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Elena de Alfaro, empresaria salvadoreña
“Si seguimos con esta polarización vamos a ser más pobres”
Edith Portillo, Rodrigo Baires Quezada y Paolo Luers
Fotos: Edu Ponces
cartas@elfaro.net
Publicada el 26 de marzo - El Faro |
¿También tiene algo de publicista?
¡No, yo no soy publicista!, simplemente es que, nuevamente como mujer, si tratamos de dar un mensaje a la gente tiene que ser un buen mensaje. Y es que, en un país tan pobre como El Salvador y con tantas necesidades, vale la pena pensar en los demás, administrar bien el presupuesto…
… Entonces, ¿vale la pena sacar una buena campaña?
Sí y también decidir no irme de viaje con 40 personas sino con los cinco que van a ir a trabajar.
Ja ja ja. ¿Otra vez va contra la presidencia?
No, también son otros órganos del Estado. Hay gastos innecesarios en la Asamblea y en la Corte Suprema de Justicia. ¿No sé si han entrado al despacho del presidente de la Corte? ¡Uau!
¿No conoce una oficina de algún empresario que tenga esos lujos?
No, nunca. Y ni siquiera la del presidente de la República. Creo que hay que tener medida con los gastos en un país pobre como el nuestro.
¿Nunca la han invitado a nivel partidario, político, a ocupar un cargo público?
A un público me han invitado, pero decliné.
¿Cuál cargo era?
Hace una mueca, ríe y luego dice en un tono burlesco: “Preguntón”.
Ja ja ja, lo que pasa es que soy periodista, chambroso con título pues. ¿Era una Alcaldía o un ministerio?
Ministerio.
¿Cuál Ministerio y en qué gobierno?
Ja ja ja.
Bueno, yo digo las carteras del estado y usted solo me dice sí con un ademán. ¿No?
Ja ja ja. Yo no soy política. Lo dije hace mucho tiempo, yo no puedo llegar a la política porque no soy política. Desgraciadamente, y ustedes se han fijado, lo que pienso lo digo. Y un político, lo que piensa no necesariamente lo dice. El día que quiera ser diputada, como dije hace poco, sería diputada de mí misma porque ir a levantar la mano sin tener un juicio personal no vale la pena. Un diputado levanta la mano por decisión partidaria, porque tiene que levantar la mano pero no necesariamente convencido de que tiene que hacerlo.
¿No sé ve como la alcaldesa Nena de Alfaro?
No, gracias.
¿Ni por San Salvador, donde no hay muchos problemas? Ja ja ja.
No, menos.
¿Antiguo Cuscatlán, que es más bonito, más pequeño y donde hay muchos empresarios que votarían por usted?
Lo que pasa es que aquí hay mucha polarización y politización. Y yo no creo en eso. Creo que los pensamientos de uno aunados con los pensamientos de otros es lo que construye y no debería de ser lo que divida a un país.
¿Y si hubiera un proyecto político que trate de romper la polarización y que tenga un plan atractivo para el país?
Cuando exista ese proyecto, quizás. Pero mientras tanto, no.
Usted ha dicho que es necesario que más mujeres se metan a la política, ¿no sería bueno que gente como usted estuviera en ella?
No solo hay que meterse a la política, sino también a la vida gremial. Hay mucho que hacer en las gremiales. El éxito de una gremial es dejar de defender lo mío. No hay cosa que me caiga peor.
¿Habla de solidaridad dentro de las gremiales empresariales?
¿Y cómo va a salir este país adelante si no somos solidarios?
En una plática igual a esta estuvimos con Claudio de Rosa y él nos decía que la solidaridad no existe en los negocios.
