Sarajevo

Una plenaria tranquila

Ni los constantes aplausos ni la presencia del FMLN ni la ausencia del embajador de Israel causaron sobresaltos en la sesión solemne de la Asamblea Legislativa en la que el presidente Saca presentó su discurso de primer año de gestión.
Rossy Tejada
cartas@elfaro.net

Tarde. Al buen salvadoreño. Así dio inicio el discurso de primer año de gestión del presidente Antonio Saca. 30 minutos después de lo pactado, en el salón principal del Hotel Presidente; diputados, funcionarios, embajadores, ministros y líderes religiosos aplaudían de pie al mandatario, quien, desde la mesa principal, observaba con beneplácito. Fue una ovación de un minuto. La primera y la más larga de muchas venideras durante el transcurso de la plenaria.

Antes de eso, afuera, la mañana de miércoles era gris. En la entrada y en el estacionamiento, los dispositivos de seguridad imperaban. Inspecciones minuciosas de la policía junto a los olfateos del perro de la corporación en busca de explosivos eran parte del ambiente. Tanto los asistentes como los periodistas que iban llegando se veían sometidos a dicha requisa. Y a pesar de que era temprano todavía para que se acercaran manifestantes, la seguridad se remataba con las tradicionales barricadas que ya habían sido colocadas al inicio de la calle de acceso al Hotel Presidente.

Adentro, los cerca de 30 periodistas tomaron sus lugares en la tarima reservada para ellos. Fueron los últimos en ubicarse, pues su labor periodística no mermó hasta que la cuarta y última llamada dio paso a que Ciro Cruz Zepeda, presidente de la Asamblea Legislativa, le cediera la palabra a Saca. Desde ahí, al fondo del salón, los comunicadores eran los principales beneficiados con las dos pantallas gigantes que proyectaban la imagen del mandatario.

La "correcta" ubicación de las bancadas de los cinco partidos fue evidente de inmediato... sí, cinco. Pues a diferencia de hace un año, en la toma de posesión de Antonio Saca, ahora la mayoría de legisladores del partido de izquierda asistieron a la sesión solemne. Y así, los 67 diputados presentes, junto a sus respectivas fracciones, se ubicaron en sus puestos. El FMLN, el PDC y el CD (ex CDU) a la izquierda del presidente, mientras que ARENA y el PCN; a su derecha.

Protesta silenciosa

Aparte de las 15 tandas de aplausos, nada interrumpió el discurso del mandatario. Pero no porque el FMLN decidiera no pronunciarse esta vez. Sí que lo hizo. La fracción de izquierda, aunque de manera discreta, protestó.

 

A las 10:20 de la mañana, justo cuando el gobernante comenzó su informe, en la mesa ocupada por los efemelenistas podía leerse un pequeño cartel con un mensaje de rechazo a la celebración de un año de mandato. El mismo rótulo con el cual, más tarde, se harían acompañar los legisladores en la conferencia de prensa que darían en el salón anexo. Ahí, la consigna escrita en el cartel serviría de "resumen" para que los medios tuvieran una idea de su posición. Aunque para ese entonces, para nadie era sorpresa el rechazo que el FMLN haría del balance presidencial.

"Porque el frente está con el pueblo", dijo el diputado efemelenista Salvador Arias, en alusión a los legisladores ausentes. Y es que media hora después de que iniciara el discurso, a las 11 de la mañana, en Ahuachapán, el diputado Humberto Centeno, uno de los ausentes, marchaba en las calles. Al igual que él, durante toda la mañana, en el interior del país, otros diputados del FMLN dirigieron manifestaciones de protesta.

Esto mientras, de vuelta en la capital, Saca hablaba de la "dificultad de gobernar cuando la oposición se vuelve un obstáculo". Frase ante la cual, los diputados de izquierda presentes en la plenaria se miraron entre sí; unos reían y otros, como Shafick Handal, se mantenían inmutables con un semblante serio hasta el final del informe.

Pero además de las reacciones y gestos de los políticos, también destacó la ausencia del embajador de Israel, Jonathan Peled, quien a raíz del disgusto por la construcción de la plaza Yaser Arafat, permanecía en protesta en Israel cumpliendo las 36 horas de retraso que había augurado antes de retornar a El Salvador. Y no lo hizo sino hasta la noche del miércoles. Aunque el mensaje para el gobierno pareciera claro, un día después de su regreso, Peled desmintió que exista una mala relación con éste.

Risas, aclamaciones y reproches

Al llegar a la mitad del discurso, se vio a un Saca atónito ante la ovación que recibió su esposa, Ana Ligia, luego de agradecerle públicamente por la labor que desempeña al frente de la Secretaría Nacional de la Familia. Todas las miradas se volvieron hacia la primera dama, quien, luego de unos segundos de vacilación, se puso de pie para saludar a los presentes.

 

A lo largo de los 58 minutos que duró el informe del presidente, las risas y "cuchicheos" entre los diputados del FMLN resultaron una escena recurrente. Así, cuando el mandatario agradeció al PCN, PDC, CD y hasta al partido en formación de René Aguiliz (PPSC), exiliando del espectro político a los rojos; los diputados farabundistas, Hugo Martínez y Celina de Monterrosa no hicieron más que comentar entre risas, aprovechando la cercanía de sus asientos.

"Que nos den almuerzo", dijo bromeando un periodista de repente. No era para menos. El mediodía se asomaba y con él, también llegó el final del acto. A esa hora, a unas dos cuadras del hotel, los únicos manifestantes que, en la capital, marcharon por la mañana, gritaban consignas acerca del recién presentado informe. Mientras que periodistas y políticos se aglomeraban a la salida para llegar al salón de conferencias, afuera, el Movimiento Popular de Resistencia 12 de Octubre (MPR-12) se topaba con los obstáculos que desde temprana hora colocó la policía.

Al mismo tiempo, y sin saberlo, encontrarían eco en la conferencia del FMLN, y en las palabras de la bancada, quienes reprocharían tajantemente "la sarta de mentiras que dijo el presidente".

Luego vendría el turno de las fracciones de ARENA y del CD. Resaltó que en la conferencia de los diputados tricolores, éstos no recibieron preguntas por parte de los periodistas, por lo que, sin más, se retiraron en un abrir y cerrar de ojos.

Al final de la jornada, alguna que otra cara larga daba cuenta de las diferencias ideológicas imperantes en este tipo de ponencias. Afuera, en el parqueo, los políticos, empresarios y demás invitados se retiraban. Pero los carteles y banderines con el nombre del movimiento MPR-12 permanecían regados por el suelo. Únicos vestigios de lo que los medios llamarían después "una marcha sin poder de convocatoria y una plenaria tranquila".

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