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Plática con Alex Hasbún, buzo y ambientalista
“Me siento más seguro con un tiburón que con un cocodrilo”
Por Edith Portillo, Sergio Arauz, Rodrigo Baires Quezada
Fotos: Frederik Meza
cartas@elfaro.net
Publicada el 10 de marzo de 2008 - El Faro |
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¿O sea, podés gritar: “Hey, aquí estoy abajo”?
Cómo no. Tenemos los chicos de comunicación con la superficie. Pero muchas veces hay mecánicos o hay tripulación imprudente que no sigue las indicaciones y se manejan una serie de procedimientos de seguridad, pero siempre hay más de algún marino que... y como los barcos esos tienen marinos chinos, filipinos, suecos. Hay una gran mezcla, de todo. Algunos como que no comprenden algunas señas o algunas señales, o avisos. Entonces encendieron el motor pero sin engrane. Nos costó muchísimo salir. Y luego en el río Lempa estábamos sacando, hace años, unas armas que se habían ido al agua y soltaron agua de la presa. Nos quedamos amarrados en una serie de picas y la presión del agua no nos dejaba… y yo agarrándome la máscara para poder respirar. Y amarrado de una pierna. Bueno, son momentos que uno dice que qué hago. Tengo que ponerme a pensar qué hacer. Pero lo importante en eso es mantener la calma, porque si te sofocás perdés.
¿La vida?
Sí. Si te sofocás, perdés.
¿Tu esposa está consiente de esos pequeños sustos que se puede pasar?
Sí.
¿Ella bucea?
Ella bucea, sí. Ella bucea.
Pero no la conociste buceando.
No. Fue un requisito que aprendiera a bucear. Jajaja.
Jajaja. ¿Fue después?
Sí. Yo le enseñé a bucear a ella
¿Y no pensaron en la boda submarina?
Se nos cruzó por la mente.
Pero iban a tener pocos invitados.
Exactamente. La abuelita no iba a poder estar presente. Porque estaba muy difícil que la abuelita pudiera estar flotando con un snorkel. Pero sí se platicó esa opción. Para mí era bueno eso.
¿Vos sos de los que visitan la playa de tirarse al sol, los bikinis… o ya ves el mar como: “yo quiero estar allá abajo”?
Yo prefiero estar abajo; yo prefiero estar en el agua.
No hay muchos bikinis allá abajo.
No ahí solo ves... Solo ves sirenas. Jajaja
Jajaja.
Yo le decía al ultimo grupo de la policía que entrené: “Si yo tengo que ir a algún lado, en algún momento, yo vuelvo al agua. Yo allí me siento seguro. En el agua. Totalmente.
¿Seguro sin seguro, verdad? Ja, ja, ja. ¿Cuál es el perfil de la gente que practica buceo acá?
Físicamente apto. Mentalmente apto, también.
Dale, me estás describiendo. Ja, ja, ja
Que tengan un gran control sobre ellos y sobre sus pensamientos. Eso es prácticamente… el que se va a graduar de buzo, por lo menos en El Salvador Divers.
¿Y son, usualmente, jóvenes o…?
Hay de todo. Hay de todo.
¿El más viejo que ha llegado a decir “yo quiero bucear”?
Habrá tenido sus setenta años.
¿Sano qué es? Es decir, sano mental y físicamente ¿qué es?
Sano es que vos estés físicamente apto. Fisiológicamente apto. Que podás nadar, desplazarte en el agua, sentirte cómodo en el agua, no tener ninguna cardiopatía, problemas pulmonares…
… Ja, ja, ja
Etcétera. Nosotros pasamos un cuestionario, cuando sucede algún imprevisto médico, lo referimos a un médico, para que el médico dé el aval… ¿Qué tenés vos? (le pregunta a Rodrigo Baires).
Un infarto agudo al miocardio.
Ah, no. Entonces no podés…
No me dejan hacer spinning, creo que buceo tampoco
¿Pero y por qué te dio eso tan joven, vos?
Es que era… este… ja, ja, ja. Adicto al trabajo digamos, ja, ja
¿Estrés?
Y se cuida mucho, ja, ja, ja (Y le mostramos la cajetilla de cigarros que Rodrigo carga) Mirá, y vos cuando no estabas en el agua, ¿dónde salías, cómo era tu generación de jóvenes aquí en San Salvador?
¿En qué edad? 15 ó…
¿De cuál querés hablar? Ja, ja, ja. Porque ya te vi la sonrisa. Para la guerra aquí estuviste, ¿no?
Como no había mucho, pues. Allí no había mucho que hacer. O sea, yo cerraba temprano. La mayoría, lo que hacíamos era reunirnos en cada puesto. Algunas veces comprábamos cerveza, o compartíamos momentos en la casa o en algún establecimiento. Me acuerdo que nos íbamos a Coatepeque o íbamos al mar, pero ya era con aquella cuestión de aquella incertidumbre. No había mayor distracción.
¿Y ahora?
¿Ahora cuál es mi distracción? Fijate que voy a montar a caballo con mi hijo.
