Quince meses después de la promesa presidencial, El Espino todavía no tiene parque

Un año y tres meses han pasado desde que El Ejecutivo se comprometió a proteger la Finca El Espino convirtiéndola en un parque forestal. La propuesta está engavetada.

Daniel Valencia / Fotos: Juan Carlos Recinos
cartas@elfaro.net
Publicada el 17 de diciembre de 2007 - El Faro

DESPUÉS DE LA CORTA. Una niña lee un manual de inglés mientras sus padres entregan el café recolectado durante todo el dia.

El director ejecutivo de la oficina Finca El Espino de la alcaldía de San Salvador, William Marenco, llegó el pasado sábado 15 hasta la cancha de fútbol de la comunidad La Unión 2, uno de los tres caseríos formados dentro de la Finca El Espino.

Lo acompañaron otros tres dirigentes  de la comuna que intentaban contactar a los habitantes de la zona, ubicada dentro del terreno que administran la comuna capitalina y la comuna de Antiguo Cuscatlán -mejor conocido como “Parque de Los Pericos-, para iniciar una “consulta ciudadana” sobre la creación de un parque forestal.

Pero igual que este parque, que no existe más que en un decreto legislativo (porque no existe voluntad política entre la comuna gobernada por el FMLN y la comuna gobernada por ARENA para darle marcha al proyecto), otro parque que se prometió hace un año, para el cual ya había un nuevo decreto, sistema de administración e incluso fondos, todavía no es visible.

La primera semana de septiembre de 2006, el entonces secretario técnico de la presidencia, Eduardo Zablah, dijo lo siguiente: “Los abogados están buscando y ya tienen -el proyecto ya está- la manera de darle la protección permanente más fuerte que se pueda al tema para que el régimen de propiedad que se va a establecer no se vaya a cambiar sino que eso queda como un patrimonio del pueblo, una reserva, un parque, en medio del área metropolitana”. Zablah aseguró que “en los próximos días” tendrían listo el anteproyecto de ley para el que esperaban la aprobación de todas las fracciones legislativas.

La propuesta incluía crear un decreto para “blindar” más la zona y evitar su depredación, comprar a la cooperativa El Espino y a  los nuevos dueños de los terrenos, o expropiarlos si se negaban a vender.

TEMPORADA EN EL ESPINO. Cortadores de café, la mayoría miembros de la cooperativa Finca El Espino, hacen fila para entregar a la báscula el resultado de la jornada de trabajo.

El presidente Antonio Saca incluso prometió un hito en la región. “Aquí, más allá de lo que vamos a hacer, lo importante es que pretendemos rescatar 600 manzanas, legárselas al país como un parque urbano, uno de los más grandes de América Latina”, dijo el viernes 8 de ese mes.  El presidente intentó, con su  nueva propuesta, disminuir el impacto que provocó su ex ministro de Medioambiente, Hugo Barrera, quien aprobó que el Club de Golf Campestre Cuscatlán ampliase su campo de golf de nueve a 18 hoyos en la reserva forestal, declarada así por decreto legislativo.

Pero año y medio después aún no ha llegado nada a la Asamblea. Antes de la salida de Zablah, El Faro intentó en reiteradas ocasiones conocer cómo marchaba la propuesta y por qué no se echaba a andar. El entonces Secretario Técnico se escudó siempre aduciendo problemas de tiempo en su agenda.

El Faro intentó la semana pasada conversar con el nuevo Secretario Técnico, Eduardo Ayala Grimaldi, pero su personal de comunicaciones informó también que su agenda estaba apretada, y que tal vez esta semana concedía una cita.

Dentro de la finca, los colonos, que en esta época se dedican a la corta del café, expresan poco interés sobre la construcción del  parque dentro del terreno que los ha visto crecer.

“Lo que sí es que no nos vayan a sacar de aquí. Aquí tenemos nuestra vida”, dice  Rosalía de Gómez, habitante de La Unión y recolectora desde los 10 años. La cooperativa calcula que en la finca habitan alrededor de 450 familias.

FUENTE DE TRABAJO. La manos de una cortadora sostienen un saco antes de ser pesado.

Para otras cortadoras, como Gloria Panameño, de 64 años, y quien viaja desde la comunidad El Manguito, ubicada a la altura del bulevar de Los Próceres, a unos 2 kilómetros de la finca, la preocupación es otra. “Hay muchos cortadores como yo que no somos de la finca, pero que la hemos trabajado desde pequeños. Yo vengo acá desde los 10 años y ahora vienen mis nietos a cortar. Aunque sólo una vez al año hay corta, ese dinero ayuda a nuestras familias”, señala.

Por arroba de café, los cortadores de El Espino ganan un dólar. Hay quienes en una faena, que inicia  a las 6 de la mañana y termina a las 4 de la tarde, logran sacar 14 arrobas.

“Y eso es hoy, antes se sacaba más. Pero como se han depredado esto ahora es poco café el que se recoge. Yo no he escuchado nada de ese parque, pero si lo hacen, seguro nos quita más terrenos de siembra y de corta”, dice Panameño.

La Alcaldía de San Salvador, según Marenco, por eso quiere hacer una consulta para ver cómo se integran  las comunidades de La Unión –el único terreno en donde tienen jurisdicción las comunas- para hacer funcionar un parque con senderos contemplativos, áreas de recreación, etcétera. Una propuesta que apunta a fracasar si no afianza ese diálogo con Antiguo Cuscatlán. Desde la administración de Mario Valiente (1994-1997) el proyecto no se ha podido ejecutar; y para hacerlo necesita la colaboración de ambas comunas, que poseen la tierra en régimen proindiviso. “Se debe dialogar con Antiguo Cuscatlán para que apoye”, dice Marenco.

El otro parque, el del Ejecutivo, incluía a Los Pericos, según dijeron en su momento el presidente y el secretario técnico. También estaban incluidos los terrenos de los nuevos propietarios de la finca, aquellos a quienes la cooperativa les ha vendido manzanas. Pero ni el presidente ni el ex secretario técnico supieron contestar con certeza si también serían incluidas las 55 manzanas del campo de golf. La única señal la dio Zablah: “el tema debería ser comprar toda la reserva”.

Parque o no parque, a los recolectores de café poco parece interesarles lo que esté –o no esté- haciendo el gobierno o incluso la comuna de San Salvador. Marenco y su equipo lo saben muy bien. El sábado tuvieron que retirarse porque planificaron mal la consulta ciudadana. En la cancha sólo había un habitante de La Unión. Los demás estaban llenando sus arrobas.

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