CANALES RSS
:: PUBLICIDAD ::





 

EL AGORA

[Crítica]

Muchas preguntas para un solo Golpe

Tiempos de Locura, de Rafael Menjívar Ochoa. Ediciones FLACSO, San Salvador, 2006.

Carlos Cañas-Dinarte
cartas@elfaro.net

  Enviar Imprimir  

El pasado martes 10 de enero, asistí a la presentación del libro “Tiempos de locura. El Salvador 1979-1981”, escrito por el novelista y periodista salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa y publicado por el programa FLACSO El Salvador, que se encuentra bajo las directrices académicas del Dr. Carlos Briones y del maestro Carlos Guillermo Ramos.

Debo confesar que esperaba un mayor número de público en aquella sala del Hotel Real Intercontinental. Quizá influyó la hora programada para el evento, porque a las 4 de la tarde de un día laboral es casi un suicidio salir y manejar por las calles de San Salvador, esas mismas de las que se habla tanto en las páginas del libro comentado en esa y en esta oportunidad. Sin embargo, pude apreciar que varias personas de las tradicionalmente llamadas “actores” del Golpe militar del 15 de octubre de 1979 se encontraban presentes en el salón, al igual que otros tantos protagonistas de la lucha guerrillera de los años 80.

El aderezo de esa ensalada conmemorativa -26 años del Golpe y 25 de la ofensiva general del FMLN- lo aportaron los comentaristas, doctores David Escobar Galindo y Rafael Guidos Véjar. Para ellos, un punto medular del libro era que se constituía en un llamado a la reflexión remota y reposada en torno a esos hechos violentos, pero que, por sobre las páginas de narración cuasi novelesca, se levantaba un espíritu de reclamo de una generación salvadoreña que había visto irse sus esperanzas de futuro por entre el humo y las llamas de los cócteles molotov, el bramar de los fusiles, el graznido de los cañones y el llanto por los desaparecidos y los primeros muertos en combates abiertos o en operaciones paramilitares.

La pimienta de aquella mezcla la ofreció el retraso de la imprenta en entregar los ejemplares del libro, los cuales llegaron a la mesa hasta que el evento ya se encontraba a medio avance. Por eso y por la limitada cantidad de ejemplares que fue entregada, pocas personas tuvimos la oportunidad de acceder a un ejemplar de esa primera edición, limitada a mi juicio en su proyección editorial, pues sólo consta de 500 ejemplares, a los que auguro corta vida comercial y un par de reimpresiones a la mayor brevedad posible, donde ojalá ya se vean corregidos los graves errores tipográficos que afectan a sus páginas.

Y no es para menos. Porque un libro como el de Menjívar Ochoa está llamado a levantar polvo en nuestra sociedad, como deben hacerlo aquellos textos que inviten al debate y a la polémica. Ojalá que el resultado de ese debate sea la generación de otros libros, discusiones televisivas, entrevistas radiofónicas, publicaciones por internet y otras formas de valorar y justipreciar los hechos del pasado y actualizárselos a las generaciones del presente y del mañana, para las que la guerra es un lejano rumor del que no se habla mayor cosa en los programas ministeriales de educación y, por ende, en las escuelas y colegios del país.

La obra de Menjívar Ochoa se centra en hacer un relato fuerte y bastante documentado de los hechos ocurridos en El Salvador entre el 15 de octubre de 1979 y el 10 de enero de 1981, las fechas del Golpe y de la ofensiva final de las fuerzas efemelenistas históricas en contra de la Junta de Gobierno y de sus fuerzas policiales y militares. Página a página, el autor nos ofrece el resultado de varios meses de entrevistas con algunos de los protagonistas de esos hechos, aunque, a la larga, la balanza se le inclinó más hacia los hechos vinculados con el Golpe y con el sector militar de las fuerzas gubernamentales y guerrilleras, cuyas versiones impregnan al contenido del libro desde el principio hasta el final y donde buena parte del eje central se lo llevan los archivos del Dr. Rafael Menjívar Larín, exrector de la UES y padre de Menjívar Ochoa, con quien tuvo ocasión de compartir impresiones y documentos en los años de su exilio en Costa Rica.