Poca gente ve que en el momento en que buscamos socios en algo que empezamos, todos vamos a ir creciendo. Por ejemplo, si un suplidor de materia prima me vende una buena materia prima, mis productos serán de buena calidad y tener un renombre aquí o afuera del país. Pero en el momento en que esa persona me engañe, voy a vender productos defectuosos que pronto harán que pierda a mi clientela y el suplidor también se va a fregar. En ese sentido, y no sólo en los negocios, creo que nos falta ver cosas en función del país y no de intereses personales. En la medida en que yo ayudo o friego al país, en esa medida va a irse desarrollando o no el país.
Ahora, más o menos en mayo, voy a comenzar a compartir conocimientos porque este país es muy pobre en conocimientos. Vamos a Torola y podrán ver gente con zapatos, ropa planchadita… bien presentados, porque reciben muchas remesas, me imagino, pero no será que lo que hace falta es darles conocimientos para que salgan adelante. Eso es lo que nos hace más pobres.
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Es muy poco el porcentaje de remesas que se invierten en educación.
Exactamente, entonces lo que hay que hacer es empezar a compartir conocimientos. Tu sos periodista, enseña a hacer revistas o periódicos en las escuelas. Él que sepa de cosmetología, que enseñe a hacer peinados o a maquillar a otras personas. Él que sepa hacer estas ensaladas tan ricas (señala el plato y mira a Paolo), que enseñe en Torola a hacerlas porque esa gente no será tu competencia o podés poner una Ventana en Torola. La verdad es que nosotros no estamos acostumbrados a compartir y muchas veces nos vemos como competencia cuando la verdadera competencia está allá afuera.
¿Cómo hacer para que las remesas no sean utilizadas para consumo?
Sí, realmente las remesas no se utilizan para construcción o estudios. Pero será que realmente la gente que recibe una remesa sabe en qué gastarla adecuadamente. Estamos esperando que la gente que vive en lugares remotos, donde no hay ni siquiera un banco, se vuelva grandes empresarios con ese dinero que reciben.
En última instancia, la remesa es vista como un salario.
No, he visto gente que lo recibe como un salario y no trabaja por eso.
Por ejemplo, yo trabajo en Los Ángeles, Estados Unidos, y comparto parte de mi salario con mi familia. Es un salario…
…Pero yo aquí la recibo y qué hago con ella. Me la gasto. La gran mayoría no trabaja. He visto mucha gente que vive de las remesas pero que no hace un esfuerzo por buscar trabajo, por mejorar su situación, por invertirlo. Algunas veces será por desidia y otras por falta de conocimientos o por falta de oportunidades. Si tu estás en San Ignacio y tenés que venir varias a veces para San Salvador, no haces nada.
Por eso nadie formaliza sus negocios ahí.
¡Es que es muy difícil!, son microempresarios que si dejan de trabajar un día, dejan de comer un día. Yo he dicho que se haga un centro para pequeños empresarios que pueda reunir a todas las instituciones en las que tengan que hacer sus trámites.
¿Habla de una política de ahorro nacional, de políticas nacionales para enseñarle a la gente a producir y montar su negocio formal?
Falta enseñar a la gente. A mi me preocupa porque vienen las remesas y se las gastan en cosas. Pero qué tal si le enseñamos a esta persona a hacer algo más con este dinero. Es el mismo caso de Torola. Usted puede ver a niños graduados de bachilleres que después no tienen qué hacer
¿La empresa privada ha hecho su parte en esta visión de país, de solidaridad, de compartir conocimientos?
No necesariamente pero es algo que se tiene que difundir y que machacar.
¿Y se ve un cambio en este sentido?
Ha empezado un meeeeeeeedio cambio, muy pequeño. Algunos de los que hablan de Responsabilidad Social Empresarial han hecho sus esfuerzos por realmente hacer algo y no sólo para llenar un papel.
¿Por qué tengo la sensación de que a los empresarios les gusta hablar de Responsabilidad Social Empresarial y muy poco de impuestos?
(Guarda silencio por cinco segundos) Digamos, si su mamá le exige a usted pero no a sus dos hermanos usted protesta. (Mira a Paolo) ¿En Alemania pagan solo unos o todos los empresarios?
