables las proyecciones culturales que la zona ha alcanzado. Tanto para hacer una plantación, como para crear un lugar turístico se necesita invertir, pero de seguro Don Rosendo consideraría exorbitante la cantidad de 4 millones de colones que CORSATUR pondrá a disposición de las remodelaciones que sufrirá la zona.

Por el bien del arte y la cultura, del público que frecuenta Los Planes de Renderos y de los artesanos, quienes aún no están conformes con las soluciones planteadas, quedará en manos de CORSATUR y del ISTU la administración de este dinero y del lugar que antes estuvo prácticamente en manos de los artesanos. Por eso mismo, también está aún en manos de CORSATUR la salida más conveniente y justa para todos.


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