Sin embargo y muy desde mi perspectiva personal, muchas dudas fundamentales quedaron lejos de ser respondidas y, algunas, incluso no fueron planteadas por Menjívar Ochoa en su trabajo. Para el caso, me niego a pensar que no hubo más de alguna mujer involucrada en esos hechos de trascendencia histórica nacional. Si es así, ninguna fue tomada en cuenta para el trabajo, pese a que muchas de ellas, por ejemplo, decantaron después su visión derechista en la fundación de la Cruzada Pro Paz y Trabajo, de fuerte presencia política en los años venideros.

El papel de la UCA quedó muy disminuido en el texto. No veo a un Ignacio Ellacuría como un mero redactor del borrador de la Proclama de la Fuerza Armada. Un hombre de tal inteligencia –que, a todas luces, se vislumbra como miembro de la red de apoyo intelectual al grupo o a los grupos golpistas- debió haber jugado un papel más preponderante, aunque quizá a la sombra de los actores principales. Para determinar dicho aporte, quizá habría valido la pena consultar sus notas, agendas y memorias personales, custodiadas en las instalaciones universitarias en las que fue asesinado y yace sepultado.

Además, me quedé con la expectativa de ver unos cuantos gráficos o tablas que reconstruyeran las redes de actores principales y ejecutivos, intelectuales, militares y civiles que tomaron parte en esos hechos golpistas y de ofensiva militar. Para un libro con fines reflexivos y didácticos tan claros, se hace de obligada presencia ese tipo de recursos editoriales.

Además, otro cúmulo de preguntas se me agolpan en la cabeza mientras escribo: ¿Qué se dijo en una reunión urgente y especial que el general Romero sostuvo con la cúpula de la Escuela Militar, unos días antes del Golpe? ¿Qué papel jugaron el gobierno estadounidense y los medios de comunicación salvadoreños en esos meses? ¿Dónde y cómo se ubicó la empresa privada salvadoreña, afectada por muchos secuestros y asesinatos? ¿Los fundadores de ARENA estaban custodiando sus archivos anticomunistas o se encontraban fraguando otros golpes y contragolpes? ¿Qué tiene que decir sobre esos hechos el capitán Mena Sandoval, que en el texto no queda muy bien parado?

Estoy consciente de que todo lo anterior ya no le corresponde a Menjívar Ochoa decirlo o aclararlo. Su labor de provocarnos con su libro ya fue hecha. Ahora, otras personas deben retomar el reto y continuar la profundización investigativa en torno a esos años de locura y sangre. Lo bueno de esta experiencia es que el programa salvadoreño de FLACSO le ha abierto las puertas a la investigación histórica desde la literatura y ha abierto una brecha para una discusión nacional más amplia y desde otras perspectivas, quizá menos académicas del tipo tradicional, pero sí más sugerentes, apasionadas y apasionantes, con una estructura narrativa y un lenguaje más sabroso y provocador.

(*) Docente y coordinador de Proyección Social de la Escuela de Comunicaciones “Mónica Herrera”.

 

Lea también:
  Rafael Menjívar presenta su libro sobre el Golpe de Estado de 1979

 

  Enviar Imprimir  

 

 
Google


+ EL ÁGORA
Rafael Menjívar presenta su libro sobre el Golpe de Estado de 1979
Raúl Benítez
Lea también:
  Muchas preguntas para un solo Golpe
Debate sobre la cultura
El Faro
“Yo era un hombre rico y ahora soy hombre que a duras penas la pasa”
Plática con Julio Adolfo Rey Prendes
 
 
Escribir carta
Leer cartas enviadas
 

 

                                                     Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro
 

EL FARO.NET (Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador)
Dirección: Calle El Mirador, Pasaje 11, No. 138 Col. Escalón. San Salvador, El Salvador.C.A.
Teléfonos: Redacción: (503) 2208 6752 - Fax: (503) 2208 6718
Ventas: (503) 2208 6687, Administración: (503) 2208 6685
Todos los Derechos Reservados. - Copyright©1998 - 2009
Fundado el 25 de Abril de 1998