Todos.
En Estados Unidos, yo trabajé un tiempo como recepcionista de un hotel y me descontaban tres impuestos ganando el mínimo. Creo que a la empresa no le molesta contribuir pero sí que otros no paguen.
¿Quiénes son los otros?
Los demás. Creo que en este país por muy poco que una gane se tiene que pagar un poco impuesto. Inclusive los DPA, para mi gusto. En este país hay más de 450 microempresarios y cerca de 20 mil pequeños empresarios que no pagan impuestos.
¿Por el problema de la informalidad?
Exactamente, pero ahora, hay muchos en los mercados que venden mucho en un mes y no pagan nada. Los impuestos hay que pagarlos, hay otros impuestos –como el predial- que no estamos muy claros. Lo que no nos parece bien es que hay empresas no formales que ganan mucha plata.
¿Todos los empresarios formales pagan impuestos?
Yo he escuchado que hay algunos que no. Algunos, no todos.
El FMLN dijo que había una lista.
Eso dijeron, pero no lo presentaron. Creo que fue muy audaz decir que estaban evadiendo nueve o 25 millones. En una empresa no solo hay gastos y compras… yo no creo que sea así de fácil. Ahora, el que evade impuestos tiene que pagarlos y al que se le compruebe hay que castigarlo. Y no sólo es en el tema de impuestos sino también en la retención de AFP y Seguro Social, donde hay que empezar a castigar severamente. Hay reglas, hay leyes, hay normas pero no se aplican. Hay muchas empresas que no están pagando impuestos. ¿Las importaciones de China dónde se venden?
En la calle.
¿Y pagarán impuestos?
¿Hablamos de montos grandes?
Creo que hay de todo.
¿Cuál es el primer paso para evitar esto?
Aplicar la ley y dejarle ver a las personas que no se puede seguir defendiendo al que no cumple la ley o al que pase por encima de lo que está normado.
Me imagino que también entre los empresarios debe haber una discusión del tema social que ha difundido el gobierno, sobre si es correcto o hay que reducirlo. Yo he escuchado las dos versiones, ¿cuál es su apreciación?
Lo discutimos cuando salió la Red Solidaria. En parte está bien, aunque yo critiqué mucho a la Red Solidaria y se lo critiqué directamente a Cecilia (Gallardo) porque, desde mi punto de vista, no se puede dar dinero por mandar un hijo a una escuela o por que lo lleve a una escuela. ¿Qué va a pasar en tres años? ¿Esa señora que recibe 20 dólares mensuales habrá aprendido a hacer algo o solamente a cumplir con los requisitos que le impongan? ¿Cuándo esa persona ya no tenga los 20 dólares dejará de enviar a los niños a la escuela o llevarlos a los controles médicos? Mi punto de vista –y eso se lo dije a Cecilia, al gobierno y lo critiqué abiertamente- es que esto debió haber ido acompañado de una acción que permitiera a estas poblaciones en extrema pobreza a mejorar sus ingresos para que estos 20 dólares se convirtieran, al final de tres años, en 40 ó 60 dólares adicionales. Se tuvo que haber visto qué zonas eran buenas para cultivar manzanas o repollos y enseñarles a cultivar.
¿La palabra subsidio, que se habló mucho en ese momento del lanzamiento de la Red Solidaria, se vio como una “mala palabra” para muchos empresarios?
Cuando estamos hablando de gente que en su vida no ha visto un chorro o no puede pagar una inyección, sí creo en subsidios. Pero tendrían que ser subsidios con capacitación para que esta gente pueda salir adelante en el futuro.
¿No el mero asistencialismo?
No el mero asistencialismo, hay que ayudar pero no sirve de nada ayudar a alguien durante tres años y luego no darle nada. Me dieron pescado pero no me enseñaron a pescarlo.
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