Tierra firme.
Sí, tierra firme, sí. Y me voy a andar en los canales de las bahías en una lanchita chiquita, con un motorcito chiquito que no hace mucha bulla y entonces apago el motorcito y voy con mi hijo. Empezamos a ver las aves que llegan a los manglares, las rayas que saltan en los esteros, no sé si han tenido la oportunidad de verlo. Se llama la “Eagle Ray”. Le llaman aquí…
Águila, es la “moteada”
Ajá, la moteada.
Buena en sopa, dicen. Ja, ja
No sé. Pero bueno, eso ahogo en mi tiempo libre. Y a veces me voy con unos amigos a surfear, aquí a La Paz. Cuando me queda chance, yo voy.
¿Y cómo era tu generación?
Era una generación violenta.
¿Violenta?
Toda la población de jóvenes andábamos armados. Nos gustaban las armas. Era la moda, ver quién tenía la pistola más bonita.
¿Qué pistola tenías?
Yo tenía una Beretta. Después tuve una Smith & Wesson modelo 5906. Luego tuve una que era mitad fabricación canadiense y finlandesa (creo). Y encontrábamos las granadas de cantarito tiradas en la calle.
¿A los cuántos años andabas armado?
17, 18 años.
¿Nunca se te fue un tirito?
A amigos míos sí. Éramos amigos de algunos militares, salíamos con ellos, muchos amigos estuvieron en la primera brigada; en algunas ocasiones nos íbamos a patrullar con ellos. Surgieron las defensas civiles, no sé si se acuerdan de eso.
¿Algo así como los escuadrones de la muerte?
No. Eran personas que no estaban a tiempo completo en el ejército, pero hacían su servicio militar en ciertos días. Por ejemplo, miércoles y sábado.
¿Por no encarcelarse?
Porque, tal vez, estabas estudiando y querías contribuir en la situación.
Ahí estuvo Rodrigo Ávila
El dirigía una unidad.
¿Y lo veían como moda?
Sí. Una vez vino un amigo de los Estados Unidos y salimos todos, los llevábamos a pasear. Y a la hora de entrar a un bar, todos dejando su pistola en la entrada y el del bar nos daba un ticket. Entrábamos un banco y dejábamos la pistola en la entrada, a un almacén, metrocentro… Para nosotros era lo más normal del mundo.
Ahora todavía es normal en algunas…
Yo ya no lo veo normal. Y el comentario de este amigo fue: ustedes dejan sus pistolas como dejar un bolso.
¿Estás en contra del uso de armas?
Ni en contra ni a favor.
¿Conservás tus armas?
Ya no. Me deshice de ellas por mi hijo. Los niños son curiosos y no me gusta la idea de tener armas en la casa si van a haber curiosos. Sí me gustan las armas pero en un ambiente de armas. Todavía me invitan amigos a disparar a los polígonos.
La verdad es que nuestra juventud fue conflictiva. Es más, me recuerdo en la ofensiva que con un amigo mío nos subimos al techo de la casa; y el helicóptero estaba cabal arriba, y nos estaban cayendo los casquillos. Y nosotros viendo ese gran espectáculo de luces en la noche. Cuando empezamos a sentir que nos habían divisado –no sé cuál de los dos bandos-, y empezamos a ver las trazadoras …
¿?
Eran proyectiles de que de cada tres, cinco, 10, los ponías en el magazine, y en la noche veías donde estabas disparando. Veías la luz, pero detrás de cada trazadora venían tres o cuatro proyectiles que no llevaban luz. Y nosotros empezamos a ver esa lluvia de trazadoras… olvidate, nos asustamos. Yo sentía que ya nos caía… y en varias ocasiones así fue. Te veías involucrado en algún cruce y más que todo tú a esa edad andás de curioso.
¿Adónde vivías?
Aquí cerca. Es más, en esta casa vivía yo.
Jajaja ¿en serio? ¿Aquí en La Ventana?
De lo cero a los cinco años.
¿Y te acordás todavía?
Mmm poquito, no mucho.
Osea que vos sos de la época de Mario’s…
… de los tacos del Redondel Masferrer…
Karamba.
Karamba.
De los amaneceres del mirador del Masferrer.
De los miradores. Estaba el mirador Díaz Nuila, ahora le han puesto portón.
Y donde estaba La Pampa.
Ajá, era mirador.
Mirador y matadero.
Habías varios… miradores, bien ubicados.
Jajaja
Los de Altamira. Había un tanque de agua ahí. ¿Nunca fuiste a ese?
No, yo soy más joven.
Jajaja
¿Cuando pusiste el negocio era rentable?
Fíjate que yo estaba estudiando, y me hice instructor por los conocimientos de buceo, no porque me iba a dedicar a eso. Y a medida fui dando clase a los amigos ya no me quedaba tiempo de ir a la universidad. Pasaba dando clases de buceo. Y prácticamente una necesidad que tenía el país de buceo... monté la escuela y funcionó.
¿Crees que hubieras hecho más pisto de veterinario?
No creo. Pero ahí estoy, terminando la carrera.
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